Se cumplen 30 años de la masacre de El Amparo (Video documental)

Venezuela no olvida la masacre de El Amparo (Video documental)

Imagen de Psuv

 

La Masacre de El Amparo, también conocida como la Masacre de La Colorada, es como se le llama al suceso ocurrido aproximadamente a las 11.00 de la mañana del 29 de octubre de 1988 en la localidad de El Amparo, municipio Páez del estado Apure , donde 14 pescadores del Arauca venezolano fueron asesinados a sangre fría por los integrantes del Comando Específico José Antonio Páez (CEJAP), un escuadrón con apenas un año de conformación e integrado por funcionarios policiales y militares, durante el gobierno de Jaime Lusinchi.

La matanza ocurrió en el Caño La Colorada, aledaño a la población de El Amparo, un pequeño pueblo de 8 mil habitantes ubicado junto a la frontera con Colombia. A pesar de que las víctimas usaban la ropa común de las faenas de pesca, y eran vecinos conocidos por la comunidad, los jerarcas militares los presentaron ante los medios de comunicación como miembros de un grupo guerrillero colombiano con intenciones de sabotear un oleoducto de petróleo y secuestrar a los ganaderos de la zona.

Dos pescadores lograron escapar de la emboscada criminal, y el pueblo, indignado por los señalamientos, los defendió valientemente de una patrulla militar con órdenes de arrestarlos.

Gracias al testimonio de los sobrevivientes Wollmer Pinilla y José Augusto Arias se refutó la versión oficial que aseguraba que se había producido un enfrentamiento con fuerzas irregulares. Con lujo de detalles relataron, confirmado por la posterior exhumación de los cadáveres, que aquello había sido una carnicería contra civiles desarmados, quienes se encontraban en la zona con la intención de atrapar coporos y cocinar una sopa de pescado. Aquel crimen generó protestas en toda Venezuela y se convirtió en símbolo de la violación de derechos humanos de la época.

A pesar de los 27 años transcurridos desde el suceso, la muerte de 14 inocentes por parte de diversos funcionarios militares y policiales, además de los autores intelectuales y los encubridores, continúa impune. La justicia venezolana avaló la tesis del enfrentamiento, por lo que las organizaciones de derechos humanos del país elevaron el caso a instancias internacionales. Fue así como la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sentenció el primer caso contra el Estado venezolano, y condenó al pago de reparaciones materiales a los sobrevivientes y familiares de las víctimas, así como a la investigación y sanción contra los responsables. Esa sentencia, a pesar del paso de diferentes gobiernos, ha sido cumplida parcialmente. El Estado pagó las indemnizaciones, pero no ha reabierto el caso en sus tribunales.

Según las ONG´s de derechos humanos, la justicia militar es la institución con mayor responsabilidad en la impunidad del caso El Amparo. A pesar de que las víctimas habían sido civiles, el Código de Justicia Militar, un conjunto de normas que data de 1936, establecía que tanto los delitos cometidos por militares en servicio como los delitos de Rebelión Militar, de lo cual eran acusados las víctimas, eran competencia de los tribunales militares. Se inició así, para los sobrevivientes y los familiares, un camino empedrado y espinoso para la obtención de justicia. El Ministro de la Defensa, quien pertenecía a los cuadros de mando del CEJAP, era al mismo tiempo un alto funcionario de la Justicia Militar. Por otra parte, el Juez Instructor del caso, Ricardo Pérez Gutiérrez, obstaculizó las investigaciones, modificó, ocultó y fabricó pruebas en contra de los dos sobrevivientes, y les dictó una orden de privación de libertad.

Ante la suma de irregularidades procesales, abogados y defensores de derechos humanos solicitaron la apertura de una averiguación sumarial contra el juez, negada explícitamente por orden del Presidente de la República.

Mayor implicado

El ex jefe de la Disip y hombre de confianza de Blanca Ibañez de Lusinchi, Henry López Sisco, ha sido denunciado como el mayor de los implicados en la masacre de El Amparo, así como en otros presuntos asesinatos, torturas y desapariciones durante los años 60, 70 y 80.

De López Sisco se dice que ingresó en la antigua PTJ en 1964, donde sólo estuvo un par de años, pues parece que no le gustaban tanto las labores de investigación, sino que quería ver más acción, por lo que ingresó a la DIGEPOL, organismo al cual pertenecía su padre y en el que éste aspiraría a importantes cargos.

No obstante, a la DIGEPOL no le quedaba mucho tiempo de vida, por lo que decidió irse a Estados Unidos en busca de una escuela de “policías”. Allí entró a la Escuela de Fort Bragg, sede del Centro de Entrenamiento en Guerra Psicológica. Entre los años 60 y 70 se formaron en ese centro cerca de 2 mil soldados americanos para realizar acciones paramilitares en Vietnam y Cambodia. Todos los esfuerzos realizados en este tipo de centros eran destinados a erradicar el comunismo, a este respecto sería el General William Yarborough el ideólogo de sus estrategias de guerra no-convencional.

Cuando López Sisco regresó a Venezuela ingresó a la DISIP, y se le encargó la creación de brigadas de intervención o grupos comando, especialmente dedicados a combatir a la guerrilla. De aquí en adelante es que se conoce sus actividades como “terrorista de estado”.

Para la época de la masacre de El Amparo, Cisco no sólo negó su participación o conocimiento del hecho, sino que en una entrevista que dio a Hugo Prieto dijo que la gente asesinada estaba armada y que “la decisión había sido muy buena”.

Sisco afirma que el diputado que lo acusaba de los hechos del Amparo, Wálter Márquez, era un mentiroso, de hecho parte de su defensa era que él había sufrido un accidente días antes, pues se había caído de un helicóptero que patrullaba la frontera.

