Una serenata con el alma, Néstor "Kiko" León y Luis Guillermo

Una serenata con el alma, Néstor «Kiko» León y Luis Guillermo

 

 

Neruda describe mejor el momento «Eres como la noche, callada y constelada/ Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo», así era la noche, con brisa fría, el bullicio de un juego de beisbol en el Luis Aparicio, como queriendo llover pero no llueve, entonces, llegan los músicos: Néstor Luis»Kiko» León Cabrera, ingeniero agrónomo con 30 años de experiencia en el ramo petrolero como Especialista en fluidos de perforación de pozos petroleros, experiencia en todos los campos de Venezuela, Ecuador y Colombia, locutor y su hermano  Luis Guillermo, la guitarra en su estuche,  Luis  con el cuatro tercíao ¿Entramos cantando?, pregunta, mientras el perro lobo siberiano le olfatea los pies. Es el cumpleaños de una mujer amada y el juglar viene dispuesto a enaltecer los valores de la zulianidad, del canto profundo y bello latinoamericano…comienzan con «Felicidades, felicidades», la voz de Luis hace traspies, un trago de Chequer seco le borra la carraspera, el guitarrista y voz campante abre en medio de la noche una hendija por donde no dejaran de colarse recuerdos, sensibles canciones para elevar el espíritu en una serenata con el alma.

 

En la Maracaibo que revive «Kiko» músico con experiencia en grupos reconocidos como Maragaita y su hermano Luis Guillermo tambien en incursiones exitosas con Rincón Morales, sanfrancisqueros, herederos del arte por línea paterna porque su progenitor, conocido como «Sapito»  invidente hacía décimas, como esa donde sueña ir a Santa Rosa de agua para encontrarse con el icónico Pedro Palmar, Chevoche y El Indio Miguel,  se han propuesto rescatar la serenata, canciones para evocar y maravillar un amor de esposa, de novia, de madre, de amiga.

Este juglar zuliano viene de un periplo por el extranjero como especialista en la rama petrolera. Los tiempos cambiaron y de la ingeniería se volcó a la guitarra, al cuatro, a la música.

 

  • Comencé a tocar cuatro a la edad de los 7 años de edad y la guitarra a la edad de 15 años. Nací en el municipio San Francisco en el sector del caserío San Benito el 10 de Mayo de 1.968 en el hospitalito de San Francisco. Mis padres: Cecilia Margarita Cabrera Villalobos y Nestor Luis Leon Medero. Me inicié en la gaita a la edad de 10 años con grupos culturales y gaiteros de las escuelas y liceos de mi infancia, como gaitero profesional me comencé en la decada de los 80 con varios grupos emblemáticos de la época del municipio San francisco.

 

  • Mi padre fue gaitero y compositor de gaitas en los años 60 y 70 con el grupo San Francisco del Padre Vilchez donde impuso temas como El Campanario. Apologia a la cruz, Niño Pobre, Conmigo no te metáis, El fogón, Lindo Maracaibo, también le compuso gaitas a otros grupos como Maracaibo 15, Guasinca zuliana, Zagalines del padre Vilchez, Zagalez del padre Vilchez y San Franciso del padre Vilchez.

 

  • Cuando la cosa se puso chiquita acudí al arte, ese don que Dios me dio. Di clases de cuatro y guitarra y, finalmente, llevo un año haciendo radio: Programa La Embajada de la Gaita
    Néstor ‘Kiko’ León y Karelis Palencia » La Embajadora».
    De 2:00 a 4:00 pm
    Lunes a viernes
    Blue Radio 98.5 FM, la número 1 en San Francisco

Contarles esa noche cuando del tiempo ido viajó hasta el presente Pedro Junco, compositor cubano, con su tema Nosotros:

Atiéndeme,
quiero decirte algo
que quizás no esperes
doloroso tal vez.

Escúchame,
que aunque me duela el alma
yo necesito hablarte
y así lo haré.

Nosotros,
que fuimos tan sinceros
que desde que nos vimos
amándonos estamos.

Nosotros,
que del amor hicimos
un sol maravilloso
romance tan divino.

Nosotros,
que nos queremos tanto
debemos separarnos
no me preguntes más.

No es falta de cariño,
te quiero con el alma,
te juro que te adoro
y en nombre de este amor
y por tu bien te digo adiós.

 

Kiko antes de cantar la canción cuenta la historia detrás de ella. El drama de un amor para la eternidad donde los amados deben separarse por culpa del paludismo. No hay que ser muy inteligente para entendernos en un presente de PANDEMIA donde hemos perdido familiares y amigos. La canción se redimensiona. Néstor Kiko León la sublima en graves que parecen un desgarro de sentimientos desde lo profundo del corazón.

Lo mismo tocan las fibras temas como «Madrigal»  y la gaita que se ha hecho himno «Aquel zuliano».

Un espacio para los viejos con temas de El Inquieto anacobero, Daniel Santos, pero, Kiko no es un burdo remedo del trovador de Puerto Rico, Kiko es una semblanza, un retrato de la voz que conocemos en «Yo no he visto a linda» y «vengo de decirle adiós a los muchachos», un presente recuerda Virgen de Media noche y el bar Cartagena de Próspera Rincón con su rocola bajo el Nro 258.

Para quienes la música es un volver a vivir, un reencontrarse, allí están Néstor Kiko León y su hermano Luis Guillermo dispuestos a darles una serena a lo tradicional, a lo zuliano universal porque el amor no tiene fronteras.

JC