Las orquídeas de Mildred Fuenmayor (Leonor Hall)

Las orquídeas de Mildred Fuenmayor (Leonor Hall)

En un rincón de la periferia de París, donde el imperio romano explotó una legendaria fuente de virtudes terapéuticas y pasó Juana de Arco con el ejército francés, un taller de porcelana trabaja con destreza la orquídea criolla.

Las manos delicadas de una marabina, criada en la calle Dr. Portillo, delinean con exquisita finura la flor nacional, sobre las piezas que exhibirá en su próxima exposición.
Mildred Fuenmayor de Magnet ha recorrido el mundo desde Europa, viviendo en sitios exóticos como Egipto, Bangladesh y Costa de Marfil.

Se estableció definitivamente en Francia en el año 1985 y hoy en día es una artista consagrada de la pintura sobre porcelana, con más 25 años de experiencia a sus espaldas. Cursó estudios en el Museo Nacional de Cerámica de Francia, en la ciudad de Sevres, altos del Sena, y ha recibido entrenamiento de profesores de diferentes escuelas de Europa, desde Suiza hasta Alemania.

Es una marabina de pura cepa, antigua alumna de Ballet de Irene Lewandowsky y del Colegio de la Presentación de Maracaibo. Su infancia transcurrió en las cálidas playas del Estado Zulia y bajo la luz omnipresente de la tierra del sol amada. Por ello las imágenes del trópico venezolano se mezclan constantemente en su obra, junto a las de tierras lejanas a Venezuela donde residió durante muchos años.

Técnica meticulosa

El trabajo de pintura en porcelana es un oficio de fino detalle. Mildred explica que se trata de una técnica sofisticada que conlleva un largo y minucioso proceso. Comienza con muchas horas de creatividad sobre el papel, donde van apareciendo las imágenes de los mundos que rondan la mente del artista.

Es entonces cuando comienza a aplicarse la rigurosa técnica. Cuando Mildred plasma su creación sobre la porcelana o, dependiendo del dibujo, recalca allí mismo el arte original. Las modalidades requieren de lápices, papeles y pinturas especiales y nunca puede faltar el ornamento de platino y oro en líquido, de hasta 24 quilates.

El gran final del proceso lo da la exposición de la obra a elevadísimas temperaturas. Una vez decorada la porcelana debe pasar a un horno especial, entrando y saliendo repetidas veces del mismo, según cada pieza lo requiera. Las temperaturas pueden alcanzar los 1200 grados, que deben descender gradualmente para lograr diferentes efectos de color.

Motivos

En su obra encontramos variados tipos de orquídeas criollas y especies de aves venezolanas, cuyas imágenes conserva intactas en el recuerdo. Su colección se mezcla con motivos de países lejanos a su tierra de origen, y diferentes a la cultura occidental, que han influido en su arte sin mermar el entusiasmo que le proporcionan sus raíces.

Mildred trabaja todos los días en su taller, produciendo piezas destinadas a exposiciones periódicas. Es además docente en la localidad de Orgeval, Francia, donde se dedica a la enseñanza de la pintura sobre porcelana desde hace 20 años.

No olvida nunca aquel solar zuliano donde nació y creció, que constituye una parte esencial de su identidad. Confiesa que en las noches más frías del invierno ha llegado a soñar despierta frente a la luna, con las pupilas todavía llenas del sol de Maracaibo.
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