Por otra parte, también se dijo que, presuntamente, fue organizador de actividades de “autodefensa” en el estado Zulia, que se creen estuvieron ligadas al cobro de vacunas y al asesinato de Rosina Di Brino, un escándalo que involucró a la policía regional del Zulia en 2006.

Hoy López Sisco está acusado de perpetrar las masacres de Cantaura (1982), Yumare (1986), El Amparo (1988), el Caracazo (1989), además de ser responsable de organizar el asedio a la embajada de Cuba (2002). La última información reseñó que se encontraba en Costa Rica, y que el pueblo venezolano está a la espera de su extradición para que se acabe la impunidad.

Los autores intelectuales y organizadores de la llamada operación «Anguila III» fueron:

Humberto Antonio Camejo Arias, General de División del Ejército, Comandante de la Segunda División del Ejército, asignado al CEJAP.

Henry López Sisco fue el jefe nacional de operaciones de la Disip y presuntamente estuvo vinculado en la coordinación de la masacre de El Amparo, hecho ocurrido el 29 de octubre de 1988, en el estado Apure, lugar donde fueron asesinados 14 pescadores por funcionarios policiales y militares del Comando Específico “José Antonio Páez” (Cejap), durante el gobierno de Jaime Lusinchi, en una operación denominada “Anguila III”, que consistía en la lucha contra grupos subversivos colombianos.

Enrique Vivas Quintero, Coronel del Ejército, para la época era Jefe de la Guarnición de zona donde ocurrieron los hechos, organizó en apoyo al CEJAP la matanza y luego reportó la acción para intentar confundir al Ministerio Público.

Ramón Rodríguez Chacín, capitán de navío, quien para el momento de la masacre no pudo participar[cita requerida] pues había sufrido un accidente al estrellarse el helicóptero militar donde viajaba y quedó gravemente herido, teniendo que ser trasladado de urgencia al Hospital Militar de Caracas.

Perpetradores de la masacre

Los funcionarios que participaron directamente en la masacre disparando contra los 14 pescadores fueron:

Alí Coromoto González, Capitán de Corbeta de la Armada venezolana, de 36 años.

Ernesto Morales Gómez, Maestro Técnico de Primera del Ejército de Venezuela, de 34 años.

Omar Antonio Pérez Hudson, Sargento Técnico de Primera del Ejército de Venezuela, de 30 años.

Salvador Ortíz Hernández, Sargento Mayor del Ejército de Venezuela, de 31 años.

Andrés Alberto Román Moreno (a) Mario Perolito, Comisario General de la DISIP, Jefe de la Brigada Territorial andina, de 47 años.

Maximiliano José Monsalve Planchart, Comisario de la DISIP, de 38 años. Explosivisita de la Brigada de Intervenciones.

Celso José Rincón Fuentes (a)Hipólito, Inspector Jefe de la DISIP, de 42 años.

Carlos Humberto Durán Tolosa (a) Cocoliso, Inspector Jefe de la DISIP, de 35 años.

José Ramón Zerpa Poveda, Inspector de la DISIP, de 32 años de edad.

Luis Alberto Villamizar, Inspector de la DISIP, de 30 años de edad.

Franklin Gómez Rodríguez, Subinspector de la DISIP, de 33 años.

Omar Gregorio Márquez, Subinspector de la DISIP, de 31 años.

Gerardo Rugeles Molina, Sumariador Jefe de la PTJ, de 47 años.

Edgar Arturo Mendoza Guanaguanay, Inspector Jefe de la PTJ, de 37 años.

Florencio Javier López, Subcomisario de la PTJ, de 37 años.

Alfredo José Montero, Subinspector de la PTJ, de 30 años.

Daniel Virgilio Vitanares Gómez, Agente de la PTJ, de 31 años.

Jesús Rafael Rodríguez Salazar, Agente de la PTJ, de 30 años

Fallecidos

Las 14 personas quienes perecieron en aquel fatídico día fueron:

-José Indalecio Guerrero, de 51 años, nacido en El Amparo, era el maquinista de la lancha interceptada por el Cejap.

-José Emeterio Vivas, mecánico, ex reservista del Ejército, nativo de San José de Bolivar, Estado Táchira.

-José Ramón Puertas García, de 30 años, natural de Elorza en el Estado Apure, jornalero y pescador.

-Pedro Indalecio Mosqueda, de 32 años, nacido en El Amparo, ex reservista del Ejército y pescador.

-Rafael Magín Paúl Moreno, de 45 años, natural de Mata Azul de Agua, Estado Apure, pescador agricultor.

-Carlos Antonio Eregua, de 19 años, estudiante, nacido en Arauca, hijo del anterior. Residenciado en Colombia.

-Luis Alfredo Berríos, de 42 años, bedel del Liceo Francisco Aramendi.

-José Mariano Torrealba, de 50 años, pescador nacido en El Amparo.

-José Gregorio Torrealba, de 22 años, pescador, hijo del anterior y nacido en El Amparo.

-José Rigoberto Araujo, de 36 años, pescador, nacido en Orichuna, estado Apure.

-Arín Obadías Maldonado, colombiano de 44 años, albañil, nacido en Arauquita.

-Moises Antonio Blanco, de 24 años, colombiano, nacido en Arauca, residenciado en El Amparo, pescador y jornalero.

-Julio Pastor Ceballos, de 43 años, albañil y conuquero, nacido en Puerto Rondón en El Casanare, Colombia. Tenía 10 años viviendo en El Amparo.

-Justo Pastor Moncada, de 39 años, agricultor de Córdoba, con 16 años viviendo en El Arauca.

Video de Rodolfo A. Rico

NAD con aportes de otras fuentes