Maracaibo de Antaño, en un magistral trabajo de rescate de nuestra memoria histórica, nos cuenta que hubo una época en que la Ciudad Bella no solo era destino de música y arte, sino escenario de encuentros con leyendas del espectáculo mundial. Así ocurrió aquel memorable 1981, cuando el Teatro de Bellas Artes de Maracaibo fue escenario de una velada especial y recibió, entre aplausos y admiración, a dos figuras que brillaban en ese entonces en los escenarios y pantallas de todo el mundo.
Se trató del consagrado bailarín ruso Alexander Godunov (+), una de las estrellas más deslumbrantes del ballet clásico de su generación, quien llegó a Maracaibo acompañado de su pareja sentimental para la época, la reconocida actriz británica Jacqueline Bisset. Ambos se hospedaron como huéspedes de honor en el emblemático Hotel Kristoff, que abrió sus puertas para recibir con calidez a la pareja de artistas internacionales.
Su presencia en el Teatro de Bellas Artes no pasó desapercibida: el público zuliano, siempre efusivo con quienes visitan su tierra, los recibió con admiración y aplausos, sumando este episodio a la larga y prestigiosa lista de personalidades que a lo largo de los años han engalanado con su presencia el histórico recinto del arte marabino.
Hoy, este recuerdo forma parte de esas postales doradas que hablan de un Maracaibo cosmopolita, vibrante y capaz de atraer a las grandes figuras del arte mundial hasta el corazón del Zulia.
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