Historias de “espanto y brinco” que sobreviven en Maracaibo

Historias de “espanto y brinco” que sobreviven en Maracaibo: La calle del diablo y otros relatos

Historias de “espanto y brinco” que sobreviven en Maracaibo

Historias de “espanto y brinco” que sobreviven en Maracaibo: La calle del diablo y otros relatos – Diseño: Oriana Reyes

Como si la realidad no se tornara, en ocasiones, lo suficientemente aterradora, los pueblos atesoran historias y leyendas que incitan al miedo. Maracaibo es un claro ejemplo de cómo de generación en generación se han divulgado relatos donde el límite entre lo real y lo fantástico es difícil de determinar.

Fantasmas que abordan transportes colectivos, ánimas en pena a orillas del Lago de Maracaibo, enfermeras misteriosas que deambulan en antiguos hospitales, Josefa Caballero clamando justicia en los históricos corredores de la Casa de la Capitulación o un trío de frailes asustando a los vecinos de Los Haticos, son unos pocos dentro de un abanico de historias, tan espeluznantes como entretenidas, que forman parte de la tradición oral marabina.

 

 

Calle Obispo Lasso, de Maracaibo. Antiguamente conocida como Calle del Diablo y luego Calle El Cristo – Foto: Cortesía

Cuando el diablo visitó a Maracaibo, pero huyó
Una de esas historias increíbles involucra a una respetada dama de la sociedad marabina, que llegó a estas tierras de Dios procedente de Andalucía. Nos referimos a Doña Inés del Basto, esposa de don Francisco Ortiz, personas piadosas y ejemplares, fundadores de un hospital de 6 camas en la Maracaibo de 1608, que con el transcurrir de los siglos se convertiría en el Hospital Central Hospital Central Dr. Urquinaona.

Cuentan que Doña Inés en un acto de misericordia dio cobijo a un jovencito que deambulaba por las calles en total desamparo. Lo aseó, alimentó y cuidó hasta verlo reponerse.

La dama andaluza era una cristiana a carta cabal y quiso compartir su devoción con el pequeño protegido, quien manifestó rechazo a cualquier expresión religiosa. No hubo invitación al rosario, o a la misa que fuera bien recibida.

Ante tal situación, la curiosidad y la preocupación se juntaron, por lo que Inés del Basto organizó una reunión en casa con la presencia de un sacerdote, quien al rociar con agua bendita al misterioso visitante, este salió huyendo dando alaridos y despidiendo olor a azufre, por la que los lugareños llamaron posteriormente “la calle del diablo”, conocida hoy día como Obispo Lasso.

Como era de esperarse, nunca más se supo de aquel pequeño ser escurridizo que, según cuentan, ocultaba dos pequeños cuernos, tan característicos de los seres del inframundo.

En el blog La Gaita del Decano, refieren que con el pasar del tiempo “esta misma calle pasó a llamarse Calle El Cristo, debido a que en ella residía la familia Figueroa que en el frente de su casa instalaron una hermosa imagen de El Redentor que fue traída desde España y se convirtió en objeto de veneración durante muchos años por todo el pueblo maracaibero de antaño”.

Calles y cuentos espeluznantes
Aludiendo al texto Historia de algunas calles y avenidas de Maracaibo, de Iván Salazar Zaíd, el sitio web cuenta que la calle de Los Muertos, estaba ubicada en El Milagro, en las cercanías de la cañada Brasil y la Cervecería Zulia. “Se le dio ese nombre porque los vecinos del lugar afirmaban, en tiempos remotos, que en ella merodeaban algunos fantasmas, difuntos y aparecidos a altas horas de la noche”.

En la antigua calle de El Cristo, a la cual ya nos referimos, se habló de la aparición de la ‘Viejita del Candil’, un relato que pareció diluirse con la llegada de la electricidad y otras modernidades que acapararon la atención.

“… hasta que llegó la luz eléctrica…con la cual no hay candil que valga ni muertos que den ruido… a menos que no sean los mismos vivos los que se disfracen de difuntos…”.

 

Foto: Cortesía

 

Dicen que hay ‘puntos calientes’ en Maracaibo
En el libro “10 Secretos Ocultos de Maracaibo” de Jinderson Quiróz, se revelan algunos sitios de probable actividad paranormal en la ciudad de Maracaibo, refiriéndose a los “lugares donde es más factible hacer contacto con algún espíritu o espectro”.

“Aunque Maracaibo, bendecida por el sol y colmada de colores, tenga muy pocos atributos que la cataloguen como fantasmagórica, algo debe tener por allí que hace que sus habitantes sean tan profesos a creer en cuentos de aparecidos, desde tiempos inmemoriales”, expresa el autor.

Según las investigaciones de Quiróz, el primer punto caliente de actividad paranormal no está en el centro de la ciudad, sino que se trata del Puente General Rafael Urdaneta, la gran obra de ingeniería de la región occidental, que ha sido testigo y protagonista de incontables sucesos y tragedias.

“No deberíamos descartar la posibilidad de toparnos en media vía con el espíritu de una de las tantas personas que han decidido quitarse la vida al lanzarse de la funestamente famosa pila 21, posibilidad que se multiplica en las horas de la noche; especialmente a las 11:06 pm, hora en que se detuvo el reloj del conductor de la línea Expresos Maracaibo que, con más de 50 personas, se precipitó al lago el 5 de abril de 1991”, señala.

Otros sitios de “espanto y brinco” son los camposantos de la ciudad, tanto los que existen en la actualidad como aquellos que desaparecieron, tal es el caso del Cementerio de los Extranjeros, inaugurado en 1834 en el área que en la actualidad ocupa el estacionamiento del Diario Panorama y que fue desmantelado en 1942. “De hecho, parece ser, que el cementerio dio origen al nombre del sector El Tránsito, por aquello del obligado paso de una vida a otra”.

 

Palacete de Loyola – Foto: José López / NAD

 

En Los 10 Secretos Ocultos de Maracaibo también mencionan al infaltable Palacete de Loyola, mansión de aspecto abandonado y tétrico, cuyos habitantes – hartos del asedio de los curiosos – niegan que hayan percibido visitas del más allá.

Así mismo ocurre con las casas Morela y Luminosa, en 5 de julio, sobre las cuales se ha corrido el rumor de que fueron escenario de un exorcismo, del cual no existe constancia alguna, pero tampoco nada que niegue su veracidad. En el mismo orden está la Quinta Luxor, en Indio Mara.

 

Quinta Luxor, en Maracaibo – Foto: José López / NAD

 

En una fecha como Halloween es frecuente sacar del baúl de los recuerdos historias que nos pongan en sintonía con el misterio y lo paranormal. En cualquier reunión de marabinos tarde o temprano aparecerán estos relatos. ¿Verdad o ficción?, queda de tu parte lo de decidas creer.

 

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F. Reyes

Noticia al Día