Era mi hija desobediente, no le alcahueteaba y sus secretos se los llevó

“Era mi hija desobediente, no le alcahueteaba y sus secretos se los llevó a la tumba”: Madre de Estefani, asesinada por sicario en la calle 3H de Maracaibo

Nelly Zavala, madre de Estefani

“Esa madrugada, mi hija Estefani estaba en esa discoteca, yo no podía dormir y oraba por ella. Siempre le pedía a Dios que me la cuidara”, dijo llorando esta mañana a NAD, Nelly Zavala, madre de Estefani Ortega Zavala, la exuberante mujer de 27 años que murió a manos de un sicario la madrugada de ayer domingo a la salida de un centro nocturno ubicado en la calle 3H de Maracaibo.

Nelly Zavala manifestó ambiguamente que no sabía que hacia exactamente su hija pero aseguró que siempre “huía de saber cosas de ella”, como si de algo malo se tratara. Por ello comentó luego que “sentía que Dios no le decía que estaba en peligro…ese peligro que ella sentía

“Era muy desobediente y por eso la regañaba mucho. Por ello se iba de la casa y yo estaba hasta un año sin verla”, agregó la dolida madre quien tuvo once hijos, uno de estos en condición especial y el único que le acompaña en su casa del Club Hípico, lugar donde eventualmente Estefani llegaba en lujosos carros para visitarla.

Tal como lo reseño NAD ayer, Estefani Ortega llegó a Venezuela siendo niña, su madre no recuerda con exactitud qué edad tenía cuando se la trajo de Barranquilla pero cree que tenía entre 12 a 13 años. “La mayoría del tiempo vivió con su padre aquí en Maracaibo pues yo tuve que trabajar como doméstica en Caracas. Él le dio muchas  libertades. Yo en verdad supe poco de su entorno de amistades. Siempre le preguntaba para donde salía tanto y con quién pero no me comentaba nada. Fue aquí en el CICPC que me contaron que entre sus parejas tuvo a un hombre mexicano pero no supo de esa relación. Ella era todo un mujerón, se operó toda y nunca estuve de acuerdo con eso, no recuerda con exactitud cuando acudió al cirujano pero estima que fue hace unos siete años”.

Recogiéndose las lágrimas con sus dedos, contó que “llegué hasta robarle la cédula para que no se me perdiera pero siempre lo hacía, salía mucho a discotecas y nunca supe con quién andaba. “Le saque una fotocopia a la cédula y con esa es que estamos haciendo las diligencias para el sepelio pues la original nunca apareció. Le dije a un pastor que ya todo esto estaba perdido que pidiera él por Estefani porque yo estaba cansada de hacerlo”.

“Una vez me llevó una ropa a la casa y se la regalé a una amiga. No quería saber nada de las cosas que obtenía. A veces me metía con ella en el cuarto, le preguntaba que quería saber dónde andaba y con quién andaba, presentía andaba en malos pasoso…por eso me gritaba”, relató Nelly Zavala.

Dijo que le llegó a sugerirle que se fuera del país “a ver otras cosas”. Pero siguió aquí con su vida haciendo sus cosas, parrandeando, saliendo con personas extrañas y visitando al cirujano estético. Se independizó totalmente y hasta su padre, quien reside en Colombia, lo dejó de ver.

Comentó cargada de dolor que su hija no dejó ningún bien material y que en vida no la ayudó. “la casa que tengo se la debo a otra hijo que tengo en Panamá. Estefani no puso ni un bloque. Ahora esa misma hermana es quien va a cubrir los gastos del entierro”.

Los investigadores de homicidios del CICPC creen que el móvil del asesinato fue pasional. Sus peligrosas amistades la llevaron a relacionarse con hombres de mala reputación y ello la habría llevado a la muerte.

Noticia al Día

Foto: Xiomara Solano