Presidente de Kazajistán afirmó que varios "terroristas" que atacaron el país hablaban en otro idioma

Presidente de Kazajistán afirmó que varios «terroristas» que atacaron el país hablaban en otro idioma

El presidente de Kazajistán, Kasim-Yomart Tokáev, afirmó  este viernes 7 de enero que varios de los «terroristas» que atacaron el país durante las violentas protestas, que azotan al país durante casi una semana y dejaron al menos 18 miembros de las fuerzas de seguridad kazajas muertos y 26 «delincuentes» abatidos, hablaban en otro idioma.

En paralelo, el dirigente detalló que hubo al menos seis oleadas de ataques a la ciudad de Almatý, que se convirtió en el epicentro de los disturbios. Las protestas en esa urbe se destacaron por masivos saqueos, irrupciones en los edificios gubernamentales y la toma del aeropuerto local, entre otros desmanes.

«Bandidos y terroristas muy bien entrenados, organizados y comandados por el centro especial. Algunos de ellos hablaban lenguas no kazajas. Hubo al menos seis oleadas de ataques de terroristas en Almaty, con un total de 20.000», escribió el mandatario en un hilo en su cuenta de Twitter.

«Golpearon y mataron a policías y jóvenes soldados, incendiaron edificios administrativos, saquearon locales privados y tiendas, mataron a ciudadanos laicos, violaron a mujeres jóvenes. En mi básica opinión: no hay conversaciones con los terroristas, hay que matarlos», subrayó.

El mandatario precisó que actualmente la operación antiterrorista, lanzada para poner fin a los disturbios, sigue en pie. Asimismo, señaló que los miebros de la Guardia Nacional y los efectivos de las Fuerzas Armadas están desplegados en el marco del operativo para «restablecer la ley y el orden de acuerdo con la Constitución».

En paralelo, destacó que se formó un grupo especial que se encargará de investigar «las causas profundas» de la situación y de «llevar ante la justicia» a los que violaron la ley, provocando que las protestas hayan desembocado en caos y actos masivos de agresión.

Según los últimos datos del Ministerio del Interior kazajo, en el marco de control de los disturbios se han detenido hasta a 4.000 «terroristas» que podrían ser sentenciados a cadenas perpetuas. La mayoría de los arrestos se efectuó en Almatý.

Poco antes, Tokáev informó a la población haber ordenado a las fuerzas de seguridad «abrir fuego sin previo aviso» contra los «terroristas» que oponen resistencia. Tokáev constató que los grupos radicales no solo dañaron los edificios administrativos, sino también los bienes de los ciudadanos, al tiempo que atentaron contra la salud y la vida de «centenares de civiles y de militares».

 

Cooperación externa

En cuanto al despliegue de las fuerzas del mantenimiento de la paz de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, el líder kazajo explicó que las tropas del bloque permanecerán en el país durante «un breve período de tiempo» hasta que se estabilice la situación.

Tokáev expresó esta jornada su agradecimiento a Armenia, Bielorrusia, Kirguistán, Tayikistán y Rusia por atender su solicitud de asistencia militar en el marco de la OTSC, que acordaron el envío de fuerzas de mantenimiento de la paz a Kazajistán; así como a China, Uzbekistán, Turquía, la ONU y a otras organizaciones internacionales que dirigieron palabras de apoyo a la nación ante los trágicos acontecimientos.

Además, aseguró que el país centroasiático «seguirá garantizando la seguridad y la protección de las misiones diplomáticas extranjeras, así como del personal y las propiedades de las empresas e inversores extranjeros».

En este sentido, enfatizó que Kazajistán continuará aferrándose a «la política de puertas abiertas» en referencia a las inversiones extranjeras directas.

Las protestas en Kazajistán desembocaron en violencia, enfrentamientos con la Policía y saqueos. El mandatario ha reiterado que en el país operan «bandidos y terroristas» que han sido preparados en el extranjero y ha recalcado que con «delincuentes y asesinos» no se negocia.
Lo que empezó justo después del Año Nuevo como manifestaciones contra el aumento de los precios del gas licuado de petróleo pronto adquirió un cariz político, con exigencias para apartar del poder a todos los corruptos y mejorar el nivel de la vida de la población.

Las protestas masivas estallaron inicialmente en la ciudad de Janaozen (provincia de Mangystau), pero pronto se propagaron a Aktau (capital de la misma provincia), así como a la ciudad capitalina de Nursultán, la urbe más grande del país Almatý, Aktobé (capital de la provincia homónima), Taldykorgan (capital de la provincia de Almatý), entre otras urbes y localidades.

 

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