Venancio Bracho: “A la música le debo mi felicidad”

Venancio Bracho: “A la música le debo mi felicidad”

Su ADN está conformado por millones de notas musicales, porque desde niño supo que estaría de una tarima a otra. 56 años han pasado en la vida de Venancio Segundo Bracho Paz, quien gracias a las enseñanzas de su padre, José María Bracho, quien era cuatrista innato y cantor popular en su amada Isla de Zapara, fue encaminado al mundo de la música, hasta el día de hoy.

En él no hubo la academia, sus profesores fueron sus oídos y manos, guiándose por la misma pasión que le ponía a todo cuánto ha tocado. Es un percusionista integral porque se formó paso a paso de forma empírica. Su vida entera se la ha puesto a la tambora, charrasca, furro, maracas, tumbadora, tambora dominicana (bambiche), bongó, timbales y batería.
Cuando tenía 6 años recibió su primer instrumento musical de las manos de su papá: una charrasca. “Me emocioné muchísimo, era Navidad, luego se las pasé a mi hijo Luis Guillermo a las edad de 3 años y aún la conserva, con la cual participó en el 1er Festival Gaitero del diario Critica con esa charrasca”.
A la edad de 6 años se inició en un Grupo infantil llamado “Los Angelitos” de Ángel Nava, en el 1966, a los 8 años ingresa a “Resplandor Gaitero” de Enrique Hernández, y es a partir de los 10 años, su disciplina y pasión por la gaita se consagra, cuando entra a Los Zagalines del Padre Vílchez y luego de la misma escuela gaitera “Los Zagalez” hasta 1982.
Vivió su infancia llena de ejemplos, al lado de sus padres Virginia Rosa Paz y José María, rodeado de hermanos, quienes también despertaron su pasión por la música, allá en Santa Rosa de Agua. “Caminar por los patios de los alrededores de mi casa era para mí único ejercicio en la música, porque a todo lo que veía le buscaba un sonido en cada paso”, comenta Venancio.
El prestigio y la disciplina de las grandes agrupaciones en las cuales formó parte de la mano de “El Socio”, como cariñosamente llamaban a Monseñor Luis Guillermo Vílchez, lo llevó a grandes encuentros nacionales e internacionales al compás de la gaita zuliana; como El Primer Encuentro Cultural Fuerza de la Amistad en Estados Unidos (1978), patrocinado por Corpozulia y una larga gira por Centroamérica con los mencionados “Zagales del Padre Vílchez”.
Panamá, Costa Rica, Nicaragua y Colombia fueron visitados por esta célebre agrupación. Los periodistas que cubrieron la gira, Francis Blackman, Guillermo Sánchez García y Orlando Bohórquez la calificaron como majestuosa, logrando consolidar la vida artística de un joven marabino, nacido y criado en los solares de su “pueblito de agua”.
De sus tres hijos, dos heredaron su amor por la música: Luis Guillermo Bracho es uno de ellos, otro “duro” en la percusión que en la actualidad es dueño de la agrupación musical “Entre Panas”, consagrado totalmente en el género bailable zuliano, merengue y pop y Diego José, quien también domina la tambora Dominicana le ha tocado alternar con él en las grandes tarimas zulianas.
Casado con Lisbeth Briñez y abuelo consentidor de 9 nietos, expresa que uno de los grandes momentos que le ha dejado la música es haber alternado con la Orquesta Sinfónica del Zulia, cuando interpretaron solemnemente una gaita del compositor de la Virgen, Jairo Gil, “La Reina del Folclore”, siendo la primera vez que un conjunto gaitero tocaba bajo la armonía de una orquesta sinfónica. “Eso ocurrió en el año 1979, en el Teatro Bellas Artes; fue una noche maravillosa, un evento para nunca olvidar”.

De la gaita a la guaracha

Si usted alguna vez ha bailado Margarita, La Bartolera, Perijanera, Olé con olé de la grupación Los Master’s, entonces ha sido parte de la larga vida musical de Venancio Bracho, el popular “Chon” de la guaracha zuliana, desde 1982 hasta la actualidad.
Las tarimas de los grandes eventos artísticos del Zulia siempre han estado marcadas por la presentación de los más guaracheros de la época, como las Ferias de La Chinita, los amaneceres de Feria, los 24 y 31 de diciembre en ese lugar llamado El Pozón de El Saladillo, considerado por el público local como el “gran poliedrazo zuliano”. Allí ha brillado este hombre de la percusión, quien afirma que “una mis más grandes satisfacciones que Dios me ha dado es haber compartido tarima con mi hijo Luis Guillermo y Diego José”.
Venancio guarda en su vida el gran anhelo de tocar un día para Rubén Blades y con Billos Caracas Boys. Nunca le ha molestado estar detrás de los vocalistas en las orquestas
– ¿En qué influyó el Padre Vílchez en su carrera musical?
Esa influencia fue determinante en mí carrera. Fue mi escuela y el mejor de los maestros, me enseñó lo que es el compromiso, la disciplina y sobre todo el valor a nuestro folclor.
– ¿Cuáles fueron las agrupaciones gaiteras con las cuales más se identificó?
Los Zagales por supuesto, Saladillo RQ, Rincón Morales y Santanita.
– ¿Con cuál género te identificas más. La gaita o la Guaracha?
Son géneros muy diferentes, cada uno tiene su estilo, melodía, ritmo y belleza.
– ¿Es verdad que los músicos le ponen el ritmo a la vida?
Totalmente cierto.
– ¿Te sientes un ejemplo para el país y para las nuevas generaciones?
Me conformo con ser un ejemplo para mis hijos y nietos, lo demás vendría por añadidura.
Le aconseja a los niños que se están iniciando en la música que lo que hagan, todo cuanto se propongan, lo realicen con amor y dedicación.

Talento, disciplina y excelencia

Para la directora general de Los Zagales, Priscarlina Vílchez, Venancio Bracho es un hombre muy talentoso y disciplinado desde sus comienzos como músico. “Él se inició profesionalmente en la gaita de la mano de mi tío (“El Padre Vílchez”) en sus dos grandes agrupaciones, Los Zagales y Los Zagalines, escuela que le abrió las puertas a esa larga carrera dentro de la música, no solo de la gaita sino también se pasea por el género tropical bailable, perteneciendo a una de las bandas más icónicas del Zulia, como lo es la agrupación Los Master’s Tiene un corazón inmenso dedicado a su familia y a la música”.
De similar manera lo define el connotado locutor zuliano, Ramón Soto Urdaneta, quien lo describe como disciplinado, sencillo y excelente percusionista. “Es un gran virtuoso, profesional en los dos géneros”.
Silvia Barboza