El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, anunció el pasado miércoles 21 de octubre, el despliegue de una operación militar en Haití para rescatar a cuatro aerotécnicos de las Fuerzas Armadas salvadoreñas secuestrados por bandas armadas, al tiempo que lanzó un contundente ultimátum a las estructuras criminales de ese país.
A través de un mensaje difundido en sus canales oficiales, el mandatario aclaró que los efectivos capturados forman parte de una misión internacional enfocada exclusivamente en labores humanitarias y de apoyo aéreo.
"Los secuestrados no son combatientes. Son técnicos en el ámbito de la aviación que forman parte de nuestra misión en Haití. cuyo trabajo principal es realizar evacuaciones médicas y salvar vidas, no hacer la guerra", puntualizó el gobernante, precisando que los militares fueron emboscados cobardemente cuando regresaban de comprar alimentos en un mercado local.
Operativo en marcha y advertencia directa
Bukele fue enfático al señalar que la acción armada desplegada es apenas el inicio si los cuatro connacionales no son devueltos sanos y salvos de inmediato:
"Quiero que ustedes, jefes de pandillas, entiendan algo muy claramente: el ataque de hoy no es nada comparado con lo que está por venir si no liberan a los cuatro rehenes vivos. Ya hemos terminado con las pandillas en El Salvador, y podemos terminar con las de ustedes también. Todavía tenemos tiempo para evitarlo. Devuélvannos a nuestros cuatro compatriotas vivos, sin ningún daño, y todo volverá a ser como antes del secuestro".
Según reportes de medios locales, los uniformados salvadoreños habrían ingresado por equivocación a una zona bajo el control de las bandas armadas al momento de la emboscada. Ante la gravedad del hecho, las autoridades locales en Haití calificaron la resolución de la crisis y el rescate de los salvadoreños como una "prioridad absoluta".
Crisis e incertidumbre en Haití
El secuestro de los efectivos salvadoreños se produce en un escenario de profunda inestabilidad política y espiral de violencia en el país caribeño. Esta coyuntura ha puesto en duda la realización de las elecciones presidenciales y legislativas previstas inicialmente para el 13 de diciembre, luego de que el Consejo Electoral Provisional (CEP) decidiera postergar el inicio de la campaña electoral a la espera de publicar un nuevo calendario oficial.
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