Cada 31 de agosto, Venezuela rinde homenaje a su patrimonio viviente más autóctono: el perro Mucuchíes. Declarado formalmente como la raza nacional del país mediante el Decreto Presidencial publicado en la Gaceta Oficial Nº 27.530 en 1964, este majestuoso canino andino sintetiza siglos de historia, resistencia geográfica y una lealtad inquebrantable. Sin embargo, la prominencia de esta raza de montaña no responde únicamente a su vigor físico, sino a una de las pasajes más conmovedoras de la gesta independentista suramericana: la historia de Nevado, el gigante del páramo que acompañó al Libertador Simón Bolívar y cuya partida provocó el único llanto público registrado del prócer patrio.



Lealtad de páramo: El épico viaje de Nevado y Tinjacá
El origen del Mucuchíes se remonta a finales del siglo XVI, resultado del cruce de perros de pastoreo y guardia introducidos por los conquistadores españoles —como el Mastín Español y el Perro de Montaña de los Pirineos— adaptados al clima de altura de los Andes merideños. El hito histórico de la raza se selló el 10 de junio de 1813 en San Rafael de Mucuchíes, durante la Campaña Admirable. Al arribar a la zona, la caballería patriota fue embestida por un imponente ejemplar blanco y negro. Impactado por la fiereza del animal, Bolívar ordenó detener el fuego. Su dueño, Don Vicente Pino, obsequió el perro al Libertador, quien lo bautizó como Nevado.

A la dupla se unió Tinjacá, un joven indígena de la zona que había criado al perro y a quien Bolívar encomendó su cuidado. Durante ocho años, Nevado y Tinjacá marcharon junto al ejército libertador en sus travesías continentales. El desenlace de la alianza ocurrió el 24 de junio de 1821 en la Batalla de Carabobo. Al zafarse para proteger a las tropas, Nevado atacó a las filas realistas y fue atravesado por una lanza enemiga; Tinjacá cayó mortalmente herido al intentar auxiliarlo. Cronistas como Tulio Febres Cordero recogen que, al concluir la lid y hallar a su compañero sin vida, Simón Bolívar se arrodilló en el campo de batalla y derramó lágrimas de profundo pesar.
Genética andina y el rescate de la raza autóctona
El Mucuchíes se distingue por ser un perro guardián de gran porte, con una estatura a la cruz que oscila entre los 55 y 72 centímetros y un peso de hasta 50 kilogramos. Posee un pelaje espeso, predominantemente blanco con manchas negras o tono miel, adaptado para soportar el frío extremo. Su rasgo genético más distintivo e indispensable para la pureza de la raza es la presencia de un espolón en las patas delanteras y un doble espolón en las extremidades traseras. Aunque mantiene un carácter afable y cariñoso con su núcleo familiar, conserva un instinto de alerta muy desarrollado.



Tras décadas en peligro de extinción, el esfuerzo conjunto de criadores e instituciones como la Federación Canina de Venezuela (FCV) ha permitido preservar el estándar racial. En agosto de 2021, la FCV otorgó la certificación oficial al ejemplar "Simón de Nevado", ratificándolo como la única raza canina pura autóctona de Venezuela. Honrar hoy al Mucuchíes es reivindicar la identidad, el valor y la historia viva de los Andes venezolanos.


Texto/Voz en off: Luis Miguel Flores
Foto/Video: Luis Miguel Flores – Google IA
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