Catedral de sal, la fe enterrada en una mina

Catedral de sal, la fe enterrada en una mina (+Fotos)

Catedral de sal, la fe enterrada en una mina. Foto: Gustavo Baüer

Cientos de túneles en perfecta armonía y un sincronizado juego de luces titilando a 180 metros de profundidad, son el camino perfecto para llegar hasta la muy bien guardada Catedral de Sal en el municipio Zipaquirá, del departamento de Cundinamarca en Colombia.

Un primer túnel rojo nos recibe y caminamos con cierta reserva hacia el Viacrucis, una entrada con arcos en lo alto que sirven de sostén y un fuerte olor a azufre. Esta primera parte del recorrido subterráneo tiene 386 metros de longitud y 13 metros de altura dispuesto en 14 estaciones del Viacrucis, ubicados en cámaras largas que componen la Catedral y donde la oscuridad se hace dueña de todos los espacios de este hermoso monumento.

Al final del Viacrucis llegamos hasta la Cúpula, que es el lugar donde nos enfrentamos con la gran Cámara Central de la Catedral de Sal, allí parpadeamos ante la cruz tallada más grande del mundo. En la parte superior de esta nave central se encuentra Coro, tallado en forma de balcón, formado por escaleras que representan la escala musical.

De aquí pasamos al Nártex, una serie de paralepípedos tallados que muestra la textura salina en sus muros y da la sensación de laberintos. Finalmente hay el acceso a tres naves: la del nacimiento y bautismo, la de la vida y la muerte y la de la resurrección, cada una con su respectivo altar.

No podemos salir sin acercarnos a otro lugar impresionante de la mina el Espejo de Agua, antiguamente una salmuera que al momento de disolverse, deja las arcillas en el fondo y el agua saturada simula un espejo perfecto que al recibir un poco de luz refleja las paredes y los techos de sal generando un efecto óptico de profundidad absoluta que da la sensación de estar nadando en el vacío subterráneo.

 

Foto: Gustavo Baüer

 

La explotación de la mina comienza su historia en tiempos precolombinos, atravesando los coloniales y republicanos para seguir haciendo historia hoy. Fueron los antiguos indígenas Muiscas quienes primero se beneficiaron de este enorme yacimiento de sal para convertirse en una de la sociedades prehispánicas mas importante de la su época.

 

Foto: Gustavo Baüer

Foto: Gustavo Baüer

Foto: Gustavo Baüer

Foto: Gustavo Baüer

Foto: Gustavo Baüer

Foto: Gustavo Baüer

Foto: Gustavo Baüer

Foto: Gustavo Baüer

Foto: Gustavo Baüer

Foto: Gustavo Baüer

 

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Gustavo Baúer