Sepa por qué el Mucuchíes es la raza del perro típico de Venezuela

Sepa por qué el Mucuchíes es la raza del perro típico de Venezuela desde hace 57 años

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El Sumario

 

Un 31 de agosto la raza Mucuchíes es declarada por decreto el Perro Típico Nacional de Venezuela (1964)

 

El mucuchíes es una raza canina originaria de Venezuela, específicamente de la población de Mucuchíes, estado Mérida. Es reconocido oficialmente como perro nacional de Venezuela desde 1964.

Origen

El origen de los mucuchíes viene de la invención del doctor veterinario Wilender Ferrari, aunque se cree que descienden de los perros introducidos por los conquistadores españoles a finales del siglo xvi como perros guardianes y pastores.

Como posibles ascendentes se señalan al mastín español, el mastín del Pirineo y el mastín argelino, así como el perro ovejero del Atlas o aïdi y el perro de montaña de los Pirineos.

 A lo largo de los años esas razas de perros se fueron cruzando creando al final un perro poderoso y muy versátil trabajador.

Relevancia histórica

 

Su importancia en la historia venezolana surgió después de que el prócer Libertador Simón Bolívar llegara a la población de Mucuchíes, en los Andes venezolanos del estado Mérida, durante su travesía por la lucha de independencia venezolana y adoptara un perro de esta raza.

Según archivos encontrados, Simón Bolívar en una de sus visitas a los Andes, más exactamente en San Rafael de Mucuchíes, se encontró con un campesino que le dio albergue. Bolívar se impresionó por el porte y la belleza de un perro que tenía el campesino. Al continuar con su viaje al día siguiente el campesino en un gesto de cariño y le regaló el canino de esta raza llamada mucuchíes, bautizado por el prócer como Nevado, el cual desde entonces lo acompañaba y llevaba en sus largos viajes y siempre se mantenía al lado del prócer durante los encuentros campales, pero lo que realmente lo hizo famoso fue que en unas de sus batallas, Simón Bolívar iba a ser atacado por la espalda y el perro embistió a atacante produciéndole heridas de muerte. Desde entonces y según la historia se adoptó como raza nacional de Venezuela.

Proyectos de preservación

 

Ejemplar de un mucuchíes en el Waraira Repano (Caracas), sitio especializado en su conservación

Para 1926-1927 el mucuchíes era encontrado en toda Venezuela. Después de la amplia distribución de la raza, su pureza y calidad estuvo en un serio decline durante la primera parte del siglo xx.

En 1961 fue creado un club con el fin de preservar la raza llamado la Sociedad de Amigos de los Perros Mucuchíes, quienes promovieron la iniciativa para que fuese declarado oficialmente perro nacional de Venezuela, lo cual ocurrió el 31 de agosto de 1964.

Aun así el club desapareció, poniendo en un futuro incierto a este perro.

En 2008, con el propósito de preservar la raza canina nacional, el Ministerio del Poder Popular para el Turismo, liderado en ese entonces por Titina Azuaje, aprobó crear la Fundación Nevado (Funev), que contaría con seis de estos perros, los cuales serían trasladados al Sistema Teleférico Warairarepano en el parque nacional El Ávila, donde se dan unas condiciones ambientales similares a las montañas de los Andes.

Esta idea fue propuesta por Walter Demendoza, quien escribió una carta al entonces presidente Hugo Chávez, recibiendo apoyo inmediato del Gobierno nacional.

En 2013 la entonces Fundación Nevado se convierte en Misión Nevado bajo instrucciones del presidente Nicolás Maduro, ampliando su cobertura para la atención veterinaria generalizada y la promoción de adopción de animales en situación de abandono.

Breve aproximación a la historia del perro Mucuchíes

1.-Periodo colonial:

Al arribar los europeos a los Andes merideños en el siglo XVI, trajeron consigo diversas especies animales, entre ellas ovejas para satisfacer necesidades varias, como la alimentación y el vestido. Y a la par que introdujeron ganado ovino, adaptado exitosamente al espacio altoandino merideño, que incluye la zona fría y seca de Mucuchíes en el páramo, también lo hicieron con ciertas razas caninas de alta montaña, acostumbradas en Europa a pastorear a las ovejas. Entre los perros introducidos estaban los mastines españoles y otras razas de cánidos montañeros, y posiblemente sus cruces dieron origen con el tiempo a un canino con características particulares, diferente a los traídos por los conquistadores y a otras razas de ovejeros del mundo.

