Al final del 2021 pa' atrás como el cangrejo (Javier Sánchez)

Al final del 2021 pa’ atrás como el cangrejo (Javier Sánchez)

Al final del 2021 pa’ atrás como el cangrejo, Javier Sánchez. Foto: Cortesía

Han transcurrido 21 años y en este país no ha cambiado nada para bien. Vamos de mal en peor. Para atrás como el cangrejo.

En estos días iba en el carro en una cola que me dió un vecino y me platicaba la precaria situación del transporte público, los apagones, falta de agua y el mal servicio de aseo en Maracaibo.

En su radio del vehículo se dejó escuchar una canción de las que tarareaba con mis compañeros de estudios hace ya más de tres décadas, en tiempo de rebeldía en la Universidad cuando reinvindicabamos el derecho a la protesta y la escuchábamos en los pasillos en momentos de descanso o cuando salíamos a protestar.

El amigo le dio volumen a la canción de protesta del cantautor Alí Primera con su verso «viene bajando el obrero, casi arrastrando sus pasos por el peso del sufrir» “Yo también la cantaba en el liceo cuando manifestaba junto a mis compañeros para lograr mejoras para nuestra casa de estudios» me comentó.

Bajó el volumen a la radio para decirme: «este país no mejora, está igual o peor desde que lo agarró Chávez, quizás peor». Después de más de dos décadas todo el proceso que ellos llaman revolucionario ha enterrado literalmente la República.

Fíjate si comparamos por ejemplo, el 2016 con el año que está por finalizar. Tenemos que la crisis alimentaria ha sido prácticamente igual y en los últimos años se ha profundizado; se ven más colas y se reportan más desnutridos y más gente comiendo dos o menos veces al día. Todo sigue igual, tal vez, lo único que ha cambiado es que yo ya pinto canas en el poco pelo que me quedó,que peso unos kilos menos, que mis hijos se hicieron tatuajes y que aún no tengo nietos a quienes explicarles que casi no hemos mejorado nada en más de dos décadas, comentó el amigo vecino.

Las expectativas siguen siendo las mismas de años atrás. Se continúa hablando de una salida rápida del poder de Nicolás Maduro difundidas por la oposición y se reciben cada vez más críticas de ambos bandos. El país se mantiene en una combinación de militarización autoritaria con un pragmatismo económico que nos ha llevado a una dolarización de la economía, que ha hecho «aparecer» nuevamente los productos en las tiendas y reducir las tensiones sociales.

Todo sigue igual en contra de la expectativa de la oposición, que consideraba algunas transformaciones económicas atadas a un cambio político y se fue el 2021 y el escenario no ha variado; por el contrario, la tendencia hacia el autoritarismo y el control militar se ha acentuado. Dada la fragilidad económica y política del régimen, una estrategia para mantenerse en el poder ha sido establecer alianzas con el sector económico y el militar.

Aprovecha el gobierno de Maduro, al sonar las campanas anunciando la llegada de un nuevo año, que enfrenta una oposición más debilitada, dividida, desmovilizada y centrada en la búsqueda de soluciones individuales.

El economista Alejandro Grisanti y el profesor investigador Benigno Alarcón ponen en perspectiva la realidad venezolana de cara al próximo año y señalan que la distorsión económica en Venezuela, difícil de entender para el resto del mundo, ha dejado ver que en el último año la crisis ha dejado de intensificarse. “Venezuela se arregló”, ha sido una frase que ha calado, entre burlas y realismo en las redes sociales. El venezolano en el país y en el exterior se pregunta si esto está ocurriendo, o si acaso se podrá presenciar en 2022.

Grisanti sostiene que si bien en 2021 se generó un crecimiento de 3,1% en el Producto Interno Bruto y se estima que llegue a 6,9% en 2022, al compararlo con la caída del 80% que se viene acumulando desde 2013, resulta un avance pequeño que no traerá prosperidad.

Pasan semanas y años y todo sigue igual. Las inclemencias que están sufriendo los venezolanos bajo el yugo del régimen de Maduro son las mismas que desde Hugo Chávez agarró el poder y después se lo pasó a Maduro, un régimen que obliga a sus habitantes a buscar comida entre la basura, a bañarse con potecitos de agua y cocinar con leña y desperdicios.

Por todo lo que podemos ver, seguirán los hospitales sin recursos, los maestros sin sueldos que les alcance siquiera para comer, los niños no tendrán aulas dónde acudir, los médicos no tendrán con qué trabajar, la producción de gasolina no será suficiente para surtir las demandas del mercado interno, el sistema hidrológico continuará sin mantenimiento y el agua no llegará con regularidad a las casas. Tampoco se arreglará el sistema eléctrico y los apagones estarán a la orden del día.

Puede que el dólar eche para atrás, pero la norma será que continúe subiendo porque no hay quien le ponga freno.
¿Tengo razón o no? me preguntó el vecino cuando le pedí que me dejara en mi destino.
Si tenéis razón, vamos pa’ atrás como el cangrejo», le respondí.

 

 

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Javier Sánchez