El macabro rostro de la crisis: A buscar el agua en la casa del vecino

El macabro rostro de la crisis: A buscar el agua en la casa del vecino

En carretillas salen los vecinos de Cujicito a buscar agua en sectores aledaños.

Llenando pipas, visitando al vecino para pedir un poco de agua para cocinar, colocando los envases debajo del aire y otras son las formas en las que el zuliano busca resolver la crisis del suministro de agua. Con una botella de plástico llegan algunos a la casa de al lado para abastecerse del líquido vital. ¿Llegará el día en que se compre el agua por ‘teticas’ como las salsas, el aceite y las especias en el abasto del barrio?

Ante la crisis con el agua potable en Maracaibo, la única solución posible para los habitantes de varios sectores de Maracaibo es pagar a empresas privadas por el camión cisterna con el que llenan los tanques y los envases para resolver los quehaceres cotidianos. Pero adquirir se ha vuelto una tarea complicada desde que los camioneros exigen pagar la totalidad —o una parte— en dinero en efectivo.

Desde el frente de su casa, llenando tres contenedores con una capacidad de 200 litros cada uno, Julio González describió la situación como insoportable. “Hace meses que el agua por tuberías no llega. Cada vez que compramos un camión tenemos que llenar los tanques y los potes que tengamos para no perder nada, porque igual hay que pagar el agua completa”, contó el hombre.

Afortunadamente, González tiene en su casa un tanque aéreo, uno subterráneo y además los envases; la reserva de agua le dura varias semanas. «Al que llegue a mi casa pidiendo agua, le ofrezco, porque gracias a Dios tengo las posibilidades», aseguró. Por su disposición, no hay día en el que algún vecino lo visite para pedirle apoyo.

Una situación similar vive María Machado, habitante del sector Los Mangos, parroquia Manuel Dagnino, de Maracaibo. En toda la cuadra, es la única que cuenta con un tanque de agua. «Hace unos meses era muy común que llegaran en la noche y, sin que yo me diera cuenta, me sacaban el agua. Nos enterábamos en la mañana cuando revisábamos los niveles. Ahora tenemos que colocar un bloque de concreto para que sea más difícil mover la tapa del tanque», relató la mujer, ama de casa.

María, aunque fue víctima de la mala intención de algunos vecinos, asegura que cada vez que llega alguien pidiendo agua para bañar a los niños o para alguna emergencia, no duda en regalarla. «Aunque sea costoso, no se le puede negar la ayuda a otras personas», mantuvo.

Una inversión que duele

Los precios del agua son motivo de preocupación en los residentes de La Victoria. De 3 millones de bolívares en efectivo que cobran los camioneros por llenar un tanque de 5 mil litros de agua, suben hasta 15 millones cuando el pago es por transferencia. «Es increíble lo poco que les duele nuestra realidad», dicen los vecinos.

José Chacón reclama que lo que sucede con la economía está afectando el suministro de agua. «Quieren que paguemos en efectivo para poder venderlo. Cuando les ofrecemos pagarle por transferencia, no nos quieren vender nada», denunció. Aunque Chacón indicó que hace mes y medio fue la última vez que llegó el agua por tubería, manifestó que igual es un suplicio. «Cuando llega el agua, cosa que no suele pasar, hay que buscar cómo organizarse, porque no le llega a toda la cuadra. Si las primeras casas están llenando sus tanques, nosotros no podemos hacer nada», dijo.

 

«En mi casa somos seis personas. Cada 20 días debemos comprar un camión para poder llenar el tanque. Son 11 mil litros y es muy costoso llenarlo, sobre todo porque siempre nos exigen parte del pago en efectivo y sale todavía más caro», denunció Elaine Delgado, residente de La Victoria. Otros vecinos, por un contenedor de apenas 1.500 litros, deben cancelar hasta 500.000 bolívares en efectivo.

La crisis del agua se ve más afectada aún por la deficiencia en el servicio eléctrico. «Cada vez que hay bajones o se va la luz, es imposible conectar las bombas. Además, por gravedad es bastante difícil agarrar agua»,  dijo Enmanuel Villalobos. Como él, residentes de varios sectores de Maracaibo sufren las consecuencias de la realidad: si hay luz, no hay agua; si hay agua, no hay luz.

Las reservas de agua deben alcanzar para el aseo personal, la cocina, la limpieza y otras actividades diarias.

Los camiones cisterna se deben pagar a altos costos y en efectivo.

Los vecinos buscan apoyo entre sí para llenar los envases.

Las pipas y contenedores duran poco tiempo en las casas, el agua se termina rápido.

Selene Rivero
Noticia al Día
Fotos: Rafael Bastidas