Fin de Año en el trabajo: Un cañonazo y un abrazo fuera de casa

Fin de Año en el trabajo: Un cañonazo y un abrazo fuera de casa

 

Fin de Año en el trabajo: Un cañonazo y un abrazo fuera de casa – Foto: M. Romero / NAD

Unos pasarán el 31 cuidando enfermos, sirviendo bebidas, muchos en una garita de vigilancia y varios en una cauchera para que los demás puedan llegar a dar el “Feliz Año”

El cielo comienza a iluminarse, los fuegos artificiales se apropian de él, la música baja considerablemente el volumen, solo se va a escuchar un conteo regresivo, las manos se unen y se espera que la aguja del reloj cumpla su vuelta final, un nuevo ciclo se acerca, es el Año Nuevo que ha llegado.

Para muchos la vivencia sigue en familia, pero para otros no, pues son testigos a distancia, ya que la soledad y las lágrimas los hace únicamente observadores del momento, porque no están con sus seres queridos, les tocó trabajar.

 

Foto: José López / NAD

 

“Las 24 horas, los 365 días del año”

A esta situación a la que muchos les tocará vivir se encuentra Elías Peralta, es cauchero desde hace 30 años, su trabajo inicia caída la tarde hasta el otro día, este 31 de diciembre no será la excepción, no tendrá ropa que estrenar, tampoco una cena familiar y mucho menos el abrazo entre sus seres queridos, deberá conformarse con la compañía de unos cauchos en su lugar de trabajo, porque el deber no tendrá descanso a esa hora.

“Casi siempre todos los 31 trabajo, ya me acostumbré, porque como una necesita y por cómo está la situación uno tiene que trabajar porque imagínate. Le da nostalgia porque se está lejos de la familia, lejos de casa, pero uno tiene que hacerlo porque el trabajo y  la necesidad que uno tiene, así es el trabajo”, dijo Peralta.

Precisa que cada vez que suena el cañonazo siente un quiebre en el pecho, mira al cielo incesantemente los fuegos artificiales y en unos minutos se incorpora nuevamente a la realidad. “Hay clientes que antes que aún no pierden el espíritu y siempre se aparecen con algo por aquí, porque se acuerdan que aquí estamos. Son amistades que uno cosecha con el tiempo”, dijo medio paralizado.

 

Foto: E. Barreto / NAD

 

Un vigilante en silencio

Para Jacinto Chourio la situación no es muy lejana, cuida una empresa, su horario es el nocturno y este 31 de diciembre también lo será, debe recibir el Año Nuevo con su radio en la mano y con los ojos puestos en cámaras de seguridad.

“Cuando toca pues toca. Yo ya soy un hombre mayor y pues la mayoría de los jóvenes se han ido, eso fue lo que pasó con el que le tocaba la guardia ese día, se fue y me la pusieron a mí, es el único trabajo que tengo y lo debo cuidar. A uno le duele porque quiere recibir el año con los suyos, así sea con poco, pero en familia. Solo no voy a estar porque sé que mi madre me va a acompañar desde el cielo”, dijo Chourio.

 

 

Foto: M. Romero / NAD

 

Un abrazo regado por el mundo

A través de las redes sociales el equipo de Noticia al Día compartió los testimonios de quienes están a largas distancias y es que fuera de las fronteras la situación se antoja igual, sola que un poco más espesa, quienes siguen en Venezuela están a horas de un abrazo. Aquellos que se migaron no, pues lo están a miles de kilómetros, de meses y hasta de años dejando de este modo el abrazo materno, el de los hermanos y demás familiares en una larga pausa.

Betzaida Chacín, venezolana en España, es una de ellas, precisa que será su primer 31 lejos de casa, “mi primer Fin de Año lejos de mi vieja, de mi familia. Trabajaré desde el 31 en la mañana hasta el 1 en la noche, solo por no quedarme sola en mi casa y no pensar tanto”.

David Parada es otro venezolano lejos, en su taxi ayudará a más de uno a llegar a tiempo, pero para él, el recorrido no es corto, quiere abrazar a los suyos, pero solo podrá hacerlo en deseo. “Estoy en el extranjero trabajando de taxista en Fin De Año, ayudando a las personas a llegar con sus seres queridos antes de las 12. Y yo por dentro mi alma viajando a Maracaibo a abrazar a mi mamá antes de las 12. Asi vamos a estar”, dijo Parada.

Quienes más están acostumbrados a que estas fechas transcurran en el trabajo son los profesionales de la salud, entre ellos está Daylen Lozano, quien es una enfermera radicada en Estados Unidos y a pesar de la nostalgia ve con mucha alegría iniciar el Año Nuevo, haciendo lo que mejor sabe hacer: ayudar. “He trabajado varios 31 en los hospitales de Caracas, ahora estoy en Miami y también me toca trabajar, para mí es bonito porque paso el Fin De Año con personas menos afortunadas y así le doy gracias a Dios por lo que tengo”, dijo Lozano.

 

Foto: José López / NAD

“Tres días, tres noches, tres años desde aquella vez que decidí emigrar y tocó trabajar cada 31 de diciembre. Años sin recibir el Año Nuevo en los brazos de mi madre. Después de esto una lágrima roza mi mejilla, sinónimo de melancolía”, dijo Jimmy Morillo

También hay quienes ya se han ido acostumbrando a la idea, no dejan de mirar el norte por el que migraron que es mejorar la calidad de vida, por eso continúan con sus largas jornadas de trabajo en el exterior. “Para una gran mayoría que vivimos fuera de Venezuela, por lo general toca trabajar, las navidades lejos de nuestra tierra son distintas, no se vive como allá que todo se paraliza para irse a casa, aquí  uno se queda hasta tarde, limpiando, haciendo inventarios o algo referente al lugar donde trabajamos, para luego ir a nuestra casa temporal a dormir no sin antes echarnos dos tragos, una llamada a Venezuela y una lloraita”, manifestó Darwin Norzar.

“Llevo un poco más de dos años trabajando en Chile soy ingeniero en telecomunicaciones y monitoreo redes de telecomunicaciones (estaciones de radio base) o antenas como comúnmente se les llama. Llevo dos años consecutivos de turno en esta fecha siempre me toca trabajar el 31 por el sistema de turno, trabajo de noche desde las 7:00 pm hasta las 7:00 am del 1 de enero. Es un poco triste porque siempre deseas darle un abrazo a tus familiares y compartir esos momentos de unión familiar, pero bueno nos toca trabajar alguien tiene que hacer el trabajo. Uno se pone a recordar los buenos momentos con la familia para no sentirse tan solo”, dijo Jhonatan Blanco desde Chile.

“Trabajaré ese día por mis hijos, ya que no estamos en nuestra patria y porque en tierra ajena es lo nos toca. Es fuerte, en mi vida nunca lo hice allá, hay tanta gente que no tiene uno ni en los días normales. Doy gracias a mi China y a Papa Dios (…) Estoy en Colombia extraño mucho a mi gente”, es otro de los testimonios de un venezolano en el exterior llamado Oswaldo Inciarte.

A pocas horas del minuto más esperado del año, muchos ya preparan los sentimientos, se llenan fuerzas para seguir cumpliendo con sus labores y en Noticia al Día no estamos lejos de esa situación, por eso quisimos honrar a quienes pasaran Año Nuevo cumpliendo sus labores y en la distancia.

 

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Luis Fernando Herrera

Fotos: José López / Cortesía

Noticia al Día