Síndrome de la Silla Vacía, el duelo de los venezolanos en Navidad

Síndrome de la Silla Vacía, el duelo de los venezolanos en Navidad

Síndrome de la Silla Vacía, el duelo de los venezolanos en Navidad

Dentro de la cultura venezolana la Navidad, todos los días que la componen, tienen un requisito arraigado a sus costumbres y no es otro que estar todos juntos en familia

En el último quinquenio no todos pueden hacerlo, pues la diáspora y los casi dos años en pandemia han dejado espacios desolados en los hogares. La muerte y la migración pasaron a formar parte del día a día, y al llegar la época decembrina esta realidad se hace sentir más.

El síndrome de la silla vacía es la sensación de tristeza o nostalgia tras la pérdida de un ser querido, que se acentúa en determinadas fechas del año, peor en especial en la época de Navidad. Este síndrome puede padecerlo cualquiera, y muchas veces quienes lo sufren no están conscientes de ello.

Según la psicóloga clínica, Laura Fuster, asegura que debido a la premura de las fechas existe una obligación exterior de estar felices, pero estas personas no pueden porque les “falta algún ser querido ya que la Navidad les recuerda que esa persona ya no está y esto aumenta su tristeza”.

Pero también añade que algunas veces el síndrome es muy simbólico porque, “en ocasiones, la persona observa una silla que no va a ser ocupada, rodeada de otras que sí lo están”.

 

 

 

Cómo afrontar el Síndrome de la Silla Vacía

 

Buscar apoyos en amigos o familiares y, si es necesario, en profesionales. Es sano comentarlo y percibir el apoyo de los demás y sus experiencias sobre el duelo. Al principio es doloroso, pero reconforta y ayuda a sanar. “Tenemos derecho a sentirnos tristes y así lo debemos comunicar. Si ocultamos las emociones negativas nunca podremos sanar y los demás no sabrán como ayudarnos”.

Lo siguiente en mantenerse en constantes actividades, mayormente aquellas que sean agradables para contrarrestar la apatía que genera este síndrome típico de un proceso de duelo, pero que al ocuparse en algo satisfactorio va mejorando el ánimo. “Hay que darse permiso, sin obligarse, a sentir emociones positivas. Perder a un ser querido es doloroso, pero nuestra vida sigue y debemos intentar disfrutar de los momentos que puedan aportarnos bienestar”.

La última recomendación que hace es la de no aislarse y acudir a las reuniones familiares para sacar algún momento positivo y asociar estas fechas a experiencias nuevas. “Hay que plantear formas afectivas de recordar al ser querido que no está. Podemos recordarlo desde el amor, apoyándonos unos a otros”.

 

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Luis Fernando Herrera

Noticia al Día