¿Conoces esta historia macabra que ocurrió en Maracaibo en 1886?

¿Conoces esta historia macabra que ocurrió en Maracaibo en 1886?

Imagen de El Correo de Lara

 

¿Que pasó a las afueras de Maracaibo la noche del 24 de octubre de 1886? Hace más de 100 años la famosa revista Cientific American publicó sobre un extraño incidente que reportó el cónsul de Estados Unidos en Maracaibo, la carta decía:

«Durante la noche del 24 de octubre pasado, lluviosa y tempestuosa, una familia de nueve personas que dormía en una choza a pocas leguas de Maracaibo, fue despertada por un fuerte zumbido y una luz vívida y deslumbrante, que brillaba intensamente e iluminó el interior de la casa. La familia aterrorizada y creyendo, según relatan, que el fin del mundo había llegado, se arrodillaron y comenzaron a orar, pero sus devociones fueron casi inmediatamente interrumpidas por violentos vómitos y comenzaron a aparecer hinchazones en la parte superior del cuerpo, siendo esto particularmente notorio en la cara y los labios. Cabe señalar que la luz brillante no fue acompañada de una sensación de calor, aunque sí una apariencia ahumada y un olor peculiar. A la mañana siguiente, la hinchazón disminuyó, dejando en la cara y el cuerpo grandes manchas negras. No se sintió ningún dolor especial hasta el noveno día, cuando la piel se despegó y estas manchas se transformaron en virulentas llagas en carne viva. El cabello de la cabeza cayó sobre el lado que estaba debajo cuando ocurrió el fenómeno, siendo el mismo lado del cuerpo en los nueve casos el más gravemente herido. La parte más notable del incidente es que la casa resultó ilesa, todas las puertas y ventanas estaban cerradas en ese momento. Después no se pudo observar ningún rastro de relámpago en ninguna parte de la estructura, y todos los que sufrieron aseguraron que no hubo detonación, sino solo el fuerte zumbido ya mencionado. Otra curiosa circunstancia concomitante es que los árboles alrededor de la casa no mostraron signos de daño hasta el noveno día, cuando se marchitaron repentinamente, casi simultáneamente con el desarrollo de llagas en los cuerpos de los ocupantes de la casa. Esto es quizás una mera coincidencia, pero es notable que la misma susceptibilidad a los efectos eléctricos, con el mismo lapso de tiempo, debe observarse tanto en los organismos animales como en los vegetales. He visitado a los enfermos, que ahora se encuentran en uno de los hospitales de esta ciudad; y aunque su apariencia es verdaderamente horrible, se espera que en ningún caso las heridas resulten fatales.»

Consulado de los Estados Unidos, Maracaibo, Venezuela, WARNER COWGILL. 17 de noviembre de 1886.