Ese perro especial, único, será conocido luego como Mucuchíes, debido a que fue en ese lugar de los Andes merideños donde tuvo su origen. Uniones consanguíneas y condiciones medioambientales propias de dicho espacio territorial, fueron algunos de los factores que determinaron el surgimiento de la raza mucuchicera. Y quizá fue en la localidad de Moconoque, específicamente en la hacienda homónima, donde se crio por primera vez a esta raza en la segunda mitad del siglo XVIII, al menos de forma consciente; aquí podemos hacer mención del señor Vicente Pino, personaje influyente en la provincia de Mérida durante los últimos años del periodo colonial y durante la guerra independentista. A partir de aquí la familia Pino será criadora por excelencia de los perros Mucuchíes.

2.- 1813-1925: El año de 1813 fue especial para el perro Mucuchíes, pues el 10 de junio de ese año entró en escena quien será el más famoso de los caninos de nuestra raza típico-nacional: Nevado. Este fue el ejemplar obsequiado por la familia Pino nada más y nada menos a Simón Bolívar en la villa de Mucuchíes, luego de que en la hacienda Moconoque el para entonces brigadier quedara impactado con el porte y el arrojo del cánido, cachorro para la época. Desde entonces y hasta el 24 de junio de 1821, cuando murió en la batalla de Carabobo, Nevado estuvo al lado del Libertador.

La historia de Nevado trascendió en tiempo y espacio por el solo hecho de que dicho can fue uno de los compañeros leales de Simón Bolívar durante la gesta independentista. Y fue inspiración para uno de los mejores escritores que ha tenido Mérida, como era Tulio Febres Cordero, autor de la conocida leyenda histórica El Perro Nevado, publicada por primera vez en 1904. Leyenda que contribuyó sin duda alguna a la difusión no sólo de la historia de Nevado, sino de la existencia de la raza Mucuchíes, denominada por el escritor como especial de los páramos andinos.

Tras la existencia de Nevado se consolidó la crianza de perros mucuchiceros, con los Pino a la cabeza, y su importancia era tal en las primeras décadas del siglo XX, que a 100 años de la batalla de Carabobo se llevó un magno acto cívico en la población de Mucuchíes, donde se escenificó el triunfo de Bolívar y se presentó a un hermoso can mucuchicero acompañando a quien representó el papel de Bolívar. Un canino heredero de Nevado, digno de ser representado en aquel acto homenaje al centenario de la batalla decisiva para la independencia venezolana.

3.- 1926-1999:

Luego de la construcción e inauguración de la carretera Trasandina, aumentó el conocimiento sobre la raza canina Mucuchíes entre los venezolanos, e incluso más allá de nuestras fronteras comenzaban a ser famosos los herederos de Nevado. En este marco la significación social-histórica del perro Mucuchíes para los habitantes de la zona del mismo nombre y en general para los merideños era tan notable, que fue construido un monumento en honor a Nevado, Simón Bolívar y el “indio” Tinjacá en la localidad de Mucuchíes. Inaugurado el 19 de abril de 1939, en la misma plaza principal o Bolívar del pueblo en cuestión, será desde entonces un referente socioterritorial y un elemento sólido de la identidad local. Evidentemente hubo un notable auge en la cría de la hermosa raza canina mucuchicera, gracias en buena medida a un conocimiento cada vez mayor sobre su existencia a nivel local y nacional. El progresivo interés de los venezolanos por los canes mucuchiceros determinó que la cría y venta de éstos poco a poco llegara a ser importante desde el punto de vista turístico y económico, específicamente para los pobladores de la zona de Mucuchíes, donde el perro homónimo ya era indudablemente un patrimonio local, y la venta de cachorros se transformó en una importante fuente de ingresos, aprovechando la fascinación que los visitantes sentían por los hermosos canes.

