Luis Almagro tras declaraciones sobre Venezuela: Se ha intentado de todas formas silenciar lo que dije

Luis Almagro tras declaraciones sobre Venezuela: Se ha intentado de todas formas silenciar lo que dije

Foto: Referencial

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, reiteró que sus declaraciones sobre una posible intervención militar en Venezuela fueron malinterpretadas.

«No importa lo que diga, ni cuántas veces aclare, van a seguir repitiendo lo mismo. Se ha intentado de todas formas silenciar lo que dije. Creo que cuando esto sucede quedan muy claras determinadas tendencias dictatoriales internas que están en perfecta coherencia y sintonía con los regímenes en Cuba y en Venezuela. Cuando se quiere transformar en verdad la mentira repetida, cuando se niega la realidad para reafirmar una falsedad, es una descomposición muy fuerte de las variables de funcionamiento democrático que debe tener una fuerza política», dijo.

A continuación se presenta un extracto de la entrevista que ofreció a Crónicas:

-Al decir que no debe descartarse ninguna opción para derrocar al gobierno de Maduro, se interpretó que era favorable a la intervención militar, aunque rápidamente aclaró que no era así. ¿Se arrepiente de esos dichos? ¿Qué fue lo que realmente quiso decir?

No fue ese el sentido de mis palabras. En un video que hice público el domingo 16 me ocupé de desarrollar los conceptos. Es muy claro lo que quise decir: que haya un camino hacia la paz, hacia la democracia, que cese la violencia del régimen dictatorial de Venezuela, que cese la intervención cubana y los beneficios petroleros que ésta les da a expensas del pueblo venezolano.

Hemos condenado siempre y condenaremos cualquier forma ilegítima de intervención, ataque armado, invasión y agresión. Todas las opciones disponibles obviamente tienen que ser en consonancia con el derecho internacional y con las resoluciones que ha aprobado la OEA. Es mi deber, mi obligación absoluta actuar en consonancia con esos instrumentos, por eso creo que la interpretación de que estaban para mí disponibles opciones que estuvieran por fuera de eso, fue absolutamente forzada y errada.

Mis palabras y acciones apuntan en el sentido de utilizar todas las herramientas que brindan el Sistema Interamericano y el Derecho Internacional Público para librar a Venezuela de la calamitosa dictadura que se ha instalado. Y en ese marco –no tengo problema en reiterarlo- ninguna opción puede ser dejada de lado de antemano, porque hacer eso sería precisamente seguir despojando al pueblo venezolano de sus derechos.

-De todas formas, vuelve a confirmar que la vía militar no está descartada. ¿Esto no puede prestarse a contradicciones?

-Ni una cosa ni la otra. Mis declaraciones y conceptos están totalmente en línea con lo previsto en el derecho internacional e interamericano. Hacer una lectura contraria implica hablar desde el error o la manipulación malintencionada. Nosotros hablamos en el video de tres líneas de acción: responsabilidad de proteger, necesidad de asegurar al pueblo venezolano la protección del derecho internacional humanitario conforme a sus necesidades, y la responsabilidad penal internacional que tienen las autoridades de la dictadura venezolana en materia de crímenes de lesa humanidad, violaciones de derechos humanos, narcotráfico y corrupción. La implementación de estas variables tiene múltiples vías.

Eso no es ninguna contradicción. Contradicción es condenar mis palabras que fueron expresadas para declarar la vigencia de estos mecanismos y no condenar la presencia de decenas de miles de cubanos en tareas de represión, tortura e inteligencia en Venezuela, una verdadera agresión contra la soberanía del país.

Además, la OEA no tiene ninguna forma de coercibilidad, sino instrumentos jurídicos que nos dan una fuerza moral para abordar las crisis en el continente. Los violentos son los bolivarianos, los que agreden y violan derechos humanos de millones de personas, los que cuestan sangre al pueblo venezolano; no yo, en ninguna acción propuesta en ninguna palabra expresada.

-Sin embargo, el debate en Uruguay giró en torno a su supuesta propuesta de intervenir militarmente en el país caribeño. ¿Cree que hubo quienes aprovecharon eso para, por ejemplo, pedir su expulsión del FA?

-No importa lo que diga, ni cuántas veces aclare, van a seguir repitiendo lo mismo. Se ha intentado de todas formas silenciar lo que dije. Creo que cuando esto sucede quedan muy claras determinadas tendencias dictatoriales internas que están en perfecta coherencia y sintonía con los regímenes en Cuba y en Venezuela. Cuando se quiere transformar en verdad la mentira repetida, cuando se niega la realidad para reafirmar una falsedad, es una descomposición muy fuerte de las variables de funcionamiento democrático que debe tener una fuerza política.

-Por lo que dice, sigue al firme en el entendido de que se debe primero agotar la línea de las acciones diplomáticas. ¿Todavía queda camino por recorrer en ese sentido?

-Todas las opciones diplomáticas deben utilizarse y esa es la prioridad absoluta. Aún queda margen en materia diplomática para ejercer la necesaria presión sobre el régimen. Por supuesto que queda espacio para hacerlo a través de espacios multilaterales, pero también en materia de acciones nacionales o acciones nacionales coordinadas.

Erróneamente se ha dicho en Uruguay que las sanciones a Venezuela son un bloqueo para el país; no lo son. Se trata de sanciones a individuos o empresas –en el gobierno o sus familiares o testaferros- señalados por delitos de narcotráfico, corrupción y crímenes contra los derechos humanos. Esas sanciones surten efecto porque golpean a los responsables directos del régimen, y han venido siendo implementadas por los Estados Unidos pero también por Europa o por Panamá. Resulta crucial extender estas sanciones por parte de los países de la región.

El corrupto régimen bolivariano se ha caracterizado por saquear su país y por adquirir bienes y tener cuentas bancarias en múltiples países de la región y más allá. Eso hay que investigarlo y sancionarlo. Todos nuestros países cuentan con legislación y mecanismos nacionales y de cooperación internacional contra la corrupción y el lavado de activos.

Debemos agotar todas las acciones diplomáticas, y la comunidad internacional debe evitar que se agote este camino. También se debe tener claro que yo siempre actuaré con base en el derecho internacional.

 

 

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