Un Lago a la vista: 522 años entre la admiración y la indiferencia

Un Lago a la vista: 522 años entre la admiración y la indiferencia (+Fotos)

Lago

Foto: Cortesía @zuliadice

“En nuestro Lago han bogado las grandezas de Urdaneta, del escritor, del poeta o del zuliano afamado… Como el temple bien formado de Mara o Maracaibo, o el jefe de equis tribu que ante ninguno cedía, viendo el Lago se sentía un niño imberbe y pasivo…”
José Chiquinquirá Rodríguez, El Regionalista

No es difícil imaginar cómo se maravillaron los navegantes europeos ante la serena presencia del Lago Coquivacoa. Hace más de 522 años sus aguas eran cristalinas, inmaculadas. Los pobladores lo veían con respeto, le confiaban sus secretos y los palafitos se levantaban en amable comunión entre el marullo.

Siglos más tarde, el llamado Oro Negro brotó de sus entrañas y el afán por explotarlo, nubló la conciencia de los hombres, la ciudad también volcó desechos en las riberas. La contaminación se escribió sobre cada uno de sus 13 mil kilómetros de superficie, siendo la Lemna, con su hedor y aspecto verdoso, una de sus más claras evidencias.

 

Foto: Isaac Urrutia / Reuters (Cortesía)

 

Es mucho el daño que se le ha causado al espejo de agua más grande de América del Sur, a las especies que lo habitan, a la vegetación que le circunda. La rica biodiversidad que le caracterizó ha ido menguando, conforme se acrecienta la indolencia.

“Como una sentencia unánime, los habitantes de las zonas aledañas al Lago de Maracaibo aseguran que esta bahía es el basurero del Zulia, a donde van a parar toneladas de desechos líquidos y sólidos que se han ido asentando en el fondo a lo largo de los años”, reseñaba la agencia EFE, para vergüenza de quienes aún aman su Lago.

Pese al castigo que le hemos infligido, el Lago de Maracaibo sigue regalando hermosas postales. Grandiosos amaneceres y ocasos; relámpagos increíbles que acompañan cada noche.

 

Lago de Maracaibo

Foto: Fanny Reyes

Lago y Relámpago del Catatumbo

Foto: Jonas Piontek

 

Así, mientras nos acaricia la mirada y el alma, el Lago de Maracaibo nos deja saber su majestad. A 522 años de su avistamiento, este gigante de América del Sur, que es nuestro, único y subyugante, merece que le tributemos honores y nos volquemos a salvar su vida.

 

Foto: Luis Bravo / AFP

Foto: Fanny Reyes

Foto: Archivo NAD

Foto: Archivo NAD

Foto: Cortesía

Foto: Fanny Reyes

Foto: @socram_photo

 

 

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F. Reyes

Noticia al Día