Exmiembro del Comité del Mundial de Catar, condenado a cárcel por corrupción

Exmiembro del Comité de Organización del Mundial de Catar, condenado a cárcel por corrupción

Un exempleado del Comité de Organización del Mundial de Catar de 2022, el jordano Abdullah Ibhais, acusado de corrupción, fue condenado este miércoles a tres años de prisión por un tribunal de apelación, tras un polémico juicio. 

Ibhais asegura que fue arrestado por criticar la gestión de una huelga de trabajadores migrantes en una construcción del campeonato del mundo.

El jordano, que fue sentenciado al principio a cinco años de cárcel por malversación de fondos públicos y corrupción, afirma que su confesión fue forzada.

El caso «siguió todos los procedimientos y protocolos legales», replicó un representante catarí. 

La familia del acusado dijo que la audiencia duró menos de un minuto el miércoles y calificó el proceso de «parodia».

Por su parte, la oenegé Human Rights Watch (HRW) consideró que el caso habría sufrido «graves errores procesales» y señaló con el dedo el silencio de la FIFA. 

«No solo guardó silencio, tampoco envió un representante al tribunal, aunque tiene una delegación allí en este momento», indicó a la AFP la investigadora especialista de HRW de Medio Oriente, Hiba Zayadin. 

Un portavoz de la FIFA respondió que la institución estaba siguiendo el caso y que estudiaría el juicio del miércoles antes de hacer cualquier tipo de comentarios.

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«Todos merecen un juicio justo y equitativo, donde se respete el procedimiento», agregó el máximo regidor del fútbol mundial. 

Que el arresto haya sido provocado por la posición de Ibhais a favor de los trabajadores migrantes es una demanda «ridícula», cuestionó el Comité de Organización del Mundial de Catar a la AFP. 

El trato a los trabajadores inmigrantes en Catar, en su mayoría del sur de Asia, ha sido un tema delicado desde el inicio de las obras de infraestructuras destinadas al Mundial de 2022. Algunas selecciones nacionales llegaron a sacar a la luz el problema.

Los grupos de derechos humanos acusan al país de utilizar mano de obra barata para construir sus estadios en condiciones a veces peligrosas y de someterlos incluso a castigos. 

Catar rechaza cualquier crítica, insistiendo en que ha reformado su legislación laboral y adoptado un salario mínimo no discriminatorio de alrededor de 1,16 euros la hora.

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AFP