"Manuel Rosales nació para el éxito": Entrevista con Héctor Alonso López

«Manuel Rosales nació para el éxito»: Entrevista con Héctor Alonso López

Héctor Alonso López

Héctor Alonso López, exdiputado del Congreso Nacional de la República, desde 1974 hasta 1998.

«Claudio Fermín ha podido convertirse en el líder de nuestra generación, pero después de haber sido candidato presidencial de AD, comenzó a dar bandazos hasta el punto que en cualquier momento lo vamos a ver como ministro de Maduro»

Hablar con Héctor Alonso López es una oportunidad de oro en tiempos en que el debate ideológico es escaso y la actividad política se conforma con disparar desde la cintura contra el oponente, para aniquilarlo sin tener que dar muchas explicaciones. Se trata del jefe absoluto de la «renovación», que representó para Acción Democrática la última esperanza de cambio a finales de los años 90, pero que, lamentablemente, sucumbió frente al más enquistado caudillo que conociera la cuarta república, Luis Alfaro Ucero.

La entrevista se desarrolló en «Piamonte», ese lugar de Maracaibo donde la comida, el deporte y la música son una excusa para hablar de política, alentado por la permanente provocación de su anfitrión Fernando Gutiérrez, quien se presenta con frecuencia en cada mesa como el abogado del diablo para alimentar el debate y la diatriba ideológica. Esa mañana, recibió a Héctor Alonso López con la amabilidad que lo caracteriza y ofreciendo los dos platos emblemáticos de cualquier sábado en la mañana: el desayuno criollo o el desayuno americano. Sin titubear Héctor Alonso se inclinó por el plato criollo, lo cual ya era una evidente declaración política.

«Para poder gritar fraude, desgraciadamente hay que vivirlo y por eso los demócratas tenemos que animarnos a participar. Ni las guerras son eternas, ni las dictaduras son eternas».

Héctor Alonso López vino al Zulia para asistir a la toma de posesión de su amigo Manuel Rosales Guerrero, gobernador electo y fiel defensor del movimiento renovador, quien con los años fundo su propio partido Un Nuevo Tiempo y logró ser electo en tres oportunidades como primer mandatario regional.

¿Cuál es su opinión sobre el triunfo de Manuel Rosales?

-Es un hombre que nació para el éxito. Cuando el viernes lo observé en la Plazoleta de La Basílica, pensé que el Zulia no necesita, en este momento, un hombre sabio, sino más bien un hombre sensato como lo es Manuel Rosales. Es mi amigo y mi compadre, lo cual me crea una unidad espiritual con él y su familia. Pero, la razón principal por la que vine fue para rendirle homenaje a lo que cualquier dirigente desearía: Legitimidad. Manuel Rosales es un líder legítimo que fue electo por casi 600 mil votos para ejercer la representación de su pueblo. Eso no lo pueden decir los demás miembros del G4. Es un mérito extraordinario que Rosales tiene.

¿Qué piensa sobre el papel de Juan Guaidó en la coyuntura política actual?

-Te confieso que por Guaidó siento mucha estima. Es un joven preparado con una mentalidad bien estructurada, a quien le tocó un momento estelar con un apoyo internacional nunca visto en nuestro país, pero que, de tener sesenta y tanto por ciento de respaldo, pasó a competir con Maduro, con menos del 20 por ciento. Lo conocí como dirigente estudiantil siendo ya militante de Voluntad Popular. Cuando uno le mete la lupa para entender lo que pasó y descifrar porqué llega a la presidencia del Parlamento, entiende que prevaleció más el acuerdo político que sus credenciales. Objetivamente hablando, el acuerdo es el resultado de un triunfo clamoroso del pueblo venezolano, que los partidos del G4 secuestraron y utilizaron a su antojo sin consultarle al pueblo. Ese fue el origen del error que llevó a desmoronarse a la oposición mientras el gobierno jugó con las herramientas más antidemocráticas conocidas hasta ahora en nuestro país. Estoy convencido que para restaurar la institucionalidad de Venezuela, hay que reconstruir a los partidos. Este es un trabajo tan exigente como volver a construir la nación entera».

