El asesinato de la niña indígena unió las clases sociales en Colombia (Fotos)

El asesinato de la niña indígena unió las clases sociales en Colombia (Fotos)

ninaEl domingo 04 de diciembre Yuliana Andrea Samboni, se encontraba a las puertas de su humilde casa, ubicada en un barrio popular de Bogotá en Colombia junto a su hermana de tres años y un primo un poco más grande que ellas, cuando fue secuestrada por un hombre que llegó hasta la remota zona en una lujosa camioneta, se acercó a la niña y luego de ganar su confianza la subió al asiento de copiloto para luego darse a la fuga, según explicó su tía.

Buscando salir de aquel barrio, el hombre chocó contra un camión de acarreos, viéndose obligado a dar vuelta para salir por el camino por el que ingresó, durante ese lapso, el primo de la pequeña de siete años avisó a la madre lo ocurrido, sin embargo en medio de la confusión, no pudieron identificar el vehículo.

Tras haberse interpuesto la denuncia y mediante los esfuerzos de las autoridades en las investigaciones, el cadáver de la niña indígena fue hallado en un exclusivo departamento de Bogotá con signos de violencia sexual, tortura y estrangulamiento.

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El sospechoso

Las investigaciones arrojaron como sospechoso a Rafael Uribe Noguera, un arquitecto de 38 años que solía pasar temporadas en un departamento propiedad de su familia y que sirvió como escena del crimen.

El presunto agresor permanecía recluido en un centro asistencial «bajo una crisis» confesando que había consumido «perico» al ingresar, explicaron las autoridades, al tiempo que informaron que el hombre fue inmediatamente puesto bajo custodia ante la falta de «una orden de captura vigente».

El 6 de diciembre, la policía le llevó la notificación de la captura en una habitación de la clínica donde estuvo recluido y al día siguiente fue trasladado fuertemente escoltado en una tanqueta policial desde la clínica donde permanecía hasta los juzgados para tomarle las declaraciones, debido a los tumultos de quienes reclamaban justicia.

Fue trasladado a la cárcel La Picota, ubicada en Bogotá, medios locales reseñaron que se declaró «inocente» de todos los cargos que se le imputan.

Tras conocerse el atroz crimen, la ciudadanía no tardó en pronunciarse, mostrando repudio e indignación ante el hecho. Habitantes de Bogotá se concentraron en varios puntos de la ciudad, entre ellos: la clínica donde permanecía Uribe, el colegio Simón Rodríguez, donde estudiaba la pequeña y en la Iglesia Nuestra Señora de Lourdes, ubicada en el barrio Chapinero, donde al menos 200 personas con flores blancas y velas guardaron un minuto de silencio en memoria de la infante.

Las muestras de solidaridad no se hicieron esperar, pues la Junta de Acción Comunal puso en marcha una campaña para recaudar fondos que permitieran costear el funeral de la niña.

Por su parte, los vecinos del prestigioso barrio en el que fue hallado el cadáver también protestaron frente al edificio, reclamando justicia y cadena perpetua para el sospechoso.

Las reacciones

El presidente colombiano, Juan Manuel Santos se manifestó indignado al tiempo que rechazó «rotundamente» las circunstancias en que murió diciendo que «como lo exigimos todos los colombianos, que recaiga sobre el responsable la más pronta y la más severa justicia» otras autoridades como el ministro de Justicia, Jorge Eduardo Londoño, solicitó la investigación de «tan atroz crimen».

Las Naciones Unidas junto a la Unicef  «condenaron enérgicamente» el suceso a través de un comunicado a la vez que mostraron dolor e indignación, por lo que extendió sus condolencias a la familia de la menor.

Adiós, Yuliana

La mañana del 7 de diciembre la Iglesia Santa Teresita de Bogotá acogió la primera misa de exequias por la pequeña Yuliana, allí asistieron sus familiares, vecinos y amigos quienes se despidieron de ella en una emotiva ceremonia donde destacaron los cantos corales que tanto le gustaban a la pequeña.
Multitudes recibieron en medio de banderas blancas y con cánticos de justicia, el féretro con los restos de la niña que se trasladó en un avión de la Policía de Popayán, fue paseado en una carroza fúnebre por el caserío El Tablón (donde vivía) y por la escuela donde estudiaba, donde la despidieron entre dolor e indignación.

EFE

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