¿Por qué se retira EEUU de Afganistán? (Ylich Carvajal Centeno)

¿Por qué se retira EEUU de Afganistán? (Ylich Carvajal Centeno)

 
 
Aunque el retiro de las tropas de los EEUU de Afganistán estaba previsto desde el gobierno de Donald Trump –quien inició las negociaciones con Los Talibanes a través de Qatar- y la administración Biden había dicho a su vez que el Ejército debía abandonar el país antes del 11 de septiembre próximo, lo que ha vuelto a sorprender al mundo es la rapidez con la que el Ejército de Los Talibanes tomó el control del país.
Los talibanes, es decir, “los estudiantes”, dejaron de ser, hace muchos años, los simples muchachos, niños incluso, que asistían a las madrasa (escuelas coránicas) que fueron financiadas en algunos países por la familia real saudí y que promovían una particular interpretación del libro sagrado del Islam.
 
Aunque los chiitas y sunitas, las dos grandes corrientes islámicas, no reconocen a esta tercera interpretación del Corán como valida o autentica, por la vía de los hechos, teológicamente correcta o no, ha servido de “inspiración” para movimientos como Al Qaeda, Los Talibanes y el mal llamado Estado Islámico, ya prácticamente desaparecido.
Las madrasa (escuela) existen en todos los países árabes e islámicos en general y las particularmente religiosas se centran en la memorización del Corán – que está escrito en versos – y en la enseñanza de las artes para cantarlo o recitarlo, así como para su correcta interpretación.
El asunto con estas escuelas en particular, que fueron financiadas por Arabia Saudí y que se orientaron a educar a niños y adolescentes pobres en diferentes países islámicos, donde se les ofrecía educación religiosa y alimentos gratis, es que promovían esa otra interpretación del Islán que algunos consideran como un sunismo fundamentalista; considerando que el sunismo es la corriente más ortodoxa del Islam.
En que momento comenzaron a darles entrenamiento militar y se convirtieron en unas milicias temibles no lo tengo claro pero debió ser durante la guerra de los llamados muyahidines contra la ocupación de la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) que tenían en la ahora Federación de Rusia su gobierno central.
¡A ver! la entonces URSS tenía una amplia frontera con Afganistán a través de lo que ahora son las repúblicas independientes de Tayikistán, Uzbekistán y Turkmenistán.
A través de una guerra civil los afganos derrocaron la monarquía absolutista que los gobernaba desde 1926 y declararon una república democrática en 1973. Cinco años después esa república democrática declaró su vocación socialista y se alió a la URSS en el contexto de la Guerra Fría.
EEUU intervino armando y entrenando a los muyahidines que ya existían pero que no tenían suficiente fuerza para derrocar a la naciente república democrática.
Los muyahidines, que en castellano significa “los que luchan en la guerra santa”, no rechazaban a la república y al socialismo por cuestiones políticas, sino porque la modernidad que implicaba crear una república, la existencia de una ley distinta a la ley que contiene el Corán, la misma creación de una ciudadanía, con iguales derechos para hombres y mujeres y la inevitable adopción de un modo de vida más occidental lo consideraban contrario a la fe.
Con la intervención directa de los EEUU en la guerra civil afgana y el retiro de las tropas soviéticas en 1989, que había acudido a petición de sus nuevos aliados socialistas, los muyahidines derrocan la república y establecen un Estado Islámico en 1992.
La guerra civil afgana duró tres años más después del retiro soviético.
Los talibanes, que ya eran una milicia desplegada en todo el territorio y que habían participado en la guerra civil contra la república socialista, no estuvieron conformes con la mera creación del Estado Islámico. Querían un país que se rigiera literalmente por la ley coránica, por lo que, como estudiantes, como talibanes, habían aprendido en las madrasa financiadas por la familia real Saudí y le declararon la guerra civil al gobierno de los muyahidines.
Tuvieron de inmediato un gran éxito y un gran apoyo popular porque el gobierno de los llamados muyahidines había resultado bastante déspota y corrupto y en 1996 Los Talibanes toman por primera vez Kabul, la capital afgana, expulsan a los muyahidines que habían sido catalogados de “héroes” por sus aliados gringos e imponen un Emirato Islámico. Es decir, una monarquía teocrática al estilo de Arabia Saudí, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos.
El mundo se mantiene al margen del conflicto afgano hasta que el régimen Talibán, basado en su particular interpretación del Corán, comienza a ejecutar públicamente a hombres y mujeres adulteras o que habían tenido relaciones sexuales sin estar casados.
A parte de escandalizar al mundo con estas atrocidades el régimen Talibán prohibió la televisión, el cine, la música, el arte que no tenia un propósito religioso. Censuró los medios de comunicación. Prohibió la educación para las niñas y a las mujeres se les obligó a usar la burka, una especie de velo que cubre desde la cabeza a los pies y que sólo permite la visibilidad a través de un tejido o abertura a la altura de los ojos.
Las cárceles se llenaron de afganos que se negaban a aceptar el modo de vida medieval que El Talibán imponía y las mujeres fueron totalmente excluidas de la vida pública, reducidas a la crianza de los hijos y a los oficios del hogar.
