Ante la pandemia y la crisis: Moteles de Maracaibo resisten para que no muera la pasión

¿Morirá la pasión? La crisis y la pandemia azotan a los moteles de Maracaibo

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¿Morirá la pasión? La crisis y la pandemia azotan a los moteles de Maracaibo. Ilustración: Oriana Reyes

Una crisis económica que no ha dejado títere con cabeza, las restricciones impuestas ante la pandemia y el uso de los moteles como alojamiento para los contagiados por el covid, dieron el tiro de gracia a estos sitios dedicados a los amores furtivos y la pasión ocasional.

Lógicamente, el confinamiento necesario para hacer frente a la crisis sanitaria puso en puntos suspensivos, hace casi dos años, la actividad de estas instalaciones, algunas ubicadas en las áreas céntricas de la ciudad, otras en la periferia.

Previo a esto, la crisis económica ya venía afectando al sector. Solo unos pocos tienen posibilidades de pagar por unas horas de privacidad y satisfacción sexual. El mermado sueldo de la mayoría de los trabajadores apenas alcanza para las urgencias alimenticias y de manutención.

Los moteles comenzaron a verse solitarios, aunque con unos picos de ocupación, en determinadas fechas. Algunos aún hacen notables esfuerzos para «echar una canita al aire». 

Con el advenimiento del covid y la proliferación de casos asintomáticos, los moteles fueron habilitados por el gobierno para el aislamiento de los enfermos con padecimientos leves o en proceso de observación, aliviando de esta manera la carga de los centros de salud.

Para los propietarios de estos sitios significó una medida de pésimas consecuencias. Instalaciones y equipos deteriorados, afectación al cableado eléctrico, daños generales y pérdida total en algunos casos, es el balance que acusa la mayoría.

Tienen pocas habitaciones en uso, para los escasos usuarios; mientras hacen esfuerzos para recuperar la infraestructura y sustituir el equipamiento.

En la actualidad, por normativa mientras se mantenga el alerta epidemiológico, los moteles están autorizados a operar entre 7 de la mañana y 5 de la tarde, un horario poco acorde a la naturaleza de su actividad, ya que en las noches es cuando experimentan, desde siempre, una mayor demanda. El costo de las habitaciones oscila entre los $10 y $20, o su equivalente en moneda nacional, salvo el caso de los establecimientos premium. 

Algunos “se tragan la luz roja” y por medida de sobrevivencia extienden su horario, guardando la discreción, pero exponiéndose a que una visita imprevista de las autoridades les pueda acarrear sanciones. Estos también señalan que “ciertos funcionarios” se valen de la situación y pretenden hacer uso de los servicios, sin cancelar por ellos.

Lo cierto es que el sector de los moteles en Maracaibo, así como la actividad hotelera en general, hacen esfuerzos sostenidos para mantenerse en pie.

A los tradicionales usuarios de los moteles marabinos, les toca ajustarse al horario diurno, a las modestas condiciones que algunos exhiben actualmente o esperar mejores tiempos para que la pasión vuelva a desbocarse.

 

 

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F.Reyes

Noticia al Día