20 puntos pa' vos. Roversi (Javier Sánchez)

20 puntos pa’ vos. Roversi (Javier Sánchez)

Cuando mi esposa y algunos vecinos me invitaron a que acudiéremos al mercado de los corotos a vender cualquier cosa en desuso y ganar algún dinero yo me pregunté: ¿de periodista a buhonero?
No me respondí de inmediato y seguí escuchando la propuesta ya que no tenía trabajo y aquí en Maracaibo dónde vivo al igual que en el resto del país es difícil conseguir empleo.

Se puede vender en estos mercados para deshacerte de artículos que ya no usas, o si tienes planeado irte del país y no quieres llevarte tantas cosas es preferible venderlas a bajos precios para llevarte el dinero, o si uno necesita plata extra para enfrentar la crisis económica, es una manera de tener ganancias. Me gustó la idea después que nos enviaron para la casa ante el cierre del rotativo donde laboré por espacio de seis años y comencé a formar parte de los miles de profesionales desempleados que buscan sobrevivir en el país.

Los acontecimientos políticos de derechos humanos y socioeconómicos en Venezuela obligan a un número creciente de hombres y mujeres a irse a los países vecinos y más allá. A muchos los agobia el «paso» y llegan cansados, estresados, en extrema necesidad de asistencia y otros, cómo es mi caso, se nos hace imposible salir de Venezuela y jugamos a sobrevivir. No fue así para la tan querida Alba Roversi, quien un día decidió dejar la actuación en la tierra que la vió nacer al igual que miles de compatriotas y se refugió en Estados Unidos, pero no para estar de brazos cruzados a esperar la bajada del «telón» muy por el contrario se identificó con su gente que un día salió por aire, mar o tierra para laborar en cualquier actividad y decidió emprender el oficio de repartidora de paquetes en Las Vegas (EEUU) junto a unos familiares.

La reconocida actriz quien destacó por más de 30 años en telenovelas venezolanas e hizo llorar a miles de seguidores con sus actuaciones en los años 80 y 90 vuelve a ser noticia, pero esta vez por su valentía, coraje, dedicación y amor al trabajo que a su juicio dignifica al ser humano cualquiera que sea sin importar donde uno se encuentre y cómo esté pero que sea el que lo haga con el mayor esmero y el mejor cariño.

La artista de 60 años se hizo viral recientemente en las redes sociales e hizo llorar a mucha gente como en aquellos tiempos de «Ligia Elena», personaje de una telenovela que en los años dorados batió record de sintonía cuando dió a conocer a que se dedicaba en esa nación. Causó revuelo por sus declaraciones cuando reveló su trabajo de entrega de encomiendas y dijo que «si eso sirve de inspiración para todos aquellos que en algún momento se sienten mal porque hacen algo distinto a su profesión que no sea así porque siempre las cosas vuelven a su cause».
Me sentí identificado al igual que mis compañeros de trabajo odontólogos, ingenieros, educadores, arquitectos y enfermeros que cada fin de semana vamos al mercado La Cotorrera y Periférico de La Limpia a vender ropa o cualquier cosa que ya no se utilice para obtener algun dinero efectivo o por transferencia bancaria. Es un trabajo que honrra a quien lo hace y dignifica a la persona porque la hace sentir capaz, útil, necesaria, autosuficiente y perteneciente a una sociedad activamente económica. Ganar algo por tu propio esfuerzo, sin que nadie te de nada, es parte del proceso de realización personal.

Quizás los años de servicio de la reconocida artista con una basta experiencia como actriz de TV, teatro y cine la hizo pensar de esta manera y retirada por un tiempo de las cámaras y las tablas no le importó montar en su camioneta a repartir centenar de paquetes cómo faena diaria de su nuevo empleo, sintiendo tal vez el mismo orgullo que cuando sonaron los aplausos al subir el telón en sus actuaciones y escuchar masivamente en un teatro: ¡Bravo Alba!

El empobrecimiento de la clase media venezolana sigue avanzando debido a la falta de trabajo en el sector formal, pérdida del ingreso por la inflación y la devaluación. Esta situación lleva a muchos profesionales y técnicos a trabajar como buhoneros en la economía informal. También son muchos los jóvenes que día a día entran a la universidad con el fin de lograr una carrera, les mueve el interés de estudiar lo que siempre desde pequeños quisieron ser y después de tener el título, salen a la vida real y observan un entorno plagado de desempleo y malos sueldos, un entorno donde la informalidad es mas rentable que la supuesta estabilidad de una empresa. Esta es la gran realidad que vivimos.

Hoy vuelvo a aplaudir de pie a la Roversi con la que miles de venezolanos nos identificamos como venezolanos emprendedores no por su trabajo en la destacada novela Ligia Elena a nivel internacional, sino por su trabajo como repartidora de paquetes casa por casa en Estados Unidos. Veinte puntos pa’ vos Alba Roversi.