Gustavo Baüer recorre el Museo Fernando Botero a través de imágenes exclusivas para NAD

Gustavo Baüer recorre el Museo Fernando Botero a través de imágenes exclusivas para NAD

Foto: Gustavo Baüer

Gustavo Baüer Grimán ejerce su oficio de reportero gráfico cual “flaneur” infatigable de la vida y el mundo. Ahora camina calles y edificios e instituciones de la siempre hermosa Bogotá, donde se encuentra por motivos diversos.  Desde allá nos ha enviado esta galería de imágenes de su recorrido por el legendario Museo Botero. Cómplices en estos asuntos de La Mirada en el Arte, quiso compartir con los lectores de Noticia Al Día su personal recorrido. Un regalo, pues.

Nada extraño dada la naturaleza generosa de su alma. Esta visita al Museo del maestro don Fernando Botero alimenta el espíritu periodístico de un artista de la fotografía como género indispensable para entender a la humanidad. Ubicado en la preciosa zona cultural e histórica de La Candelaria, el Museo Botero alberga un patrimonio de 87 obras de la colección personal del artista, donde sobresalen genios fundamentales de la pintura moderna. También contiene unas 123 piezas facturadas por el mismo artífice nacido en Medellín, pero asimilado por la humanidad como uno de sus más rutilantes estrellas del oficio visual universal.

 

Foto: Gustavo Baüer

 

Este recorrido de Baüer está realizado a libre albedrío. El lector podrá contemplarlo como si fuesen treinta piezas de un juego de rayuela, es decir, de acuerdo al orden que se elija. Mirar será siempre un placer y esa es la intención del fotógrafo nacido en Caracas pero asimilado profundamente en la piel de esta ciudad de Maracaibo, donde está decidido a vivir el resto de su vida. Y como es un ser iluminado por la luz del amor, y de su oficio de más de cuatro décadas, nos lo regala con ese mismo afán, hermoso e irrepetible.

La inefable Wikipedia nos auxilia para comprender la trascendencia del gesto del fotógrafo estelar de Noticia Al Día: “La Curaduría del Museo Botero de Bogotá fue realizada por el mismo Fernando Botero con el apoyo de María Elvira Escallón y José Ignacio Roca. Una de las cláusulas de la donación, fue que ninguna obra donada podía ser prestada o cambiada de ubicación luego de colgada. Por ello, el montaje de las obras se mantiene tal cual como Botero lo decidió. La colección de 87 piezas de arte internacional donadas por el artista, se divide en varios núcleos:

Una sala dedicada a artistas europeos de fines del siglo XIX e inicios del siglo XX, con búsquedas relacionadas con el impresionismo. Este espacio incluye la obra más antigua de la colección "Gitana con Pandereta" de Jean-Baptiste-Camille Corot, artista pre- impresionista. Del impresionismo, hay dos óleos de Pierre Auguste Renoir, una vista de Ámsterdam de Claude Monet, óleos de Camille Pissarro y  Gustave Caillebotte  y una escultura de Edgar Degas. Obras posimpresionistas solo hay una: "Bebedora de ajenjo en Grenelle" de Henri de Toulouse-Lautrec. El mismo Botero reconoció la dificultad de comprar obras de artistas posimpresionistas (Van Gogh, Seurat, Cézanne) debido a su alto costo en el mercado del arte.

En esta misma sala se encuentran obras muy posteriores no relacionadas directamente con el impresionismo, como un desnudo de Pierre Bonnard adquirido por Botero luego de una dura negociación a Ernst Beyeler, célebre coleccionista de arte; o un retrato pintado por  Edouard Vuillard  que Botero tenía en su habitación de Nueva York. La siguiente sala la abre una escultura de Salvador Dalí fechada en 1933, de la cual existe una versión en el  Museum of Modern Art  (MoMA) de Nueva York. Aunque Botero reconoce que no le gusta Dalí, admite que compró esta pieza porque consideraba que ayudaba a «completar» la colección.

Foto: Gustavo Baüer

El resto de la sala está conformada por óleos de gran formato de artistas de corrientes muy diversas, que oscilan entre el surrealismo, el expresionismo, la nueva objetividad alemana y algunas obras cercanas al cubismo. Otras vanguardias como el Futurismo italiano, el  Dadá , el cubismo temprano (sintético y analítico) y el expresionismo alemán más temprano, no están representados. Botero ha reconocido que no le interesa la corriente artística derivada de Duchamp y menos el arte abstracto (las derivaciones de Kandinsky o Klee), que ha calificado en reiteradas ocasiones como meramente «decorativo».

 

Foto: Gustavo Baüer

 

De este espacio, son destacables dos óleos tardíos de Picasso (uno de ellos, inédito), un óleo de Joan Miró (1953), un óleo de Giacometti y, especialmente, una «Maternidad» (1936) de Max Beckmann, especialmente importante para la historia del arte. La pieza, que perteneció a Quapi Beckmann, la viuda del artista, estuvo colgada en el hall de acceso del apartamento de Botero en Nueva York…”.

Es importante resaltar que Gustavo Baüer protagoniza la experiencia del Libro de Artistas, La concitación del placer. Educando la mirada para el arte, que realiza quien firma la nota, bajo la égida editora de Julio Reyes, el diseño gráfico de Juan Bravo y la curaduría editorial de Humberto Chacín, una obra que será publicada este mismo año.

 

Foto: Gustavo Baüer

Foto: Gustavo Baüer

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Alexis Blanco