Más "bonitos" de hambre (Por Javier Sánchez)

Más «bonitos» de hambre (Por Javier Sánchez)

No había llegado el Día de Reyes cuando el gobierno de Nicolás Maduro ya había anunciado el primer ‘bonito» del 2022. Con eso y con los CLAP mantiene un control importante de la población que está a la expectativa: “¿me saldrán los bonos? ¿me llegará la bolsa de comida?”

El Carnet de la Patria y bonos económicos como mecanismos para garantizar el derecho a la seguridad social, constituyen una medida coactiva y regresiva de los principios fundamentales de los derechos humanos, por lo menos, en nuestro país.

En una oportunidad no muy lejana Nicolás Maduro declaró: “yo les doy sus «bonitos» ahí. Vamos a mejorar esos montos ya, a partir de este mes de mayo. Yo busco mil formas de protegerlo, pero hay que estar claros que hay una guerra económica”, dijo en esa oportunidad.

Otro año comienza y la mayoría de los venezolanos espera cada mes estos «bonitos de hambre» con lo que no alcanza ni pal’ sudor como decía el cantor del pueblo Alí Primera. Algunos los reciben, otros no y hay quien espera hasta meses para recibir 7.000 bolívares pero la espera es en vano. Solo con esto queda más que claro que en Venezuela poco importa un Sistema de Seguridad Social que garantice atención a las diversas contingencias y mucho menos a la pobreza como problema social.

El pago de bonos se hace a través del carnet de la patria y con ello el gobierno intenta generar una expectativa de que todo está mejorando, que disminuye la crisis, que atiende al pueblo cuando lo que se está dando son pañitos de agua tibia para que venezolanos puedan resolver su alimentación de tan solo un día y a medias.

Vemos cómo llega un nuevo año y la crisis alimentaria continúa haciendo estragos entre los venezolanos. Para muchos acostarse con hambre se ha hecho costumbre y algunas familias hacen una comida al día, saltan el desayuno y la cena y dejan una para lo que llaman una hora Intermedia entre las 3pm y 6pm.

Estudios realizados por investigadores de tres de las instituciones académicas más importantes del país, las universidades Central de Venezuela, Católica Andrés Bello y Simón Bolívar desde el 2017 han coincidido en que la distribución de alimentos a través de los CLAP, lejos de paliar la crisis alimentaria del país, exacerba las desigualdades. La frecuencia de recepción de las bolsas con comida es discrecional e intermitente.

Aseguran de que un poco más de la mitad de los hogares beneficiarios no la recibe periódicamente y la cifra sube al 69% en las ciudades pequeñas y caseríos, donde la pobreza es mayor.

Las bolsas de comida que el Gobierno vende a precios regulados sólo llegan a 12,6 millones de personas.

Un kilo de arroz, o un kilo de azúcar o de harina son los únicos productos que pueden adquirir quienes reciben esta dádiva del régimen que solo promueven el conformismo, la mediocridad y la dependencia del Estado.

Las ayudas del gobierno a través de esta modalidad de bonos en dólares son cantidades risibles, irrisorias. Estamos hablando incluso de bonos que a veces su valor nominal es de uno o dos dólares .El Bono de Reyes a través del Sistema Patria que supuestamente se entregará del 6 al 15 de enero de 2022 es la última bonificación anunciada por el gobierno, según precisó el Canal Patria Digital, y es de Bs. 18,40, equivalente a 3,70 dólares, el cual cubre el costo de un kilo de pollo, aproximadamente.

Le pregunté a mi vecina que bono le gustaría que se implementara para el inicio del presente año y me respondió en un tono sarcástico: el «bono venís más».

 

Javier Sánchez