Embarazo de perras: Cuidados y riesgos

El embarazo de las perras: Cuidados y riesgos

Embarazo de perras

Embarazo de perras

Embarazo de perras. No cabe duda que gestar una vida y dar a luz supone un gran esfuerzo que genera grandes cambios físicos y psicológicos en el organismo de cualquier mujer. De igual manera ocurre con las hembras caninas. Por lo que, saber cuidar bien y de forma correcta a nuestra perrita durante el embarazo y en el momento del parto, resulta fundamental a la hora de garantizar su salud y la de sus cachorros.

A continuación, te explicaremos cuáles son los riesgos que enfrentan nuestras mascostas durante su embarazo. Además te diremos los consejos que debes seguir para lograr que tú perrita se mantenga saludable durante el proceso de gestación, así como también en el momento de parto.

Riesgos

Las temperaturas extremas durante el embarazo de la perra

Tanto el frío como el calor extremos son perjudiciales para cualquier perro y, aún más, para una hembra canina embarazada. El frío extremo puede provocar que enferme y entonces se mostrará inapetente y decaída, lo que se traducirá en una pérdida de apetito en la perra gestante.

La mejor manera de prevenir que la hembra embarazada enferme en invierno es protegerla de las bajas temperaturas. Los cambios bruscos son desaconsejables para la perra gestante, por lo que se debe abrigarla durante sus salidas al exterior en invierno.

El calor extremo del verano es igual de perjudicial que las temperaturas muy bajas. El mortal golpe de calor en el perro es más probable entre determinados segmentos de la población canina, como las hembras embarazadas, los cachorros, los canes que padecen enfermedades del corazón o respiratorias y los canes ancianos.

Las perras preñadas tienen un metabolismo más acelerado de lo habitual. Por ello, durante el verano, es recomendable que dispongan siempre de sombra y agua fresca.

La perra debe tener siempre agua fresca.

La hidratación adecuada ayuda a la hembra embarazada a regular su temperatura corporal. Una perra gestante puede beber toda el agua que necesite. Al igual que el resto de canes, siempre debe tener disponible agua limpia y fresca (más templada que fría).

La obesidad es peligrosa durante el embarazo de la perra.

La obesidad y el sobrepeso no son nada recomendables para una hembra canina gestante. El exceso de grasa aumenta el riesgo de tener dificultades al expulsar a los cachorros por el canal de parto (distocia).

Según José Capacés, veterinario, «el exceso de grasa abdominal dificulta la contracción de los músculos durante el parto».

La perra debe tener un peso ajustado a su tamaño, edad y raza antes de comenzar la gestación.

El sedentarismo no beneficia a la hembra preñada.

sedentarismo provoca obesidad y sobrepeso que se traducirá en problemas articulares y cardiorespiratorios. Una perra gestante puede pasear, jugar y correr, a menos que el veterinario indique lo contrario. Es lo que sucede cuando hay riesgo de aborto o de rotura de útero.

Hasta los 45 días de preñez, la perra no estará voluminosa ni se sentirá más torpe o molesta. Los paseos y juegos moderados ayudan a mantener su salud física, a tonificar sus músculos y a mejorar su estado anímico.

Evitar actividades físicas peligrosas durante la gestación.

Los paseos, juegos, e incluso, carreras moderadas son recomendables para la perra gestante. Pero hay que evitar actividades que entrañen riesgo de accidentes, como el salto de obstáculos y los ejercicios con los que pueda sufrir golpes, sobre todo en la zona abdominal.

Los paseos, aunque sean largos, no implican riesgos de accidentes para la perra y la ayudarán a mantener una forma física adecuada, que jugará a su favor en el momento del parto.

Cuidados durante el proceso de gestación

Un entorno sin estrés.

Brindarle un ambiente tranquilo es una medida básica para que la salud de la perra no se vea comprometida. Debes asegurarte de que tenga un espacio confortable, con una superficie mullida y cálida para descansar.

Intenta evitar cualquier estímulo que ponga nerviosa a la futura mamá, como la presencia de perros excesivamente territoriales o ruidos molestos. Los masajes, en el lomo o en la cabeza, son una gran manera de aliviar las tensiones; nunca en la zona de gestación.

La importancia de la desparasitación y la vacunación

Cuando la reproducción es planeada, debes realizar una desparasitación de la perra antes del cruce. Así no correrás riesgos de que sufra algunas infestaciones, como por ejemplo de gusanos intestinales.

Esto también es válido para la vacunación, ya que es recomendable que la perra tenga su calendario al día antes del apareamiento. De este modo sus anticuerpos serán más fuertes durante el embarazo.

Si no se ha realizado la inmunización y se da un problema de parásitos, debes consultar con un veterinario cuál es el mejor momento para desparasitar. Este proceso puede afectar a los cachorros si están aún poco desarrollados dentro del vientre materno. En ese caso, lo más seguro es esperar hasta que falten unas pocas semanas para el parto.

La atención del veterinario

El monitoreo constante por parte de un experto calificado es de vital importancia durante todo este proceso. El embarazo debe ser controlado por un veterinario desde el primer momento, para que pueda evaluar el estado general de la perra y analizar si existen factores de riesgo.

De acuerdo a esta primera valoración se podrá establecer la frecuencia de las revisiones. Un profesional es quien mejor puede ayudarte a resolver cualquier duda que tengas, de modo que no seas tímido y pregúntale todo lo que necesites saber sobre este tema.

Una alimentación saludable, natural y equilibrada

Al igual que sucedería con una perra que no se encontrara en estado de gestación, para ofrecer los mejores cuidados a una perra embarazada es vital que cubramos todos sus requerimientos nutricionales. La forma más sencilla de lograrlo es alimentarla principalmente a base de pienso, de esta forma nos aseguramos un perfil nutricional completo y perfectamente adaptado a sus necesidades. No obstante, también es recomendable que complementemos esta alimentación con comida casera, aunque nunca debemos brindar ambos alimentos juntos porque el tiempo de digestión es distinto.

Durante las primeras seis semanas no es necesario aumentar la cantidad de comida, sin embargo, una vez esta etapa inicial ha concluido sí es recomendable que la cantidad de alimento se aumente un 25% aproximadamente, aunque esto puede variar dependiendo de cada caso.

Cuidados durante el parto

Construye un “nido” confortable y calentito para ella y su camada.

Utiliza una caja grande y colócala en un lugar tranquilo de la casa.

Acaricia a la futura mamá suavemente cuando sienta contracciones.

Estimula a tu perrita si los cachorros vienen de nalgas, pero sin tirar.

Corta el cordón umbilical de los pequeños.

Comprueba cuántas placentas han salido y vigila si come alguna.

Retira la membrana que envuelve al cachorrito.

Limpia y elimina las posibles obstrucciones.

Da de comer y de beber a la madre cuando el parto haya terminado.

Orienta a los cachorros hacia las mamas para que se alimenten.

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Aidannys Nuñez/Pasante

Noticia al Día