Abuelos y padres en soledad

Abuelos y padres en soledad

Abuelos y padres en soledad. Foto: Cortesía

 

La soledad y el aislamiento social están asociados con mayores riesgos de tener problemas de salud, como enfermedades cardíacas, depresión y deterioro cognitivo

 

En algunos países como Venezuela se presenta un fenómeno bastante triste, y no es otro que el de la soledad de los abuelos y padres. Por lo general viven solos y con pensiones, cuando la tienen, y que no cubren ni siquiera sus necesidades básicas.

Algunos de ellos han arrastrado sus pasos a la calle, cargando con las dolencias y limitaciones de la edad para poder sobrevivir. Solo ellos saben la fuerza que sacan de su interior para poder hacerlo, como la abuelita que sale a vender arepas o el abuelo que camina con los pasos lentos vendiendo caramelos.

No todos lo logran, no tienen la energía suficiente para hacerlo, pese a que ganas no le faltan. Y es allí cuando su propia casa se convierte en una prisión de sueños. Esa misma que del otro lado de la puerta la rodea un mundo, pero detrás de ella… una solitaria realidad.

 

Una casa vacía

Con la diáspora muchas de estas personas se quedaron en el país. Sus hijos, nietos, y otros familiares cercanos se hicieron un rumbo nuevo y con ello las ausencias los domingos en la casa de la abuela, la sopa familiar, el juego de dominó y las tardes de café. Ahora ellos contemplan una casa vacía y en medio de los pasillos y habitaciones desoladas e inundadas de recuerdos dan unos pocos pasos… y solos.

La soledad en la tercera edad es uno de los grandes enemigos del bienestar de ellos, un tema preocupante sin duda, ya que su calidad de vida no sólo implica un buen estado físico, sino también emocional, pero la amargura y la tristeza roban las ganas de vivir a muchas personas mayores que se sienten solas.

Las consecuencias son fatales, pues sentirse aislado de los demás puede interrumpir el sueño, aumentar la presión arterial, incrementar el aumento matutino del cortisol (hormona del estrés), alterar la expresión génica de las células inmunitarias, aumentar los niveles de depresión y reducir el estado de bienestar subjetivo general.

Y según una investigación realizada por John Cacioppo, profesor de psicología en la Universidad de Chicago y uno de los principales expertos sobre la soledad en Estados Unidos, el sentimiento de soledad extrema puede aumentar en un 14% las probabilidades de muerte prematura de las personas mayores.

 

Una ayuda para ellos

El miedo a la pérdida de la autosuficiencia o a que un desconocido se encargue de ellos son los principales obstáculos que hay que superar para que acepten un cuidador. Sin embargo, es muy complicado que una persona o una pareja —que ha sido independiente toda la vida— asuma, de entrada, que necesita ayuda.

Las familias pueden elegir entre personal doméstico que colabora con las tareas del hogar, cuidadores que se ocupan de tareas más específicas o enfermeras en el caso de que sea necesario.

Hay que escucharlos y respetar sus preferencias sobre dónde y con quién quieren vivir su vejez. Informarles sobre las ventajas y desventajas de cada una de las opciones disponibles, y reflexionar juntos sobre ellas

No asumir todas las tareas, compartir responsabilidades con otros miembros de su familia. Pedir asesoramiento y ayuda profesional, además de delegar todo lo posible las tareas que pueden ser realizadas por otras personas, como ayuda en las tareas domésticas, cuidados personales, trámites,

Pero principalmente… No los abandones.

 

 

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Luis Fernando Herrera

Noticia al Día