No obstante el gran auge de la crianza del Mucuchíes tuvo algunas consecuencias negativas, entre la que destaca la degeneración racial ocasionada en buena parte por los cruces indiscriminados con otras razas de alta montaña y por las uniones consanguíneas de primero y segundo grado. Acciones llevadas a cabo debido a la necesidad de vender la mayor cantidad posible de cachorros, bien por codicia o bien para solventar dificultades económicas producto de la pobreza en que vivían numerosos campesinos andinos, tras el auge petrolero y la falta de apoyo estatal al sector agrícola y pecuario.

Tal degeneración racial amenazaba seriamente con extinguir al Mucuchíes, que en términos generales había perdido algunas de sus principales características originarias. En este contexto surgió a principios de la década de 1960 una organización preocupada por el cuidado y bienestar futuro del Mucuchíes, conocida como Sociedad Amigos del Perro Mucuchíes (SAPM). Sus integrantes se proponían restablecer las características originarias del mucuchicero y preservarlo para la posteridad, además de proyectar aún más la difusión nacional e internacional de su existencia y lograr que fuera reconocido oficialmente como cánido venezolano. Y ciertamente lograron, entre otras cosas, que se estableciera un centro de recría en Moconoque, que el Mucuchíes fuera declarado el 31 de agosto de 1964 por el Gobierno venezolano como perro típico nacional, y que se realizaran exposiciones caninas anuales. El decreto como perro típico venezolano fue fundamental, pues otorgó al Mucuchíes una importancia al más alto nivel estatal, de suma trascendencia para su preservación oficial futura.

Desafortunadamente el éxito de la SAPM sólo fue parcial, y con el paso de los años siguió la degeneración del Mucuchíes, y con ello el peligro de extinción. Finalmente desaparecieron la SAPM y el criadero de Moconoque, luego de dos siglos de existencia, y quedó a la deriva lo concerniente al cánido típico de Venezuela. A los pobladores de Mucuchíes involucrados en la venta de cachorros mucuchiceros, prácticamente no les importó esta situación, y por años continuaron con su negocio, aún a costa de ofrecer a propios y extraños ejemplares mestizos e incluso pertenecientes a otras razas.

4.- 2000-actualidad:

Ahora bien, el perro Mucuchíes contó con la suerte de que en la primera década del siglo XXI, el para entonces presidente Hugo Chávez se interesó por la condición de nuestro perro típico luego que le fuera obsequiado un cachorro en mayo del 2003, en la localidad de Mucuchíes, y al ser informado acerca de la difícil situación por la que pasaba la raza mucuchicera. A partir de entonces Chávez se comprometió a involucrar nuevamente al Estado venezolano en el rescate y la preservación del perro Mucuchíes. En este marco fue creada la Fundación Nevado (FUNEV) en 2008, encargándose para el momento de trasladar varios ejemplares puros desde el páramo merideño hasta Caracas, a las instalaciones del Sistema Teleférico Waraira Repano, con el objetivo inmediato de salvar de la inminente extinción al mucuchicero. Ya eran pocos los caninos en toda Venezuela que presentaban las características originarias. Luego, entre 2010 y 2012, fueron trasladados ejemplares desde Caracas hasta la ciudad de Mérida, específicamente hasta las instalaciones del Sistema Teleférico Mukumbarí. Durante este último periodo surgió el criadero Mukumbarí, ubicado en la estación Barinitas, quizá establecido allí por el cierto parecido de sus condiciones climáticas con las del páramo, o bien por el espacio disponible para criar a un número importante de canes. El criadero aquí mencionado era administrado por la FUNEV, con la participación activa del personal del Teleférico de Mérida

