RUINAS de un Maracaibo que dejó de ser tan FLORIDO

RUINAS de un Maracaibo que dejó de ser tan FLORIDO (+Fotos)

Maracaibo

Ruinas de un Maracaibo que dejó de ser tan florido – Foto: José López / Noticia al Día

Las recientes generaciones se habituaron a ver en Maracaibo estas edificaciones abandonadas, ruinas consumidas por los años y el abandono, ignorando – quizás – que un pasado fulgurante se vivió entre sus muros.

La ansiada posibilidad de ver rehabilitados estos espacios para el disfrute de la ciudadanía, ha sido postergada una y otra vez, dejando las miradas perdidas entre la maleza, desperdicios y la destrucción.

Se resisten a desaparecer del todo, están allí, con su aspecto fantasmal y apocalíptico, como monumentos al desamparo. El hotel Granada, la Iglesia San Felipe Neri, el Palacete Loyola y el Retén de Bella Vista, son algunos de esos sitios que nos hablan de otro Maracaibo que alguna vez fue florido y promisorio.

Hotel Granada: de alojar a Gardel a cascarón vacío y ruinoso

Foto: Cortesía

 

El hotel Granada abrió sus puertas en 1935, con su fachada de aires mediterráneos y moriscos.

Una publicación de la Fundación Arquitectura y Ciudad detalla que el hotel, de cuatro pisos con un semisótano para los servicios y depósitos, contaba con 67 habitaciones y un café panorámico con vistas hacia la carretera.

Los diferentes pisos estaban unidos por una escalera central y un ascensor, el segundo que tuvo la ciudad.

El Lucky Bar figuraba entre sus atracciones, logrando gran popularidad entre los citadinos y visitantes en la época de mayor apogeo.

 

Foto: Eduardo Barreto / Noticia al Día

El Hotel Granada era un referente de prestigio, buen gusto y confort, al punto que sirvió de alojamiento a distinguidas personalidades y a las estrellas con mayor brillo en la época: Carlos Gardel, Libertad Lamarque y Toña la Negra, por mencionar apenas algunos.

Pese a que en los años 50 fue remodelado para brindar instalaciones más amplias y mejores servicios, los hoteles modernos se impusieron en el gusto de los huéspedes. La fina estampa del hotel Granada fue diluyéndose, hasta cerrar sus puertas.

Nada queda de aquellos tiempos de fama y glamour. Nadie se ha apiadado del Hotel Granada para hacerlo renacer, quizás con fines artísticos o culturales. Lo demos visto agonizar, indolentes, en los últimos 60 años.

Iglesia San Felipe Neri: una joya de la arquitectura religiosa congelada en el desamparo

Foto: Cortesía

 

En la página de Bienes Institucionales y Monumentos de Venezuela (IAM Venezuela) recuerda que el Templo San Felipe Neri, construido en Maracaibo entre 1806 y 1835, fue declarado monumento histórico nacional en 1960 y monumento histórico del Zulia en 2004.

En lo que respecta a sus características arquitectónicas, de acuerdo con la documentación del Instituto de Patrimonio Cultural, “la estructura presenta líneas de reminiscencias neoclásicas. Está constituida por dos volúmenes, el primero y más rectangular forma la nave central; la misma posee un techo a dos aguas que descansa en los muros portantes que, a su vez, están soportados por contrafuertes”.

“En la fachada se observa un frontón que descansa en dos pilastras dóricas lo que acentúa el acceso al templo, que en su punta está rematado por un arco de medio punto. El presbiterio, situado al fondo de la nave, rompe con la homogeneidad del techo a dos aguas de la nave central y se distingue ésta con una cúpula”.

“El segundo volumen es de forma rectangular, pero a una escala menor en comparación con el primero, en el que se ubica la espadaña; donde funcionaba el campanario. Las ventanas están constituidas por arcos de medio punto”.

 

Foto: Eduardo Barreto / Noticia al Día

 

El cronista gráfico Coy Nubardo recoge en el artículo Templo San Felipe Neri que los planos de esta iglesia fueron elaborados por el ingeniero Olegario Meneses, y que el inmueble fue edificado por José Simón Peña y Peña en donde antes existía una casona conocida como Las Tenerías.

En la obra El Zulia y su gente, del doctor Ernesto García McGregor, se detalla que el templo de San Felipe Neri fue devastado por un terremoto en 1875, que destruyó gran parte del techo y muros.

 

Foto: Wilmer Villalobos ( Cortesía)

 

Permaneció clausurado cerca de 4 décadas hasta que en 1910 hubo la intención de convertirlo en panteón; igual ocurrió, infructuosamente, en 1986 y en 2015.

Entre tanto, en 1922 el empresario zuliano don Manuel Belloso compró los terrenos con el templo incluido y los donó a la Diócesis de Maracaibo.

Esta magnífica edificación, ubicada en el casco central de Maracaibo, fue entregada a los padres Jesuitas en 1925 para su cuido y reacondicionamiento; sin embargo, en la década de los 30 fue abandonada. Son muchos los proyectos que se han presentado en torno a la iglesia San Felipe Neri a lo largo de los años.

 

Maracaibo

Foto: Eduardo Barreto / Noticia al Día

 

En los años 70 fue traspasado a la Universidad del Zulia para su restauración, pero la falta de recursos financieros evitó que este recinto sirviera como complejo cultural al servicio de la comunidad zuliana.

“La iglesia se vendió al Inavi en 1979, y luego el instituto la entregó al Centro Rafael Urdaneta (CRU) en 1988. Desde 1996, el CRU paralizó las obras y se esperaba que fuera incluido en el presupuesto de 2015”, lo cual, como ya dijimos, no ocurrió.