¿Las primarias en los partidos puede ser la solución a los problemas de liderazgo que estamos viviendo?

-Las elecciones primarias no son la solución por sí sola, porque esa legitimidad, que se le daría a los partidos después de unas elecciones primarias, puede correr el riesgo de no tener el aval de la participación mayoritaria de la ciudadanía. Acción Democrática es el mejor ejemplo de esto que te estoy diciendo. Es la organización política que ha alcanzado el poder más veces en el país, pero que con los años terminó siendo, una parte subsidiada por el gobierno y la otra manejada por otro caudillo como Ramos Allup. Yo puedo decir que no soy responsable de la muerte de AD y que mi solidaridad con Carlos Andrés Pérez la pagué con mi militancia. La tragedia de AD, es la tragedia de Venezuela.

«Las elecciones primarias no son la solución por sí sola, porque esa legitimidad que se le daría a los partidos después de unas elecciones primarias, puede correr el riesgo de no tener el aval de la participación mayoritaria de la ciudadana».

¿Cuál es su opinión sobre el papel que está jugando Claudio Fermín?

-Claudio Fermín ha podido convertirse en el líder de nuestra generación, pero después de haber sido candidato presidencial de AD, comenzó a dar bandazos hasta el punto que en cualquier momento lo vamos a ver como ministro de Maduro»

¿Qué opina sobre la posibilidad de impulsar un referéndum revocatorio?

-Es una herramienta constitucional que el pueblo tiene para prescindir de su presidente, por lo que activarlo es una opción valedera. Definitivamente, los venezolanos debemos reactivar y consolidar las instituciones democráticas y una vía es a través del referendum que representa un derecho de los ciudadanos y los derechos no se discuten. El gobierno nunca dará oportunidad a que lo saquen del poder, por las características propias que posee, pero seguramente quienes lo adversamos debemos tener claro que el peor error que ya se ha cometido es el de tener una población desmovilizada. Para poder gritar fraude, desgraciadamente hay que vivirlo y por eso los demócratas tenemos que animarnos a participar. Ni las guerras son eternas, ni las dictaduras son eternas».

¿Dónde perdió el rumbo nuestra dirigencia?

-Venezuela tuvo una democracia sólida durante 40 años con los altibajos que la caracterizaron, hasta que comenzó una desconexión entre las instituciones y sus líderes. Esos males terminan regalándole el poder a quienes hoy defienden la llamada «Revolución Socialista del Siglo 21». Yo recuerdo que después de dos intentos de golpe de estado y una destitución presidencial, yo me acerqué a Carlos Andrés Pérez para mostrarle una encuesta donde Chávez aparecía solo con el 7 por ciento de respaldo e Irene Saenz con un apoyo extraordinario. En ese momento, me dijo: Irene es una pompa de jabón, Alfaro (que estaba de segundo) es contranatura, pero ambos le están abriendo las puertas a éste que está de tercero y que apenas tenía 7 por ciento (Chávez). Esto nunca se me olvidará de Pérez y de su capacidad visionaria.

«La muerte de Chávez se convirtió en un misterio. Yo puedo contar una anécdota de cuando estaba pasando vacaciones en Mérida, ese diciembre en el que murió Chávez, (recalcó, ese diciembre en el que murió Chávez), y recibí la llamada de una persona muy cercana a José Vicente Rangel, quien me dijo que se acababa de morir el Presidente. Era el 29 o 30 de diciembre. Yo estaba consciente de lo que eso representaba para el país, pero después vimos como utilizaron el tiempo para preparar la sucesión y dejarnos a Maduro en esta debacle que se ha convertido Venezuela».

¿Cuál es el destino de Venezuela?

-Aquí va a pasar algo que yo estoy viendo desde hace algún tiempo. Se va a romper el dique de contención que mantiene a varias generaciones estancadas y que seguramente buscarán su propio destino.

 

Julio Reyes

Fotos: Jesus Torres

Noticia al Día