El Lago de Maracaibo: estas son las principales consecuencias de su contaminación (+Fotos)

El Lago de Maracaibo: estas son las principales consecuencias de su contaminación (+Fotos)

El Lago de Maracaibo: estas son las principales consecuencias de su contaminación. Foto: Cortesía

El lago de Maracaibo, en el occidente del país, ha sido símbolo de la industria petrolera y motor económico nacional y regional. La actual situación, los expertos ambientales y científicos la definen como «una autentica tragedia económica«.

«Una tragedia económica, de salud pública y ambiental«. Así describen expertos ambientales y científicos al lago de Maracaibo, corazón de la industria petrolera de Venezuela y lo que una vez fue el motor económico del país.

Las declaraciones son una reacción ante las imágenes satelitales publicadas por la agencia espacial estadounidense, la NASA, el 25 de septiembre, en las que se ve el lago verde y con manchas de petróleo en su superficie.

Con una extensión de 13.000 kilómetros cuadrados, este lago con salida al mar Caribe no solo ha sido el sostén económico de Venezuela y de su segunda ciudad más importante por décadas.

También ha sido el hogar y la fuente de trabajo de muchas comunidades pesqueras que capturan en él peces, cangrejos y camarones para su consumo o venta.

 

Foto: NASA EARTH OBSERVATORY

 

Las imágenes muestran torbellinos de color verde, marrón y gris que obedecen a las propias corrientes naturales que según los expertos dispersan los contaminantes por todo el lago.

La bióloga Yurasi Briceño, quien trabaja en la zona desde 2017, nombra varias causas detrás del fenómeno, reseña BBC Mundo.

El color verde es ocasionado por las algas que se alimentan de los nutrientes presentes en las aguas del lago.

 

Foto: NASA EARTH OBSERVATORY

 

A primera vista no suena problemático, «pero para los pescadores es una tragedia», le dice Briceño a BBC Mundo.

Estas algas están formadas por una cianobacteria, un tipo de bacteria capaz de hacer fotosíntesis y que crece por el consumo de nutrientes como nitrógeno y fósforo.

Estos nutrientes vienen de las descargas domésticas e industriales de las poblaciones costeras e instalaciones cercanas que hacen que el nitrógeno se acumule y estas algas se multipliquen en la superficie del lago.

Las algas forman una capa que «bloquea la luz solar e impide que la vegetación en el lecho del lago crezca de forma natural», explica Briceño.

También obstaculizan que dichas plantas del fondo puedan hacer fotosíntesis, limitando con ello el oxígeno y mermando la población de peces y otras especies.

«Cuando tienes una explosión muy grande de estas algas, empiezan a consumir el oxígeno disuelto que está en el agua y vuelve la zona anóxica (falta casi total de oxígeno). Ya no hay la misma disponibilidad de oxígeno para los organismos que lo necesitan», dice la científica.

«Entonces empiezas a ver también un colapso en los peces», reitera Briceño.

 

Foto: NASA EARTH OBSERVATORY

 

Otro problema que Briceño menciona con relación a estas algas es que pueden llegar a tener componentes tóxicos para los humanos.

«Cuando los peces consumen estas algas y luego estos son consumidos por las personas, estos componentes pasan a los cuerpos de los pescadores donde se ven efectos acumulativos», dice.

 

Derrames de petróleo

Pero lo que más preocupa a los científicos consultados por BBC Mundo son las manchas de petróleo que se observan en las imágenes de la NASA en distintos puntos del lago.

El lago de Maracaibo ha sido el emblema de la industria petrolera estatal y uno de los principales lugares de producción de crudo en Venezuela.
Hay allí más de 10.000 instalaciones que impulsaron la economía regional y nacional en los años del boom del petróleo.

 

Foto: NASA EARTH OBSERVATORY

 

Pero lo que una vez le dio vida y dinamismo a Maracaibo, hoy pone en peligro la vida silvestre, la calidad del agua y la salud humana, advierten los especialistas.

«Son más de 10.000 instalaciones petroleras y una red de tuberías que se extiende por miles de kilómetros bajo la superficie del lago», explica Eduardo Klein, científico del Centro de Biodiversidad Marina de la Universidad Simón Bolívar.

«Tienen 50 años o más sin un mantenimiento evidente. Son instalaciones muy viejas que están fallando y botando hidrocarburos con muchísima frecuencia y de una manera prácticamente constante», asegura.

 

 

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Con información de BBC Mundo