Una jornada de ‘padeceres’ para renovar la cédula: 18 horas si quieres obtener el documento de identidad

Una jornada de ‘padeceres’ para renovar la cédula: 18 horas si quieres obtener el documento de identidad

Foto: Cortesía

A Rossana se le venció la cédula en el inicio del período de cuarentena nacional, por lo que debió esperar a que el Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime), programara la reanudación de sus actividades, en el marco del esquema 7+7.

Ya le habían hablado de las largas colas, sin embargo contar con el documento de identidad es una necesidad, no una opción. Aprovechó que a su abuela paterna se le extravió y acudieron, en familia, al Saime de Valle Frío, en Maracaibo.

“Llevamos sillitas, agua para tomar, agua para lavarnos las caras para no estar tan feas en la foto, algo para picar en la noche, en el día”, dice con ese buen humor que no abandona al zuliano, aun en la adversidad.

El proceso inició el día anterior, a eso de las 7:00 p.m.; a partir de allí comenzaron a correr las 18 horas más largas en la vida de Rossana y de su abuelita, quien asegura que a sus 67 años “no está para esos trotes”.

«A las 7 nos anotaron en la lista que hacen, el primero en llegar es el que la comienza a hacer. Hacen varias listas mientras transcurre la noche – madrugada; una de ellas entre las 11 y 12 a.m., para verificar quiénes se han ido y quiénes se han quedado al maratón de resistencia».

 

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“En todo este proceso las personas y niños presentes se encuentran todos juntos, pocos guardamos distancia física. Acostados en el piso o sentados, a un costado de la sede del Saime. Algunos se quedan conversando alrededor y otros se duermen hasta que amanece”.

 

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El movimiento es constante tanto en la noche como en la madrugada. “A las 3 a.m. llegaban todavía personas, a las 4 de la mañana llegan más”. Para ese momento se elabora otra nueva lista, con el fin de verificar a los presentes”.

El día dio sus primeras luces cerca de las 6 a.m., a esa hora ya estaban dispuestas las colas, por orden de llegada, a ambos lados de la institución.

Una hora más tarde comenzaron a llegar los trabajadores y pasaron una última lista. Un funcionario del Saime elabora la lista oficial. La persona que no está presente en el lugar en ese momento, deberá intentarlo otro día.

“Había un señor que esperaba a su esposa, el hizo la cola toda la noche, pero ella no llegó a tiempo y fue eliminada perdiendo la oportunidad”, relata Rossana.

Entre tanto, los adultos mayores tienen su propia lista. Ellos tienen acceso preferencial para tramitar el documento y el proceso con ellos termina más temprano. La abuela de Rossana tuvo esa “ventaja”, luego de una noche de trasnocho e incomodidad.

 

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7:30 a.m. Llega otro trabajador pidiendo la partida de nacimiento para verificar si coincide con la cédula.

9:30 a.m. Cuando ya empieza a apretar el cansancio y el sol enceguece, el Saime ofrece unas sillas bajo un toldo, que no siempre es efectivo para resguardarse del agobiante calor marabino. Allí se espera la confirmación de las partidas de nacimiento y, es posible, que la cola se acorte si los funcionarios encuentran alguna inconsistencia.

“En mi caso empecé siendo la número 94 en la noche, y por la mañana oficialmente fui la número 58”, dice Rossana.

11:05 a.m. Sentados esperan que corra la cola, pero sigue igual desde las 9:30. “El sistema está caído” dice un funcionario.

Al restablecerse permiten el ingreso de quienes iban a tramitar pasaportes, según la cita asignada por la plataforma.

“Cuando el toldo ya no nos cubría del sol, le pedimos el favor a un funcionario para que nos colocaran en la sombra, porque no se aguantaba. Nos dijo que no, pero luego tuvo piedad de nosotros y nos dejaron movernos a la sombra”.

 

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11:30 a.m. Comienzan a pasar las personas a la sala de espera; mientras tanto, el sol, el sueño y el hambre afectan a la mayoría.

12:40 p.m. Pasan a la sala de espera, en el mismo orden de afuera. Allí hay aire acondicionado y un baño unisex. “Algo es algo para quien ha esperado toda la noche”.

01:30 p.m. Por fin, termina el proceso. “Cuando entras a la sala todo fluye más rápido. En la cabina de fotos, firma y huella dactilares, nos dijeron que en 15 días hábiles estará lista la cédula”.

Rossana y su abuela, quien había esperado pacientemente por ella, salen a la calle a buscar transporte para regresar a casa, con una promesa: recibirán una nueva cédula dentro de dos semanas.

 

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F. Reyes

Noticia al Día