En Altos del Milagro Norte la solidaridad tiene nombre de mujer

En Altos del Milagro Norte la solidaridad tiene nombre de mujer

La ONG´s Alimentando Sueños junto a otras organizaciones, financian la reserva de proteína de la muchachera el Altos del Milagro Norte. (Fotos: Gustavo Baüer)

Maira Carolina tiene 400 guerreritos en la buena obra

En cada jornada de alimentación se desata la alegría entre los niños y niñas de los sectores Altos de Jalisco, Puntica de Piedra, La Antena, Los Pescadores y Reyes Magos

Cuenta la leyenda que Jesús le dijo a sus discípulos: “Hermanos, el futuro no existe”; sabiendo Él, la paliza que le vendría al término de su ministerio. Sí, el nazareno lo sabía, pero los humanos no estamos al corriente de lo que nos espera a la vuelta de la esquina. Vivimos en el aquí y en el ahora; y en el caso de Maira Carolina Leal Parra, gracias al nacido en Belén, el presente es una inversión de solidaridad y afecto que apuesta con firmeza inquebrantable por un prójimo inocente, que no supera la adolescencia.

Llegar hasta su centro de operaciones donde lo que se reparte es alegría, afecto y ganas de echarle bolas a las circunstancias, ya es una aventura urbanística.

Maira Carolina Leal Parra, la hacedora de los sueños posibles en Altos de Milagro Norte. (Fotos: Gustavo Baüer) 2.- Los niños de los sectores Altos de Jalisco, Puntica de Piedra, La Antena, Los Pescadores y Reyes Magos, son los principales beneficiarios de las jornadas de alimentación. (Fotos: Gustavo Baüer)

Entrando por la célebre Santa Rosa de Agua, tomas un cruce semi escondido entre bahareques pintoreteados con murales de la protopolítica electorera local. Al incorporarse por el callejón inmediatamente, casi como si de un vórtice dimensional se tratara, te encuentras subiendo una colina, cuyos orígenes son menos presuntuosos que una Narnia Tropical. Fue el antiguo relleno sanitario de Maracaibo, lo que hoy constituyen las bases fundacionales del Barrio Altos del Milagro Norte: La favela maracucha que a retazos y durante su recorrido, te deja ver los guiños que el Lago de Maracaibo te lanza desde sus andares.

Mientras subes, consustanciándonos con la amena e interminable cháchara juvenil de Jennifer, Melina y Yeinmi, las abejas exploradoras de la Organización No Gubernamental «Alimentado Sueños», sientes una turbación en la atmósfera y preguntamos.

“Los padres los abandonan a su suerte; se van del país o los dejan al cuidado de terceros. Allí comienza el problema”. (Fotos: Gustavo Baüer)

-Está la cosa como media revuelta ¿no?

-Sí… -dijo una de las chicas-. Es que murieron tres vecinos. Murieron supuestamente a manos de funcionarios. Ya el barrio fue pa’ la Fiscalía.

-Eran tres vecinos que malos o buenos, no debieron morir así. ¡Allí hay una injusticia!

Intervino dejando por culminada la conversación y a modo de bienvenida, nuestra anfitriona Maira Carolina Leal Parra viuda de Torres.

400 niños y niñas se alimentan por cada jornada de solidaridad que realiza la gente de Alimentando Sueños, en los barrios al norte de Maracaibo. (Fotos: Gustavo Baüer)

Vida maluca

-¡Vos sois Guajira! Si tu abuela por parte de madre fue guajira, ¡vos sois guajira! Dijimos de entrada.

Increíble que a estas alturas de su vida, Maira no supiese esa verdad meridiana en la cosmogonía caribeña e hipermaracucha de sus genes. “Quizás por eso es que soy tan rejodida”, soltó a modo de respuesta. Luego cerró los ojos, suspiró, me miró de frente y acto seguido, soltó el disparo:

-¡Yo fui un demonio!

Jennifer, Melina y Yeinmi, las abejas exploradoras, no dejaban de revolotear, atendiendo a los requerimientos de la abeja reina en su “sin detenerse” del trabajo comunitario. En un momento eran los pasajes de los familiares de los muertos presuntamente por la policía; en otra, el medicamento de una damisela con embarazo precoz.

-¿Cómo un demonio hace lo que tú haces? Preguntamos agradeciendo la dura honestidad.

 

6.- Desde la parroquia Coquivacoa surgen estas experiencias de afecto. (Fotos: Gustavo Baüer)

Maira Carolina, o Carolina, como le gusta que la llamen, dio inicio a un relato de brutalidades y violencia desenfrenada que desde los nueve años “… según tengo conciencia», nos confesó, vino marcando sus quehaceres, en sus “aquí” y en sus “ahora”.

“Yo me crié en Puntica de Piedras y de ese entorno nada podía salir bueno. A los nueve años, según tengo conciencia, me empecé a interesar por lo material y se incrustó en mí el deseo de venganza. Pero a sangre y fuego. Recuerdo a unos carajos que me quemaron la casa familiar, lanzaron piedras y reventaron vidrios; nos insultaban… y yo juré que me las iban a pagar. Y pasados diez años, me las pagaron, uno por uno”.

