Viernes 19 de julio de 2024
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El tesoro del Conde Cleto escondido en Maracaibo por El Milagro: No es leyenda

La historia comenzó en la casa Nro. 10-23 de la calle Ciencias en 1925. Un niño se mecía en la…

El tesoro del Conde Cleto escondido en Maracaibo por El Milagro: No es leyenda
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La historia comenzó en la casa Nro. 10-23 de la calle Ciencias en 1925. Un niño se mecía en la hamaca con tal insistencia que la tapia de barro y caña se rompió, dejando al descubierto una caja de madera donde se guardaban los planos para hallar un tesoro. Era la vivienda de Rogelio González entre, Milagro y Ayacucho. Más tarde cambió al Nro. 10-03 donde funcionó la sede del Partido Nacionalista.

Sobre este tesoro escondido habló para Héctor Pirela de Panorama en 1965, Régulo Díaz, Kurubinda, cronista de la ciudad, conocedor, como ninguno, de los secretos de Maracaibo.

"Maracaibo se parecía a Manhathan porque tenía un río que le circundaba", dijo Díaz. Una vez encontrados los planos, constituyeron una primera junta de búsqueda integrada por: Heliodoro Soto, Dr. Tubalcaín Negrón (Ing. Municipal), Pedro París, René Bracho, Remigio Negrón, Vincencio Pérez Soto (Gobernador), Carlos Tarre Fossi, Benito Roncajolo, Renato Villalobos y Pedro Pulgar.

Las joyas e indicaciones para encontrar minas de oro y cuarzo se ocultaban porque Maracaibo era atacada por los piratas: Mongan, L´ Olanais "El Olonés" y Carmain.

Esta primera junta "volteó como una media" el trecho comprendido desde la calle La Limpia hasta el pie de la montaña de Cerro Azul. Había especificaciones de estas propiedades: Un hato más allá de la curva de la vía a La Concepción; Kilómetro 18, a la izquierda, hato San José de La Matilla de Federico Rincón Larrazábal; hato Menores por La curva de los muertos; Jagüey, Sabana, Belén, Los Alcaravanes y La Gorda en La Concepción por Nuestra Señora de Belén.

Con recursos económicos gastados sin mezquindad, esos sitios fueron revisados al detalle. No se halló el tesoro.

Los espiritistas

Dado que pasaban el tiempo, que abundaban las pistas, pero, nada que aparecía el tesoro, decidieron consultar a videntes-espiritistas. Doña Catalina era una de las fervientes en la creencia de los seres del más allá dirían dónde estaban las joyas. En una sesión donde se "incorporó" un mediun, este dijo que Régulo Pulgar era la reencarnación del pirata Morgan y, por esa razón, perturbaba el trabajo de los espíritus.

Otra junta

Los desencantos llevaron al fracaso a la primera junta; más tarde, se sumó un brillante hombre: Carlos de Solaeche.

Contó Régulo Díaz que en La Punta de El Empedrao – para 1965 había allí una bomba o estación de servicio – prodigaban los tesoros entre 1650 y 1700. En esos lugares también se realizaron expediciones. Se hablaba de los adelantos de la ciencia, de los rudimentarios aparatos para detectar metales que se buscaron en el exterior.

Por El Milagro

Un sitio caliente en la búsqueda del tesoro fue por El Club Alianza, en la parte alta del cerro, La quinta del Dr. Leonardi. En toda esa zona se tenían indicios por la interpretación de los planos y mapas que había riquezas escondidas por las familias adineradas que tenían plantaciones muy productivas.

Asombrosos descubrimientos

Si bien nada que aparecía un cofre, aunque se tenía una extraña llave, los apasionados en la aventura de hallar aquella fortuna oculta se toparon con asombrosos descubrimientos como largos túneles desde la casa 10-03 de la calle Ciencias hasta la calle Aurora. También en el colegio Federal e iglesias.

Como vemos se trata de una historia fantástica propia de nuestra Maracaibo que no deja de darnos sorpresas.

JC

Con recortesdejosue

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