Sus allegados volvieron a solicitar a la Fiscalía el permiso para cumplir su última voluntad: que sus cenizas sean lanzadas al mar.
Los restos de José Breijo, expreso político que enfermó durante su permanencia en prisión y murió el 6 de agosto bajo arresto domiciliario, permanecen desde hace casi dos meses en la morgue de Bello Monte, en Caracas, según informó El Pitazo. Sus allegados acudieron nuevamente a la Fiscalía para pedir autorización para cremar el cuerpo y cumplir así su última voluntad.
Carlos Julio Rojas, también expreso político y allegado de Breijo, indicó que la solicitud fue reiterada por escrito ante la Fiscalía 140 del Área Metropolitana. Antes habían entregado a esa dependencia y al Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) el permiso que Santiago Breijo, hijo del fallecido, otorgó a Rojas para retirar los restos. Santiago se encuentra fuera del país y realizó los trámites legales para autorizar a Rojas a reclamar el cuerpo.
Sin embargo, según Rojas, en la morgue les informaron que para proceder con la cremación ahora se requiere una autorización especial de la Fiscalía. Lamentó además que el cuerpo permaneciera unas 72 horas expuesto en su vivienda antes de ser hallado, por lo que ya no podrá ser velado. Ante las condiciones actuales, los allegados consideran que lo procedente es la cremación.
Rojas agregó que recientemente sostuvieron una reunión con representantes de la Defensoría del Pueblo, institución que, según indicó, está al tanto de la situación y de las diligencias realizadas para recuperar los restos.
Acusado de terrorismo
José Breijo fue un comerciante uruguayo-venezolano que murió a los 73 años. Fue detenido a finales de 2023 y acusado de terrorismo luego de mostrar una fotografía tomada en una sinagoga, en la que aparecía una bandera con inscripciones árabes, con la que quiso advertir sobre la presunta presencia de radicales islámicos en el país. Permaneció más de dos años privado de libertad, primero en Caracas y luego en la cárcel de Tocuyito, en Carabobo.
Durante su reclusión sufrió un grave deterioro de salud y perdió más de 50 kilos. En mayo de este año recibió una medida de arresto domiciliario por razones humanitarias, pero al regresar a su apartamento en Bello Monte encontró la vivienda ocupada, presuntamente por un funcionario de la Policía Nacional Bolivariana que participó en su aprehensión.
Breijo permaneció en los pasillos del edificio mientras reclamaba la restitución de su vivienda. El apartamento fue luego desocupado, aunque sus allegados denunciaron la desaparición de pertenencias. Actualmente, la llave de la residencia que estuvo en disputa la poseen funcionarios del Cicpc.
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