Un 15 de octubre fallecieron la bailarina y espía Mata Hari, el pintor Juan de Valdés Leal, además del político Lluís Companys

Un 15 de octubre fallecieron la bailarina y espía Mata Hari, el pintor Juan de Valdés Leal, además del político Lluís Companys

 

 

El 15 de octubre de 1917 fue fusilada en Vincennes al amanecer, la legendaria bailarina Margarita Zelle, conocida Mata Hari. Genio y figura, se negó a que le vendaran los ojos y antes de recibir la descarga lanzó un beso a los soldados del pelotón. Tenía 41 años. Su cuerpo nunca fue reclamado por ningún familiar.

Escapó de una vida provinciana para convertirse en la mujer más fatal de su tiempo.hija de un sombrerero y una madre que murió siendo ella muy niña. A los 18 años atendió una solicitud de matrimonio en la página de contactos del periódico y se casó con Campbell MacLeod, un capitán de 39 años con el que se marchó a vivir a Indonesia, entonces colonia holandesa, donde él estaba destinado. Siempre le habían pirrado los uniformes. Allí tuvo dos hijos y sufrió las penurias de un marido borracho, pero también conoció la fascinación de Oriente y los secretos de las danzas javanesas, que le serían muy útiles tras el naufragio de su matrimonio y la muerte de uno de sus hijos, que la empujaron a volver a Europa en 1902.

Armada de valor y amparada en su exótico físico, se inventó una identidad y se lanzó al espectáculo en París como la bailarina Mata Hari («ojo del alba», en javanés), especializada en danzas eróticas. Pronto creció su fama y frecuentó a hombres ricos, políticos y militares que engrosaron su lista de amantes. Entre 1904 y la I Guerra Mundial fue la cortesana más famosa de la época, conoció todas las ciudades de Europa y no pocos secretos de política gracias a las confidencias de alcoba.

El estallido de la guerra en julio de 1914 la sorprendió bailando en un music-hall de Berlín. Supuestamente aprovechó su agenda de conocidos en ambos bandos para ofrecer sus servicios a Kraemer, jefe del espionaje alemán, con la esperanza de poder volver a la neutral Holanda con sus pertenencias a salvo. Pronto sus actividades en Madrid, donde en 1915 se veía con un oficial germano, despertaron las sospechas de la inteligencia aliada, que empezó a vigilarla.

En 1916, Mata Hari volvió a París. Acorralada por el capitán Ladoux, del espionaje francés, que andaba tras sus pasos, se ofreció para trabajar como agente doble para Francia. La realidad es que nuevamente en Madrid siguió espiando para la embajada alemana como la agente H-21, pero sus mensajes fueron interceptados por Ladoux, que la tendió una trampa para que regresara a Francia.

El 13 de febrero de 1917 fue arrestada y sometida a juicio, donde se la condenó a muerte acusada de aprovechar sus relaciones íntimas para trabajar como agente de Alemania. Ella lo negó, alegando que se acostaba con militares por placer, y no por deber. El 15 de octubre de 1917 la fusilaron.

 

Juan de Valdés Leal, pintor

El 15 de octubre de 1690 murió el pintor barroco español,Juan de Valdés Leal. Nació el 4 d emayo de 1622 en Sevilla, hijo del platero lusitano Fernando de Nisa y de la hispalense Antonia de Valdés Leal, por la que su nombre, conforme a los usos actuales, sería Juan Nisa de Valdés.

La obra de Juan de Valdés Leal manifiesta ya desde el principio un estilo absolutamente barroco, marcadamente naturalista y con tendencia al tenebrismo, con dibujo contundente, un colorido fuerte y poco matizado y unos volúmenes monumentales. Posee una particular sensibilidad pictórica inclinada hacia lo dramático, con gran ligereza de toque y un especial interés por la expresividad, que protagoniza sus composiciones en detrimento de la belleza y la corrección formal. Tenía inclinación por la temática macabra o grotesca, pero con un vivo sentido del movimiento, brillante colorido y dramática iluminación. A pesar de ser contemporáneo de Murillo, su temperamento era completamente opuesto; Valdés Leal, nervioso y violento, se dejaba seducir más por el movimiento desenfrenado y por la expresión, por el sentido de un exagerado dramatismo y un intenso colorido, que por la dulzura y el costumbrismo burgués de aquél.

