A la calle 160 de San Francisco no la quiere nadie

A la calle 160 de San Francisco no la quiere nadie

 

Es una calle con más huecos que el queso palmita de los Atencio. Áspera y con socavoncitos – primitos del SOCAVÓN remollejúo de Villa Rica- que se disemiman a los costados a la espera del primer motorizado que se apendeje y tragáselo de una. Cuando hay brisa se levantan polvorines. La cosa le viene mal a la calle 160 desde la esquina de la bomba Barbacoa y la farmacia, allí empiezan las troneras que, se agravan justo en la entrada donde está el arco, allí el asfalto tiene perforaciones como si hubiesen detonado allí cargas explosivas.

Lo cierto del caso es,  dice la señora Rosana Méndez – vecina-  al reportero y añade:  «a esta calle no la quiere nadie, pobrecita, por aquí no viene ni la gente de Dirwing que se la pasan es haciendo reuniones con video bin y guindando globitos, y te vengo a decir, el candidato de la oposición, el joven que ya se puso canoso, Juan Carlos, el hijo del profesor, ese mismo ¡tampoco viene por aquí!».

Vale destacar que esta importante arteria vial comunica desde La coromoto hasta la carretera vía a Perijá. 

TC

Fotos José López Jololo