Eleuterio Cuevas: 15 años de guarda y custodio de la Chinita

Eleuterio Cuevas: 15 años de guarda y custodio de la Chinita

Foto: cortesía Norge Boscán

Para los fervientes ha sido un sacerdote ejemplar, amigo, confidente y sobre todo justo. Ha dedicado 34 años a la iglesia y su mayor proeza ha sido cuidar a la Patrona del Zulia aunque la modestia no se lo permita reconocer.

El 3 de febrero de 2002 expresó: “serviré a la iglesia, como ella merece ser servida” durante su juramentación como párroco de  la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá y San Juan de Dios.

Mene Mauroa (Falcón) lo vio nacer la noche del 31 de octubre de 1953 y su madre le llamó: Eleuterio Segundo Cuevas Pereira.

Con disciplina férrea y valores se crió junto a sus doce hermanos, de los cuales es el penúltimo. Una trombosis que sufrió su padre lo obligó, junto a su familia, a mudarse a una pequeña casa en el sector Pomona, cercana al Cine Lido, en Maracaibo.

De muchacho la calle Unión del barrio La Chinita le vio crecer; esa ha sido su casa desde 1960.

“La educación del hogar que es insustituible, el amor al trabajo, la fe y la devoción como parte de la idiosincrasia familiar”, es la forma en como describe sus años mozos y porqué decidió dedicarle su vida al sacerdocio.

La profesión de ser sacerdote

El 14 de agosto de 1982 fue el día que lo titulo como licenciado en Ciencias Eclesiásticas y Teología pero sus estudios continuaron en la Universidad Santa Rosa de Lima, el Seminario Interdiocesano de Caracas y la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, nichos de la corriente teológica de los jesuitas.

Es esa la razón de su comparación con ese pensamiento que ha instaurado el Papa Francisco pero que la feligresía chiquinquireña ha vivido durante 15 años. Durante todo este tiempo, se ha convertido en un celoso defensor y propulsor de la devoción mariana en la advocación de la Virgen de Chiquinquirá, y los Servidores de María son testigos de su conducta recta y de su disposición para que las cosas funcionen bien.

La docencia forma parte de su experiencia, fue profesor de Liturgia en el Instituto para Laicos y el Seminario Mayor Arquidiocesano “Santo Tomás de Aquino”.

El hombre de palabra diplomatica

La primera iglesia a la que dirigió fue San Juan Bautista, en San Francisco, luego El Buen Pastor en Cuatricentenario, más  tarde tomaría las riendas de Nuestra Señora de la Candelaria en San Jacinto, hasta que la Basílica se convirtió en su hogar.

Las capillas del Hospital Materno Infantil de San Francisco y Maracaibo, Adolfo Pons y Chiquinquirá fueron recinto de su palabra a través del evangelio. Siempre ha creído en ese proceso de evangelización dentro de las comunidades, junto al pueblo, y por ello ha sido promotor de tantas iglesias marabinas como: San Felipe Neri, maría Auxiliadora (Las Cumbres), Nuestra Señora de Bethania (Mara Norte), San Juan Bosco (Lago Mar Beach) y jefe del servicio en el Comando Regional Nro. 3 de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB).

Se le catalogo como un padre diplomático que sabe desenvolverse entre las aguas políticas, obras como la Escuela de Formación Artesanal “Don Guillermo Atencio” y el Ambulatorio María Candelaria en San Jacinto y la Unidad Educativa “Sor Magdalena Morano” en la urbanización Llano Alto son ejemplo de su trabajo social.

Ha sido director de Niños Cantores del Zulia, del Comitium de Maracaibo Legión de María, representante en diversos centros hospitalarios de Maracaibo, secretario del Consejo de Asuntos Económicos de la Arquidiócesis, asesor del Movimiento Familiar Cristiano, vicario episcopal para la Vida Consagrada, miembro del Consejo Consultivo del Centro Rafael Urdaneta (CRC) y de la Fundación del Niño Zuliano.

Andrés Boscán

Noticia al Día