Marco Aurelio Guillén, un venezolano que vive con cuadriplejia desde hace dos décadas tras un trágico accidente de tránsito, ha conmovido al país con un video en el que expone la dura realidad de las personas con discapacidad en Venezuela y lanza un llamado desesperado: la legalización de la eutanasia.
Desde su cama, Guillén, de 54 años, no pide mejoras económicas que considera "imposibles" en el contexto del país. Su exigencia es mucho más profunda: el derecho a decidir sobre su propio final. Esta drástica petición nace de la asfixiante situación económica que tiene Venezuela.
"Mi pensión mensual como discapacitado es de apenas 130 bolívares", detalla Guillén con amargura, una cifra insignificante frente al costo de vida. Como ejemplo, menciona que un botellón de agua cuesta 400 bolívares. Esta disparidad lo ha confinado a una situación de vulnerabilidad extrema, obligándolo, según sus palabras, a "mendigar" cada día para subsistir.
Para Guillén, la ausencia de condiciones mínimas de vida transforma su existencia en una batalla injusta, especialmente al estar postrado y depender completamente de otros en un entorno de carencias extremas.
Reconociendo que Venezuela atraviesa un proceso de transición, Guillén enfatiza que, ante la incapacidad del Estado para garantizar una vida digna a los pensionados, lo mínimo que se les debería permitir es la autonomía para elegir un "desvivir digno". Su testimonio es un crudo reflejo de la desesperación que viven muchas personas en su situación, y un llamado urgente a la reflexión sobre los derechos humanos en tiempos de crisis.
Noticia al Día/RRSS