Su intolerancia religiosa – toda otra creencia distinta del Islam estaba prohibida – fue noticia mundial por semanas luego que el gobierno Talibán ordenara la destrucción de los Budas de Bamiyán. Unas enormes estatuas de Buda de pie labradas en una montaña en los tiempos de la ruta de la seda y que eran consideradas maravillas del mundo. Todos los tesoros arqueológicos que se conservaban en los museos afganos fueron destruidos por representar la figura humana.
Algo parecido hicieron unos años después en la ciudad histórica de Palmira el ejercito del llamado Estado Islámico.
En términos generales, los talibanes consideran el modo de vida occidental como pecaminoso y contrario a la fe.
Pero la paciencia con el régimen teocrático de los talibanes se agotó tras el atentado con aviones de las Torres Gemelas de Nueva York en 2001. El gobierno de los EEUU acusó a los talibanes de haber convertido a Afganistán en un “santuario” del terrorismo pues en su territorio se reunían y entrenaban los miembros de Al Qaeda llegados de diferentes partes del mundo.
Los talibanes negaron esa acusación pero el presidente George W. Bush ya había decidido lanzar su “guerra contra el terrorismo”, ir por el llamado “eje del mal” y habló, incluso, de una “nueva cruzada” contra el fundamentalismo islámico.
Bush comparó los atentados terroristas de Nueva York con Pearl Harbor y se suponía que Afganistán sería el primero de los países islámicos que serían “liberados” del terrorismo fundamentalista por ellos.
En 2003 los EEUU invadió Irak con el apoyo de otros países miembros de la OTAN.
20 años después de los atentados terroristas a Nueva York y la invasión a Afganistán el gobierno de los EEUU se retira y los talibanes, que se estima tienen ahora un ejercito de 85 mil combatientes, toma sin mayores dificultades y con una velocidad sorprendente el control del país.
Evidentemente, la guerra se perdió hace muchos años atrás en Afganistán, porque los gringos lograron controlar Kabul, Kandahar y otras ciudades del país, pero los talibanes se mantuvieron activos en el resto del territorio y en actitud combativa durante todos esos años.
Pero luego perdieron la guerra en su propio territorio porque tanto la de Afganistán como la de Irak se volvieron impopulares.
No dieron los resultados esperados e inmediatos que se esperaban, el Ejército estadounidense y sus aliados prácticamente se atascaron en esos países y le costaron una enorme fortuna en dólares que ya no se puede sostener más.
Barak Obama llegó a la Casa Blanca cabalgando sobre el fracaso de los republicanos en Irak y Afganistán, hurgando en los enormes costos en vidas humanas y en dólares, pero igualmente no pudo retirar las tropas “empantanadas” en la pretendida “guerra contra el terrorismo”.
En Afganistán no hay petróleo. Es un país prácticamente agrícola cuya principal producto de importación es la heroína y la planta de amapola de la que la extraen. Sí, Afganistán es el principal productor de heroína del mundo y solo por casualidad los EEUU padece desde hace varios años (fue tema de campaña electoral cuando Trump y Clintón) de una especie de epidemia de consumidores de opiáceos. Las muertes por sobre dosis de heroína ya son considerados un problema de salud pública.
EEUU se retira de Afganistán de esta forma tan vergonzosa que ha hecho recordar la retirada de Vietnam porque los costos de la guerra son una amenaza enorme a su economía afectada, además, como todo el mundo, por la Pandemia del Covid 19.
Aunque no tiene fecha, se espera que igualmente se retire totalmente de Irak donde sólo tiene presencia en Bagdad.
Es posible que este retiro definitivo y total de Afganistán sea un esfuerzo por salvar la economía estadounidense comprometida seriamente desde la crisis financiera de 2008.
Pero en términos de geopolítica, la retirada de Afganistán puede estar marcando el fin de una era en que EEUU se movió por el planeta como el “amo del mundo”, un oficio que ahora es muy costoso.
Hay que esperar ver la actitud que van a asumir los mismos talibanes y cual será su política exterior. Por ejemplo, aspirarán a ser reconocidos y tener relaciones con Irán que son sus vecinos y con los que tienen vínculos históricos, religiosos y culturales.
Una de las lenguas oficiales de Afganistán, el Darí, es de origen Persa. Los iraníes son en su mayoría sunitas, pero sin el fundamentalismo talibán. Son una república democrática y no un emirato, son enemigos de los EEUU con quien los talibanes evidentemente tienen un acuerdo ¿Qué puede pasar ahora entre Irán y Afganistán?
¿Qué hará China? Su proyecto de la nueva ruta de la seda no dejaría por fuera a un posible aliado comercial importante pero China es un país moderno, altamente tecnificado, ¿habrán cambiado los talibanes su postura anti modernidad y si se quiere contraria a las nuevas tecnologías?
¿Cuál será la reacción de Arabia Saudí, Emiratos Árabes y Qatar que han sido los aliados tradicionales de los talibanes?
Aunque estas preguntas están aún por responder y dependerán fundamentalmente de la misma política que los talibanes asuman, sin dudas la retirada gringa marca un giro de 180 grados en la geopolítica global, más si se concreta el próximo año la retirada total de Irak.
Parafraseando el poema del Chino Valera Mora quizás estemos, como le hablaron largamente a él los Beatles, ante la caída de un imperio. Dios quiera.
Ylich Carvajal Centeno
Periodista- Articulista-Analista