Manuel Rosales: por el rescate de la institucionalidad (Nirso Varela)

Manuel Rosales: por el rescate de la institucionalidad (Nirso Varela)

Más que elegir a un nuevo gobernador del estado Zulia, se trata de rescatar la institucionalidad del gobierno regional. Es devolver la prestancia, la dignidad, la altura del máximo poder ejecutivo del Estado. Es llevar de nuevo al palacio de los Cóndores y a la Residencia Oficial, a un gobernador para todos los zulianos, los que votaron por él, los que acudieron a las urnas y le dieron legitimidad a su elección, incluyendo sus adversarios, y a todos los que se expresaron con su ausencia el día de los sufragios, bien porque se cansaron y perdieron la fe, bien porque están ausentes en otros países, huyendo de la debacle venezolana.

No se trata solamente de elegir el candidato  que represente al pueblo del Zulia en su totalidad, sino de llevar un verdadero dignatario al Despacho que alguna vez ocuparon  estadistas demócratas de la talla intelectual y moral de Héctor Cuenca, Octavio Andrade Delgado, Felipe Hernández, Eloy Párraga Villamarín, Luis Vera Gómez, Hilarión Cardozo y Oswaldo Álvarez Paz. Gobernadores que supieron mantener la dignidad de la institución como Gilberto Urdaneta Bessón, Omar Barboza Gutiérrez, Lolita Aniyar de Castro y Manuel Rosales Guerrero.

El gobernador tiene que elevarse a la cumbre del organismo que representa, para el cual fue elegido, y no bajarlo a su estatura. Un gobernador no puede mentir compulsivamente, no puede amenazar reiteradamente al pueblo que lo eligió como primera autoridad, no puede ser extravagante ni vulgar, no puede tener en su entorno funcionarios que hagan el trabajo sucio, ni rodearse de personas despreciables. Un auténtico gobernador o alcalde, no puede pedir su reelección a un pueblo torturado por apagones eléctricos, sin agua, sin servicios, sobre montañas de basura, en ciudades abandonadas que ellos mismos han ayudado a destruir. ¿Con qué moral?

El gobernador es el primer magistrado regional, a quien por mucho que se adverse, debemos respeto y subordinación. Nadie puede ni debería tener motivos sustanciados para hacer comentarios repugnantes de diversa índole, como ocurre en los multitudinarios corrillos de la chismografía  venezolana, donde quiera que uno vaya, en las colas de gasolina, en los madrugonazos para sacarse la cédula, en las filas de tiendas y abastos, en las calles, esperando el autobús, escuchando en todas partes (no solo en las redes sociales), el mismo tinglado que todo el mundo repite, sobre desmanes y corruptelas.

  La gobernación del Zulia fue durante la democracia, la más representativa de Venezuela. El pueblo zuliano nunca ha sido “comunista” ni radical. Arias Cárdenas jamás debió ser elegido y menos por segunda vez. En ambos casos pagamos caro los errores. Por ello, pese a no ser santo de nuestra devoción, una mayoría de zulianos votamos por Juan Pablo Guanipa en las elecciones de 2017, porque era el único que en ese momento, podía derrotar al gobierno. Y lo hicimos con tanta contundencia, que aquí no pasó lo que en Guayana, donde le arebataron descaramente el triunfo a Andréz Velasquez.

Y pese a que Guanipa se negó a arrodillarse ante la ilegitima constituyente, hoy el Zulia se levanta sobre las adversidades, para elegir de nuevo a Manuel Rosales. El único que puede en estos momentos, amigo Fermín,  derrotar el ventajismo de las cajas clap, las prebendas, el chantaje, la compra de votos y los alacranes vendidos. El único que inspira emociones y despierta entusiasmo en el pueblo reacio a votar. Borrón y cuenta nueva. Volveremos a las urnas y votaremos por Manuel Rosales, para que reistitucionalice al Zulia, lo vueva por la senda de la institucionalidad y ejerza la verdadera democracia.

No le será fácil gobernar, sin recursos, con las manos atadas y probablemente bajo amenazas.Tal vez le quiten la administración de puertos, aeropuertos, policias, peajes y le pongan un “protector”. Pero donde quiera que vaya Manuel Rosales, estará presente la dignidad histórica de la gobernación del Zulia, representando y defendiendo al pueblo, como democrata y estadísta. Y si el referéndum revocatorio presidencial se realiza en 2022,  el Zulia volverá a florecer y recuperará la integridad de sus instituciones.

Al final de su nuevo ciclo de gobierno, Rosales dejará el Palacio de los Cóndores en su justo trono, y pasará a la historia del Zulia como otro ilustre gobernante, muy lejos de la lista de forajidos y villanos antihistóricos, que han des-gobernado en Venezuela a lo largo de 190 años de vida republicana.

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