Una investigación publicada en la revista especializada The Seismic Record (de la Seismological Society of America) ofreció conclusiones definitivas sobre el comportamiento del terreno tras la devastadora secuencia de terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudió el norte de Venezuela, el pasado 24 de junio de 2026.
El análisis, realizado mediante el procesamiento de imágenes satelitales de alta resolución (WorldView a 0,4 m y Sentinel-2 a 10 m), determinó que la ruptura se desplazó hacia el este a lo largo de las fallas de Boconó y San Sebastián, manteniéndose mar adentro en aproximadamente un 70 % de su longitud total.
Hallazgos clave del informe científico:
- Único punto de ruptura visible: A pesar de la severidad del evento, se identificó un solo tramo continuo de ruptura directa en superficie, localizado en Playa Los Corales (Caraballeda), el cual midió menos de 300 metros de longitud y presentó un desplazamiento lateral derecho de aproximadamente 2,8 metros.
- Acumulación de energía elástica (Riesgo futuro): En la zona costera cercana al epicentro inicial de magnitud 7,2 (al oeste, cerca de Morón), se observó una deformación elástica distribuida sobre la falla profunda. Esto confirma un déficit de deslizamiento superficial que podría liberarse en el futuro en forma de nuevos sismos o deslizamientos posteriores (afterslip).
- Deformación permanente en abanicos aluviales: En los pueblos costeros levantados sobre terrenos aluviales donde la falla toca tierra, la deformación fue inelástica y permanente, con deslizamientos sepultados a poca profundidad (de decenas a cientos de metros).
- Efectos en la infraestructura aeroportuaria: El estudio confirmó que un deslizamiento secundario posterior de 0,1 a 0,2 metros en la zona de falla fue la causa directa del agrietamiento retrasado reportado en las pistas del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar.
Las observaciones concluyen que la respuesta de la corteza terrestre varió significativamente según el tipo de suelo y las propiedades del material cerca de la superficie. Comprender este espectro de deformaciones es fundamental para recalibrar los mapas de amenaza sísmica y las normas de construcción en la franja costera venezolana.
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