Como una plaga bíblica, Maira recorrió el submundo callejero y se erigió como líder negativa de cuatro peligrosas bandas delincuenciales que traficaban con humanos y con drogas, robaron hasta el perro y atentaron contra la vida de las personas.

7.- Maira Carolina “Me encariño con todos y con sus familiares también. (Fotos: Gustavo Baüer)

“Yo misma le pegué 16 puñaladas a la exmujer de mi marido, por malagradecida”.

Su marido, el amor de su vida, el que la rescató y salvó en varias ocasiones, Víctor Torres, murió en un accidente de tránsito hace tres años. Pero es que ya ella venía con el empuje de la salvación del espíritu, como bien lo definen sus más conspicuos detractores, la mayoría –por no decir todos-, provenientes del mundo de la politiquería.

Ya con la edad de Cristo cumplida y en plena facultad de su libre albedrío maligno, dice haber conocido al Señor.

“Me diagnosticaron cáncer de pulmón. Esa noticia fue devastadora. Días después, deprimida, fui a un culto evangélico y le juro –me dijo con ojos aguarapados- que sentí un fuego en la espalda y a la semana, fui a la consulta. El cáncer había desparecido.

Es que una persona como yo –se sorprendió diciendo con la mirada baja-, tenía que nacer de nuevo”.

La redención

Maira Carolina Leal Parra es una celebridad popular. Cómo no serlo, si sobre sus hombros recae la activación de un proceso de solidaridad que culmina en la alimentación, por jornada, de cuatrocientos niños y niñas y sus familias de los sectores Altos de Jalisco, Puntica de Piedra, La Antena, Los Pescadores y Reyes Magos.

“En tres años –denuncia-, han muerto más de 20 personas por mala alimentación y por desnutrición. Aquí las niñas a los once años se prostituyen por dos paquetes de harina precocida. Son tantas injusticias –y se toma el rostro con ambas manos-, que uno no puede detenerse”.

7.- Maira Carolina “Me encariño con todos y con sus familiares también. (Fotos: Gustavo Baüer)

– ¿A qué le atribuyes tanta desazón?

– Estamos perdiendo a nuestros muchachos, a nuestros jóvenes desde el hogar. Los padres los abandonan a su suerte; se van del país y los dejan al cuidado de terceros en el mejor de los casos. Allí comienza el problema.

Maira Carolina busca y encuentra; de la mano con su colmena de buena voluntad, tocó puertas para resolver el urgente problema de la adquisición de proteínas para tanta hambre junta y reuniendo los organismos multilaterales de la Organización de Naciones Unidas (ACNUR y UNICEF), así como las ONG´s Levántate, Rehabilitarte, Azul Positivo, Manipure, Hiar, Fudep, UNFPA, Fusamar y la de ella propia Alimentando Sueños, inyectaron la dosis necesaria de optimismo, para que los hombres despierten y tomen el toro por los cachos.

– ¿Qué aspiras lograr con todo este esfuerzo?

– Un Comedor Popular; una Casa Hogar para las Niñas Abandonadas; Jornadas periódicas de Control de Natalidad y Esterilización; Jornadas para el diagnóstico temprano de Cáncer de mama y cuello uterino; Jornadas de Psicología Clínica.

– ¿Recibes algún salario o pago por esto?

– No. los recursos nos llegan a través de organizaciones no gubernamentales y a través de terceros. Mi casa la voy a empezar a pintar con lo que me envían mis hijos.

8.- Un plato de comida es una buena forma de decir te quiero en Altos del Milagro Norte. (Fotos: Gustavo Baüer)

– ¿Cuántos hijos tienes?

– Cuatro. Dos hembras y dos varones.

– ¿Qué quieres para ti Maira?

– Nada. Quiero ser un instrumento de transformación, fortaleza y solidaridad para mi gente del barrio.

– ¿Te encariñas con algunos de los chicos?

– Me encariño con todos y con sus familiares también.

Su gente de “Levantando Sueños” la revoloteaba insistente. El quehacer comunitario nunca se detiene. La búsqueda de los ataúdes de los muertos del viernes 26 de noviembre urgía su intervención. Así es el barrio; en él, la vida siempre continúa implacable y demoliendo burocratismos baratos.

La casa de sus ensueños, donde vive, donde trabaja y alimenta a toda la muchachera del barrio, está falta de pintura. “Eso lo van a resolver mis hijos”, se dice confiada mirando alrededor de los poco menos de 200 metros cuadrados que constituyen su universo.

9. La solidaridad aquí no juega carritos. (Fotos: Gustavo Baüer)

Humilde pero con una firmeza de hierro, Maira Carolina Leal Parra viuda de Torres, sigue su camino. Ella me despide con una fuerte palmada en el hombro. Señala hacia arriba y me recuerda: “Lo que el hombre no ve, el Padre lo sabe”.

En efecto, el futuro no existe, pero bien vale la pena imaginarlo bonito, con cuatrocientos carajitos alimentándose no solo de proteínas, minerales y vitaminas, sino también con amor, afecto y mucha solidaridad. ¡En buena hora Carolina!

 

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Juan Carlos Guillén

Fotos: Gustavo Baüer

Noticia al Día