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Noticia al Dia

‘Ciudad Bendita’ en La Guaira: El humor y la fe sostienen a los sobrevivientes del doble terremoto

Algunos guaireños asumen con actitud positiva la situación en la que están. Foto: Ezequiel Carías/El Nacional

A casi tres semanas del devastador doble terremoto del pasado 24 de junio, la costa de Mare Abajo, en el estado La Guaira, muestra una nueva y peculiar geografía. Entre las hileras de carpas que se levantan frente al mar, un letrero de cartón pintado con letras amarillas y los colores de la bandera nacional da la bienvenida a los visitantes: "Ciudad Bendita".

Ciudad bendita, uno de los campamentos improvisados en La Guaira. Foto: Ezequiel Carías/El Nacional

El nombre evoca de inmediato a la icónica telenovela venezolana de 2006, pero aquí la trama no es de ficción. Es la crónica diaria de cientos de familias damnificadas que han decidido enfrentar la tragedia con dignidad, fe y una inquebrantable chispa de humor caribeño.

Sonrisas entre el polvo y el mar

Zaida Espinoza es una de las fundadoras de este asentamiento improvisado frente a Playa Surfista. Sentada frente a su carpa, da los últimos retoques al cartel que identifica a su comunidad.

"La idea salió de las bendiciones de Dios. Estamos dándole gracias porque estamos vivos y nos dejó aquí por alguna misión. Así nació ‘Ciudad Bendita’, porque somos guerreros y estamos aquí afrontando el día a día", relata Zaida con orgullo.

A pesar de las precariedades, Zaida ha asumido el rol de líder comunitaria. Con un pito en mano, organiza las colas de ayuda, distribuye las tareas y busca alternativas para los más vulnerables: los niños. Su próximo objetivo es conseguir una pizarra y libros. "No quiero que pasen todo el día metidos en esa carpa caliente; quiero que tengan la mente ocupada en algo productivo", asegura.

Este ingenio para renombrar la tragedia se repite a lo largo del litoral central:

  • "Ciudad Carpita": El nombre que muchos usan con gracia para describir la marea de refugios temporales.
  • "El Barrio Chino": Un sector bautizado así por las llamativas carpas azules donadas por el gigante asiático para la emergencia.

Para Vanessa de Santos, otra de las damnificadas de Mare Abajo, la actitud lo es todo: "Mare se negó a morir. Hemos pasado miles de vicisitudes, pero este pueblo está bendecido por Dios".

La dura realidad

Detrás de las sonrisas y la resiliencia colectiva, la crisis sanitaria avanza a paso firme. El sismo no solo derribó viviendas, sino que terminó de colapsar el ya debilitado sistema de distribución de agua potable.

Juliani Herrera, una joven de 20 años que aún exhibe en sus brazos los rasguños que sufrió al caer de una moto durante el temblor, explica el drama del día a día:

“Antes del terremoto el agua llegaba una vez al mes. Ahora, la mayoría de los tanques de plástico de las casas se rompieron con el movimiento. No nos queda otra que esperar bajo el sol a ver si viene un camión cisterna para llenar unos baldes”.

Barrio Chino: Así le llaman algunos habitantes de La Guaira a uno de los refugios luego del terremoto del 24 de junio. Foto: Ezequiel Carías/El Nacional

Esta preocupante situación fue confirmada por Beatriz Ochoa, directora regional de incidencia política para América Latina del Consejo Noruego para los Refugiados (NRC). Ochoa alertó sobre el riesgo inminente de brotes epidemiológicos debido al hacinamiento, las altas temperaturas y las lluvias estacionales:

  • Hacinamiento extremo en los refugios improvisados.
  • Falta de privacidad y servicios sanitarios adecuados.
  • Dificultad de acceso a insumos de higiene básica.

"La determinación de las familias para mantener limpios sus espacios comunes con baños improvisados es notable, pero no deberían cargar con este peso solas", enfatizó Ochoa.

Alianza humanitaria y el llamado de la ONU

La magnitud del desastre, que de acuerdo con cifras oficiales de la presidenta encargada Delcy Rodríguez ya supera las 4 mil 500 víctimas fatales, ha movilizado a la comunidad internacional.

Esta semana, en zonas como Maiquetía, se observaron largas filas de ciudadanos recibiendo cajas de asistencia de emergencia con el sello de la ayuda humanitaria estadounidense, las cuales contienen alimentos no perecederos, agua mineral y kits de higiene personal.

Paralelamente, el jefe de ayuda humanitaria de la ONU, Tom Fletcher, sostuvo una reunión de alto nivel con las autoridades gubernamentales y sobrevivientes en La Guaira. Tras constatar los daños, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (Ocha) lanzó un llamado de emergencia para recaudar 300 millones de dólares, recursos destinados a brindar asistencia urgente a más de 1.3 millones de venezolanos afectados.

Josnel pasa el tiempo encima de una piedra frente al mar en La Guaira. Foto: Ezequiel Carías/El Nacional

Fletcher destacó el contraste emocional que se vive en las zonas de desastre: "En muchos lugares vimos a personas sumidas en el silencio y la desesperanza por el trauma; pero en otros, vemos a niños jugando fútbol y recibiendo comida caliente. La respuesta humanitaria está teniendo impacto, pero la necesidad sigue siendo enorme".

Mientras las soluciones habitacionales a largo plazo llegan, los habitantes de Mare Abajo se aferran a lo único que el sismo no pudo tumbar: su identidad y su fe. Como resume el joven Josnel Moreno mientras contempla el oleaje caribeño: "Solo Dios sabe por qué pasan las cosas… pero tengo la certeza de que nos volveremos a levantar".

Daños en La Guaira luego del terremoto del 24 de junio. Foto: Ezequiel Carías/El Nacional

Lee también: Sube a 4 mil 561 la cifra de fallecidos por el doble terremoto 

Noticia al Día/Con información de AP/El Nacional

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