Faceta importante también en el arte de Valdés Leal es la de grabador, género en el que inició asimismo a sus colaboradores y discípulos, al igual que lo había hecho en la pintura mural y en el que dejó ejemplares de la calidad de su autorretrato (Biblioteca Nacional en Madrid), la Custodia de Arfe de la catedral hispalense, restaurada bajo su dirección, y sobre todo las láminas del libro de Fernando de la Torre Farfán sobre las fiestas celebradas en Sevilla en 1671, con motivo de la canonización de San Fernando.

Con Valdés Leal la escuela sevillana de pintura alcanzó el momento álgido de su barroquismo, dado que su arte, tanto por su sentido expresionista como por la soltura de su paleta, llega a presentir a Goya y a ejercer influencia sobre románticos e impresionistas franceses.

La Sala VIII del Museo de Bellas Artes de Sevilla está consagrada a Juan de Valdés Leal.

 

 

Lluís Companys, político y abogado

Fue un político y abogado español, de ideología catalanista y republicana, líder de Esquerra Republicana de Catalunya, ministro de Marina de España durante 1933 y presidente de la Generalidad de Cataluña desde 1934 hasta 1940. Exiliado tras la Guerra Civil, fue capturado en Francia por la Gestapo, a petición de la policía franquista, y trasladado a España, donde fue torturado, sometido a un consejo de guerra y finalmente fusilado en el castillo de Montjuic.

Considerado un héroe y un ‘mártir’ del independentismo, por un lado, y un político nefasto y un mito vacío, por otro, 75 años después de su muerte Lluís Companys sigue generando debate público. Tal es el fervor que su figura levanta en ciertos sectores del independentismo que un grupo de católicos catalanes pidió al papa Benedicto XVI en 2010 que le elevara a «siervo de Dios» (paso previo a la beatificación), petición que cayó en saco roto.

Su etapa de mayor protagonismo político coincidió con los años de la II República Española. Ya el día de la proclamación de la República, el famoso 14 de abril de 1931, el entonces líder de ERC, Francesc Macià, proclama la República Federada Catalana dentro de la República española.

En aquella ocasión fue Companys quien izó la bandera tricolor en el Palacio de la Generalitat. Esta proclamación no llegaría de unas negociaciones con el Gobierno de España. Un año más tarde, en 1932, sería aprobado el primer Estatuto de Autonomía catalán, el Estatuto de Nuria, que le dotaba de gobierno y parlamento propios.

Francesc Macià, apodado «l’Avi» (el Abuelo) murió el día de Navidad de 1933 y el 31 de diciembre del mismo año Companys fue elegido presidente de la Generalitat.

En febrero de 1939, ante el inminente control de toda Cataluña por las tropas de Franco, Companys cruzó los Pirineos marchando al exilio en Francia. Llegó a París, pero en la capital francesa las autoridades le rechazaron por su radicalismo y por agitar a las masas de refugiados. Abandonó la ciudad en junio de 1939.

Ocupada una parte de Francia por los nazis, estos recibieron del nuevo Gobierno de Franco una lista con 800 nombres para su detención y entrega a las autoridades del régimen. Entre ellos figuraba Companys, que fue detenido por la Gestapo en Bretaña el 13 de agosto y entregado el 29 de agosto.

El detenido fue trasladado a la Dirección General de Seguridad de Madrid, donde permaneció hasta el 3 de octubre. De allí fue enviado al castillo de Montjuic, en Barcelona, que entonces servía de prisión. Fue juzgado en consejo de guerra sumarísimo y sin garantías el 14 de octubre por «adhesión a la rebelión militar».

Franco dio el «enterado» a su sentencia de muerte y fue fusilado al alba del día siguiente, 15 de octubre, en el castillo de Montjuic. Ante el pelotón de fusilamiento, en el foso de Santa Eulalia, Companys pidió descalzarse para tocar con sus pies desnudos la tierra catalana.

 

 

Agencias