"Somos seis negritos felices", la ternura de Coquito

«Somos seis negritos felices», la ternura de Coquito

 

Hoy en su cuenta de IG el actor venezolano Wilmer Machado inmortalizado por su personaje de Coquito en el programa emblemático «Contesta con Tío Simón» nos regala una pincela de ternura en una gráfica en la cual aparece en compañía de cuatro de sus sobrinos. Con esos sentimientos tan hermosos, Coquito expresa: «Bañándome de familia. Mis sobrinos del alma, falta uno. El más pequeño, no quiso aparecer. Les encanta ir a hacer mercado conmigo y muero de amor cuando la gente cree que son mis hijos.

Juntos, somos seis negritos felices.»

 

Según el portal https://www.ecured.cu/:

 

Wilmer Machado nació en Caracas el 22 de marzo de “mil novecientos coqui” no le gusta hablar de su edad y evade constantemente la pregunta con chistes Se crió en una zona humilde al oeste de Caracas, con sus padres y dos hermanos mayores. Considera que tuvo una infancia feliz y “muy criolla”, ya que conoció los juegos tradicionales venezolanos: “Viví en algunos barrios de Caracas, gracias a eso jugábamos metras, bailábamos el trompo, volábamos papagayo y saltábamos el avioncito. Eso me llevó a sentir un gran amor hacia mi país desde muy chiquito”, comenta el artista.

Durante su etapa escolar disfrutaba del deporte. El beisbol, la natación y el voleibol nunca faltaban en sus conversaciones. Sin embargo, por razones familiares se le hizo imposible desarrollar las disciplinas: “Mi abuela se enfermó cuando yo estaba en primaria y mi mamá no pudo llevarme a las prácticas de mis deportes. Luego me inicié en la televisión y se unió todo. Tuve que cambiar el bate y las metras por un estudio, unas luces y una cámara, aunque realmente fui feliz”.

No fue hasta 1985 que al artista se le presentó la oportunidad de su vida. El canal Venezolana de Televisión realizaba un casting para un programa infantil con el cantante Simón Díaz. El show se llamaría Contesta por Tío Simón: “Buscaban a un niño con características específicas, que yo reunía. Un niño de color arrosquetado, de cabello ensortijado, que cante, que baile y que sea dicharachero, decía el Tío Simón. Traducido al español, querían a un niño con mi maravilloso color de piel, con el cabello malo, que fuera simpático y tuviese grandes habilidades para actuar y bailar.

Para Coquito, se trataba de su sueño de vida: “Aunque suene cliché, yo anhelaba hacer televisión. Tenía 31 años menos de los que tengo ahorita cuando fui al casting. Lo recuerdo como si hubiese sido ayer. En frente del Tío Simón, baile y saqué 20 puntos, actué y eximí, canté.

Las grabaciones se convirtieron en rutina. Salía del colegio al estudio de grabación y hacía las tareas entre escenas. Así fue la vida de este venezolano por 10 años más, hasta que alcanzó la adolescencia: “Se convirtió en un trabajo, que afortunadamente me pagaba muy bien. Ese dinero mi mamá lo invertía en mí, nunca fuimos una familia de grandes recursos, así que se utilizaba para pagar mis estudios y mi ropa. Fue un alivio para mis padres, dejaron de mantenerme económicamente y se dedicaron a ayudar a mis hermanos”.

Hacia 1995, el programa de VTV sale del aire y Wilmer ya siendo adolescente se enfrenta a lo que él denomina “el limbo artístico”. Primero estudió en el Colegio Universitario Francisco de Miranda, en donde eligió la carrera de Informática. Luego inició sus estudios de Artes, mención cine en la Universidad Central de Venezuela, en conjunto con las clases de danza moderna de la academia de Xiomara Vasconcellos. Con el baile participó en muchos festivales en Latinoamérica. Sin embargo, no fue sino hasta el año 1997 que logró ir a Francia a un importante concurso de baile.

Coquito se considera un “gran todero”, sin embargo, ha logrado estudiar sus áreas artísticas para aprender a fondo de la actuación, canto y baile. Su primera telenovela se llamó Amor de Papel. Tenía un personaje muy pequeño que requirió de una gran preparación para el actor, ya que se trataba de una persona totalmente distinta a él. Esa actuación fue la que llevo a Wilmer a ser elegido para la telenovela Kaína, la cual es considerada como la obra que impulsó la carrera adulta del artista.

Después de esto, vinieron personajes importantes como Benito Estivenson y su primer papel como antagonista en una serie juvenil, en la que representaba a Michael Antonio Pérez. A esto se le sumaron las participaciones en las novelas Sol de Tentación, Guerra de Mujeres, Mambo y Canela, Negra Consentida, entre otras. Cuando habla de su etapa de animador, Coquito vacila y admite que no recuerda exactamente en cuántos programas de televisión ha estado, pero cree que en más de diez, entre los más recordados están: “El Show de Coquito” en 2009, “Y lo demás es lujo” en 2011 y “El negrito de la blancura” en 2012. En este último, Wilmer salía a las calles de Caracas a regalar lavadoras.

En el 2015, Wilmer logró ser animador del estadio universitario con el equipo de beisbol Los Leones del Caracas: “Soy un enamorado de mis leones desde que soy niño, es el equipo de mi vida”.

Como fanático del béisbol, consiguió la animación de los eventos internos del equipo. Su trabajo se basa en compartir con los peloteros en el dogout y animar a toda la fanaticada desde las gradas. Para Coquito, este trabajo le puso los pies sobre la tierra, ya que se sentía como un niño al tocar la mano de jugadores y managers como Jesús Guzmán, Alfredo Pedrique, Edgar Alfonzo, entre muchos otros.

Actualmente, se encuentra preparando una obra de teatro, por lo que tiene ensayos todas las mañanas al salir de la emisora de la radio. Su manager, Ricardo Lizarralde, habló sobre sus planes a futuro cercano: “Son varios proyectos, se tiene uno para que Wilmer se desenvuelva dirigiendo, otro es un monólogo en el teatro, también está la internacionalización de Coquito como marca y el gran proyecto es activar la banda salsera Coquito y su Combo, aprovechando este espacio radial en la emisora”

A pesar del nacionalismo que siente por su país, y lo enamorado que se encuentra de Venezuela, el mundo tendrá la oportunidad de conocer al negrito venezolano que comenzó haciendo programas infantiles.