En diciembre de 2013 fue creada la Misión Nevado, cuyos objetivos fundamentales en el caso de la raza canina Mucuchíes serán su rescate, preservación, y reconocimiento posterior por la Federación Canina de Venezuela (FCV) y por la Federación Cinológica Internacional (FCI). A partir de 2014 se encargó de la administración, junto con la FUNEV, de los criaderos de Caracas y de Mérida, y desde 2017 lo hace de forma única. La Misión Nevado lleva a cabo el denominado Plan de Preservación del perro Mucuchíes, consistente en varios aspectos claves de cara a la recuperación y al bienestar de la raza, al aumento de la población de ejemplares puros y a su reconocimiento pleno a escala nacional e internacional. Para ello cuenta no sólo con los criaderos de las ciudades de Caracas y Mérida, sino con la participación invalorable de algunos criadores del páramo merideño, entre quienes destaca el señor Edgar Albarrán, personaje bien conocido en Mucuchíes por su esfuerzo realizado en pro de la raza canina típica venezolana, al menos desde 2005 (aporte del licenciado en Historia Rubén Alexis Hernández).

Apariencia

 

Ejemplar de mucuchíes en Mérida

Es un perro de gran tamaño, de constitución robusta, como todo perro de montaña, de aspecto muy agradable y de cierta imponencia, ojos pardos de bondadosa expresión, aunque es un animal de gran energía y a pesar de tener desarrollado el instinto de vigilancia, que le mantiene siempre en estado de alerta, es de movimientos pausados y seguros, como corresponde a su fuerte contextura.

  • Color: completamente blanco, blanco con manchas en variados tonos de color miel y blanco con manchas negras. Las manchas rojas o rojizas, manchas grises, el color canela con manchas blancas o el color negro con manchas blancas son considerados defectos.
  • Tamaño: miden entre 55,9 a 71,1 cm (22 a 28 pulgadas).
  • Peso: para los ejemplares adultos el peso debería ser de 33 a 50 kg para el macho y de 30 a 37 kg para la hembra.
  • Cabeza: larga, de forma cuneiforme (triangular), de 20 a 23 cm desde la protuberancia occipital externa hasta la punta de la trufa (nariz); frente redondeada, surcos del entrecejo ligeramente arrugados.
  • Orejas: medianas, de forma triangular pero redondeadas en las puntas, colocadas ligeramente más arriba de la línea paralela de los ojos, ceñidas a la cabeza y las que solo levanta en reacciones de atención o alerta.
  • Ojos: oblicuos, color pardo, muy expresivos con párpados muy bien pigmentados.
  • Labios: delgados y pegados (no colgantes), bordeados de negro al igual que la trufa (nariz) que es siempre negra.
  • Papada o gorguera: bastante desarrollada pero no exagerada.
  • Cuello: corto, fuerte y musculoso.
  • Cuerpo: hombros muy bien colocados oblicuamente, lomo ancho y recto, ancas prominentes con la grupa ligeramente declinada; costillares más bien planos que arqueados y pecho profundo. La espina dorsal arqueada hacia arriba o hacia abajo se considera un defecto.
  • Cola: larga hasta sobrepasar los corvejones, con pelaje muy abundante, en forma de palma o abanico, la mantiene baja en estado de reposo y la levanta (no llegando nunca a completar un círculo) cuando está en estado de atención o alerta.
  • Pelaje: abundante y espeso (lanudo), de pelos fuertes, puede ser lacio o ligeramente ondulado.

Cualidades

 

Un mucuchíes de paseo en vehículo

El perro mucuchíes fue en sus orígenes un perro pastor de rebaños y un perro guardián. La primera cualidad la perdió por la escasez de rebaños en los páramos andinos, pero en cambio conservó la cualidad de guardián. Tiene un carácter fuerte, es muy activo, es manso y amoroso con los que le son familiares pero reacciona violentamente contra cualquier extraño, a menos que se le enseñe con una voz de mando a respetar a las personas que se le indiquen.

  • Siempre deben presentar espolón doble en las patas traseras y una sencilla en las delanteras.

Temperamento

El mucuchíes es un perro muy afectuoso, inteligente, y muy activo. Socializar y entrenamiento es necesario. Ellos pueden ser agresivos con extraños.

Cuidado

Este perro debe de ser sacado a pasear todos los días, siendo una caminata larga o trote. Además de una amplia zona de donde puedan correr y jugar. No es necesario mucho aseo, en cuanto a alimentación deben comer 3 veces durante la etapa de cachorro y dos durante la etapa adulta.

 

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