El estadio Mâs Monumental se vistió de gala este martes para acoger una jornada de profundo contenido histórico y emotivo: el partido número 208 y último de Lionel Messi luciendo la camiseta de la selección argentina.
En un encuentro amistoso diseñado como el marco perfecto para su homenaje, la «Albiceleste» se impuso con autoridad por 3-0 ante su similar de Benín, en una noche donde el rosarino volvió a asumir el protagonismo absoluto al participar de forma directa en las tres anotaciones del conjunto local.
Desde los instantes previos al pitazo inicial se respiró una atmósfera especial en el recinto de Núñez. Durante la entonación de las estrofas del himno nacional, la emoción invadió al capitán argentino, a quien se vio conmovido mientras el resto del plantel entonaba las estrofas detrás de la habitual pancarta alusiva a las Islas Malvinas.
Cumplido el minuto 10 de la primera parte, el encuentro se interrumpió durante más de sesenta segundos para permitir que las tribunas y los propios jugadores rivales le tributaran una calurosa ovación de pie. En lo estrictamente deportivo, la escuadra africana planteó un esquema competitivo que complicó la fluidez del juego sudamericano en la etapa inicial.
Benín no se limitó a ser un mero espectador y logró generar algunas aproximaciones de peligro, mientras que Argentina buscó el arco rival mediante intentos lejanos del propio Messi y combinaciones con Lautaro Martínez que no lograron romper la paridad antes del descanso.
El panorama cambió radicalmente en el complemento. A los tres minutos de la reanudación, Messi ejecutó un tiro de esquina medido para que Nicolás Otamendi —quien también disputó su encuentro de despedida con la selección— anotara de cabeza el 1-0.
En la fracción 61, el diez volvió a vestir el traje de asistente al habilitar a Nico Paz, quien definió dentro del área para colocar el 2-0. La guinda de la noche llegó al minuto 71 desde el punto penal: Messi ejecutó con precisión para sellar el 3-0 definitivo y registrar el gol número 126 de su carrera internacional.
Tras el pitazo final, el terreno de juego se transformó en el escenario de los actos protocolares de despedida. Acompañado por su familia y ante la presencia de sus compañeros de equipo, el capitán dio una vuelta olímpica al estadio antes de tomar el micrófono para dirigirse al público.
En un discurso marcado por la nostalgia, Messi tuvo palabras de recuerdo para su padre, agradeció el respaldo incondicional de los simpatizantes a lo largo de dos décadas y repasó el desgaste físico y emocional de la reciente Copa del Mundo 2026.
La ceremonia concluyó con la actuación de Soledad Pastorutti, quien interpretó la canción «Brindis» para cerrar el ciclo del futbolista más condecorado en la historia del combinado argentino.
Noticia al Día
