Envueltos entre lágrimas y llanto jugadores y aficionados de los Marlins despiden a José Fernández (Video)

Envueltos entre lágrimas y llanto jugadores y aficionados de los Marlins despiden a José Fernández (Video)

Centenares de aficionados que acudieron al parque de La Pequeña Habana fueron testigos de sus lágrimas y las de todo un equipo desconsolado, que salió con el alma rota a decirle adiós a José Fernández.

Cuando el cortejo fúnebre llegó a las afueras del estadio sobre las 2:05 de la tarde, ya lo esperaban los peloteros y un coro enorme de voces gritando “José, José’’, bajo una fina lluvia que aportó su parte de drama a la terrible escena.

“José, te queremos”, bramó un aficionado. “Jamás te olvidaremos”, comentó otro. Pero quizá la mejor de todas las exclamaciones la profirió una señora entrada en años: “José, no te preocupes que allá en el cielo no te va a ganar nadie”.
Por unos minutos, los jugadores tocaban el carro que lleva los restos de Fernández como se toca un talismán de buena suerte, mientras el metal parecía carne de la carne del lanzador cubano, como si lo estuvieran tocando a él.

Todos estaban anegados en lágrimas, entre ellos Odrisamer Despaigne, quien había hablado recientemente sobre la posibilidad de entrenar juntos en el invierno para prepararse de cara la próxima temporada.

“El equipo nos había pedido que entrenáramos juntos y ya hacíamos planes”, apuntó el compatriota de Fernández. “Yo quería saber de sus rutinas de práctica, empaparme de aquello que lo había hecho tan exitoso. Iba a ser un invierno muy bueno para los dos”.

Sin embargo, el invierno de la muerte llegó más pronto de lo esperado, dejando a los Marlins sin su piedra angular y a Miami sin su héroe hecho en Cuba con ornamentos de Estados Unidos.

El propietario del club ha dicho que el equipo no bajará los brazos y continuará luchando, pero la cruel realidad es que cualquier meta de progreso tendrá que retroceder en el tiempo y ajustarse a la verdad: sin jugador franquicia, la franquicia virtualmente no existe.

Los jugadores lloraban por su amigo muerto, por el sueño roto y la esperanza partida. ¿Quién ahora detendrá los momentos duros, las rachas perdedoras, retará a los sluggers contrarios, levantará la moral con sus victorias o se dará el golpe de pecho imprescindible en la hora más difícil? Miami no cuenta con nadie del calibre de José, en las Grandes Ligas se cuentan con las manos.

Por eso, cuando el cortejo fúnebre echó a andar por la Felo Ramírez Drive rumbo a La Ermita de la Caridad, los llantos se hicieron más profundos entre aficionados y jugadores, sabedores que Fernández no subiría más a la lomita de un parque sepulcral, que el salvador había partido para siempre.

Y al perderse el último carro volvió a escucharse la voz de la anciana: “Animo José, que allá arriba nadie te va a quitar la pelota”.

Agencias