Mariela López y la poesía de los niños en un proyecto de Santa Rosa de Agua

Mariela López y la poesía de los niños en un proyecto de Santa Rosa de Agua

La poeta da sus clases en el comedor del Centro de Educación Popular Jesús Rosario Ortega Chevoche. Fotos Luis Alejandro Gotopo.

«¿Qué es poesía?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul ¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas? Poesía… eres tú». Así, tal y como bien lo plasmó el gran Gustavo Adolfo Bécquer, en el  Centro de Educación Popular Jesús Rosario Ortega Chevoche, ubicado en el sector Santa Rosa de Agua de Maracaibo, una joven ve la poesía plasmada en los ojos, el carisma, la inocencia y toda la pureza de 16 niños…

…a quienes se ha empeñado en guiar por los campos de las letras llevándose por delante las carencias materiales que abundan en este pueblo con más de 250 años de historia ligada a la etnia Añú o Paraujana, donde gente ribereña, descendientes de los Arahuacos, construyeron sus viviendas palafíticas sobre las aguas del Gran Lago de Maracaibo, porque “llegamos tarde cuando El Padre repartió la tierra, entonces nos tocó vivir sobre el agua” (Mitología Añú).

Allí, en este sector, la poeta Mariela López llega todos los sábados a eso de las 9:30 de la mañana y Martín, un pequeño de ocho años la recibe con una sonrisa y la despide con un poema. «¡No estoy enamorado! ¡claro que no!», aclara el pequeño a la defensiva cuando se le pregunta. Es solo su forma de agradecer que una joven alta, esbelta y de ojos claros, tan bonita y dulce, se tome un tiempo en su agenda artística para sembrar en ellos el amor por los poemas. Así también están agradecidos Carlos, Justo, Maoli, Katherin, María y Eleana, entre otros pequeñines que demuestran lo que ha significado esa actividad para ellos no faltando a ese encuentro sabatino que los saca de la rutina de los manglares de Santa Rosa de Agua, al norte de la ciudad de Maracaibo, de la quietud de esa comunidad semipalafítica, poblada por descendientes de los indígenas añú, los habitantes más antiguos de lo que hoy es Maracaibo.

Mariela López, odontóloga y poeta.

«Hace dos años trabajé con niños por primera vez y me encantó. Yo misma decidí venir a este centro y continuar ese contacto con estos pequeños. Pedí el espacio porque hay tantos problemas hoy en día y porque los niños necesitan tanto de las bondades de la cultura. También porque estoy convencida de que la poesía salva, salva de los entornos sociales hostiles, de la inseguridad, de caer en el mundo de vida delincuencial y de tantas otras cosas», expresa Mariela López.

La joven, de 30 años y odontóloga de profesión, pertenece al grupo literario Bitácora de Fuego, donde deja volar su pasión poética y su arte escénico, y está tan enamorada de lo que hace que no puede dejar de pensar que la base de la cultura de un país está en formar a los niños. Y recoge sus frutos: «Yo estaba sentado en un árbol y un águila me tomó mis hombros y yo quería conocer Venezuela. Me dio una colita y me puso en el mismo lugar y se fue volando», son parte de las cosas que le escriben los niños y que a ella le hacen sentir que su trabajo da fruto, pero lo que más le ratifica la importancia de lo que hace es que siguen viniendo entusiasmados y con más ímpetu cada semana.

«Mi intensión es sembrar en ellos el amor por la creación, es que darles a entender que la poesía los ayuda a ser mejores, a ver al mundo de una forma distinta», expresa.

Los niños, de entre 7 y 12 años, plasman en un papel sus escritos, a veces no con letras, a veces cantan, otras actúan, muchas veces dibujan, casi siempre en hojas que Mariela trae por sus propios medios. La necesidad de una ayuda se hace evidente: no todos los colores están en la bolsa de creyones y el papel es reciclado. La maestra, más que una ayuda monetaria, sería feliz si alguna autoridad cultural o algún donante que valore la cultura colaborara con papelería y artículos para el aprendizaje, libros, lapices, pega, entre otros.

«La poesía no se enseña. La idea no es enseñarle a los niños a ser poetas, sino mostrarles lo cerca que están de posibilidad creadora», reflexiona la poeta desde el comedor del centro, el espacio que ha hecho suyo para esta actividad.

Cuando los niños plasman su arte de la forma que sea dejan ver sus sueños, sus necesidades, sus carencias, su amor y su inocencia. Mariela a través de las creacciones de sus alumnos descubre un poco su realidad. «Sé que ellos van a saber que al dedicarse a escribir podrán entender mejor al mundo y no a entenderlo, al menos a sobreyevarlo», expone.

Los interesados en dar cualquier aporte para que estos niños continúen su descubrimiento creativo pueden comunicarse con Mariela López a los teléfonos 0412-4274014/0424-6186439, escribirle a su correo [email protected] O contactarla a traves de sus redes Instagram marielalopezd, Facebook Mariela Lopez y Twitter @marielalopez

Maidolis Ramones Servet

Fotos: Luis Alejandro Gotopo

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