¿Se acuerdan de la niña Sara Sofía?: Hay nuevos indicios de dónde

¿Se acuerdan de la niña Sara Sofía?: Hay nuevos indicios de dónde estaría enterrado el cuerpo

La niña de dos años, Sara Sofía Galván, desapareció el pasado mes de enero. Por ello se encuentran detenidos como principales sospechosos de su desaparición,  su madre Carolina Galván y su pareja, Nilson Díaz. La búsqueda comenzó desde febrero en aguas del río Tanjuelito de Bogotá, donde habría sido arrojada, según las primeras investigaciones de las autoridades policiales.

Ahora, según el diario El Tiempo, Yeni Cardozo, exesposa de Díaz, cree saber en dónde está enterrado el cuerpo de la niña. “Yo sí creo que él (Nilson Díaz) abusó de la bebé y que la enterró para que su cuerpo no fuese encontrado. Si hubieran atendido mis denuncias, esa niña estaría viva”, agregó.

Dijo que su expareja es un monstruo, que actuaba como un loco y que está segura de que Díaz enterró el cuerpo de la menor de edad para que no fuera encontrado y se comprobara así que hubo abuso sexual. También confesó que fue víctima de Nilson durante muchos años, pues la explotaba de todas las formas. «Si analizan, él pudo haber tenido tres días para enterrar el cuerpo de la bebé». 

Además, aseguró que la niña debe estar enterrada en un matorral ubicado en un sitio donde Díaz solía consumir alucinógenos, bazuco. «Si hubieran atendido mis denuncias, la niña no estaría muerta», aseveró Cardozo. La mujer estuvo en Bogotá para solicitarle a la Fiscalía que la llamé a declarar sobre los hechos.

En un trabajo publicado en la revista Semana de Colombia, se conoció que  la madre de la niña, de 21 años, dijo que supuestamente le habría dado de comer a la pequeña y, tres horas después, la habría encontrado tiesa, fría, ya sin vida, con su carita morada y acostada en la cama. Al parecer, habría broncoaspirado. Según su relato, acompañada de su pareja, Nilson Bladimir Díaz, se habría trasladado hasta el río para arrojarla al agua envuelta en una cobija azul, dentro de un costal.

Todo eso habría ocurrido el pasado 28 de enero. Sin embargo, la muerte habría sucedido la noche anterior. La primera pregunta de las autoridades fue por qué, si se trató de una muerte aparentemente accidental, Carolina no se comunicó con nadie ni lo denunció. ¿Qué fue lo que realmente pasó con Sara?

Ese mismo día, de acuerdo con el testimonio de Xiomara Galván Cuesta, hermana de Carolina y tía de Sara, policías y bomberos inspeccionaron en ese sector del río, en el barrio Class Roma, en Kennedy, tratando de encontrar a la pequeña, pero no dieron con su paradero. Xiomara fue la primera que sospechó que algo malo había ocurrido con su sobrinita después de que su hermana se la llevó el 15 de enero con la excusa de que quería pasar un fin de semana con ella. Sara vivía en la casa de su tía, quien tenía la custodia temporal otorgada por el ICBF por negligencia y descuido de la madre.

El 19 de febrero, semanas después de la desaparición de Sara, de forma inesperada, Xiomara recibió un mensaje en Facebook. Ella fue contactada en esa red social por una mujer venezolana, llamada Marisela, quien es vendedora ambulante en el sector de Corabastos, a las afueras de la puerta siete. Marisela le dijo a Xiomara que tenía información sobre el paradero de la niña y le dio un número de contacto. Cuando hablaron telefónicamente, le contó que Carolina estaba en compañía de Nilson y dedicada a la prostitución en la calle 38, en el barrio Llano Grande, consumiendo drogas; que en ocasiones dormía en las calles o en pagadiarios, costeados por Nilson desde el 31 de enero. Además, le dijo que Carolina le entregaba, día de por medio, todo lo que se ganaba a él, quien la doblaba en edad.

Para hablar sobre la suerte de la niña, la venezolana impuso una condición: el encuentro tenía que ser personal. Así lo pactaron y se vieron en la avenida Primero de Mayo, frente a la entrada del sector de Roma, en el suroccidente de Bogotá. En ese encuentro, Marisela le confirmó a Xiomara que Carolina habría arrojado a su hija al río Tunjuelito y se comprometió con ella a avisarle tan pronto viera a su hermana en la zona.

Solo bastaron unos días para que ese aviso se produjera. Xiomara habló con Carolina, pero ella cambió su versión de los hechos y le dijo que había regalado a su hija a una mujer que había conocido por redes sociales. En otro momento, relató que se la había regalado a unas personas que iban en un carro rojo. Al oír lo que le contaba Marisela, Xiomara no salía de su asombro y se negaba a creer que todos esos relatos fueran verdad. Por esta razón, le ofreció a su hermana contar todo, no encubrir a nadie y que ella se encargaba del asunto en Bogotá y la enviaba en un bus a Bucaramanga.

“¡¿Carolina, en dónde está la niña?!”, le insistió Xiomara a su hermana. Carolina respondió que la había regalado a una mujer cuyos datos desconocía. “Yo le pregunté qué le había hecho él (Nilson) a la niña, si la había violado; me dijo que no, incluso le dije que ella no era médico, que ella había podido arrojar a la niña al caño viva. Se puso a llorar y me volvió a pedir perdón”, le dijo Xiomara a SEMANA.

Entre lágrimas de dolor, tristeza y rabia, Xiomara tomó la decisión de entregar a su propia hermana ante las autoridades en el CAI de Patio Bonito, en Kennedy. Allí, Carolina fue entrevistada por los policías e hizo el escalofriante relato sobre la suerte que habría corrido Sara, tras supuestamente ser arrojada al río Tunjuelito.

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