Por muchos años, el templo San Felipe Neri estuvo oculto entre concreto y tarantines, ahogado por la basura, hasta que en 2018 fue despejado como parte de los planes de reordenamiento del centro de la ciudad.

Su estructura ha soportado los desmanes del tiempo, el vandalismo y la desidia. Moho, grietas, plagas, filtraciones, obligan a una intervención a fondo, respetuosa de sus características y materiales originales.

En 2019 se ofreció su recuperación a través de la Misión Venezuela Bella, a fin de darle un uso para el disfrute artístico y cultural de la ciudadanía. A la fecha, el Templo San Felipe Neri sigue a la espera, tal como ha ocurrido a lo largo de sus 186 años de existencia.

El retén de Bella Vista: una mastaba en Maracaibo de la cual nadie se acuerda

Maracaibo

Foto: Cortesía

Al lado de la Cañada Nueva, muy cerca del casco central de Maracaibo se encuentra el antiguo Retén de Bella Vista, epílogo visual de la avenida con la que comparte nombre.

Fue construido en 1894 para ser cárcel de la ciudad, por orden del entonces presidente del Zulia, Jesús Muñoz Tebar, quien encargó a su hermano Luis para dirigir los trabajos.

El Diccionario General del Zulia, de Luis Guillermo Hernández y Jesús Ángel Semprún Parra, así lo detalla. “El 19 de junio de 1894 iniciaron los trabajos por una junta de fomento formada por Francisco Ochoa; Rafael López Baralt y Ramón Pons; el director de la obra fue el ingeniero Dr. Luis Muñoz Tébar, mientras los trabajos de escultura los realizó Juan Font y la albañilería la dirigió Antonio Ávila”.

Su estructura, inspirada en la arquitectura funeraria egipcia, generaba un contraste excepcional con el entorno de edificaciones tradicionales de la época. Aún a la fecha capta la atención del transeúnte, que no deja de admirar su estampa, pese a estar venida a menos.

 

Foto: José López / Noticia al Día

La cárcel fue inaugurada en 1895 y cuenta con una distribución de tres niveles. La imponente fachada adornada por seis columnas de un estilo ecléctica, exhibe a sus lados dos torres de 11 metros de altura en forma de pirámide truncada, ornamentadas con una efigie faraónica.

El interior lo conforma un patio central donde se levantan 20 columnas cilíndricas que separa las dos alas del lugar. La primera destinada al directorio, tribunales, enfermería y otras áreas administrativas, además, dos salones para arrestos de policías y menores de edad. En la segunda había cuatro secciones para los prisioneros, pasillos para centinelas, cocina, baños y otros servicios.

En la década de los 30 sufrió algunas modificaciones internas para adecuarlo al número de reos y durante la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez se habilitó para albergar a presos políticos, hasta la caída de la dictadura en 1958.

Sirvió como retén policial hasta 1988 cuando los 400 detenidos que la ocupaban fueron trasladados. Permaneció desocupado hasta que en la década de los ’90 se destinó para el Museo de la Gaita y el Folklore.

En 2015, a través del Centro Rafael Urdaneta (CRU), recibió trabajos de saneamiento, pintura y acondicionamiento general. A la fecha, la infraestructura no tiene ningún uso, ni se tiene conocimiento de proyectos a futura para ella.

El Palacete Loyola, nada queda de la opulencia de otrora

Foto: Cortesía

Una casona de estilo victoriano, con reminiscencias de la arquitectura italiana y Art Nouveau, cuyo diseño, algunas versiones, atribuyen al arquitecto belga León Jeróme Höet, muestra un aspecto fantasmal y derruido, al final de la calle 78, Doctor Portillo. Fue erigida entre 1925 y 1926.

Su propietario inicial fue el empresario Joshua Da Costa Goméz, marino mercante proveniente de las Antillas Holandesas que llegó a ser accionista de la Cervecería Unión Zulia y dueño del Tranvía de Maracaibo.

Se cuenta que, visto desde el aire, el terreno tiene forma de barco y que la casa está ubicada justo donde quedaría el puente de mando en la proa de la nave. Tal parece que Da Costa Gómez quiso honrar el oficio de los hombres del mar en su morada.

Lo cierto es que no disfrutó por mucho tiempo de la propiedad. Al cabo de dos años debió “levar anclas” y salir del país, debido a la persecución de la que era objeto por parte de la dictadura gomecista. Se radicó en Curazao hasta su muerte, diez años más tarde, en 1938.

Tal era la belleza y la opulencia que desprendían sus blancos muros, que fue utilizada con residencia del presidente del Zulia, Vicencio Pérez Soto. Ya en 1935, el Palacete Loyola fue hipotecado al Banco de Venezuela.

Tres años más tarde fue comprada por Wilhelm Büsiq para instalar el Colegio Alemán (1938). Años más tarde fue adquirida por Francisco Quintero, miembro de una familia adinerada de la región.

 

Foto: José López / Noticia al Día

 

Entre tantos usos, el palacete fue sede del colegio La Presentación (1942) y de la Organización San Javier, una compañía de seglares de tendencia jesuita, quienes le dieron el nombre de Loyola en honor a San Ignacio, fundador de la orden religiosa.

El Instituto de Comercio de Maracaibo (1960) y a la Escuela de Artes Plásticas Julio Árraga (1965), también pasaron por el Palacete Loyola o Da Costa. En los años 70 fue ocupada por diversas familias, quienes lo tuvieron “al cuido”.

El 28 de mayo de 2014, el Gobierno Regional decretó la expropiación del terreno de 8.450 metros cuadrados y aprobó recursos para la recuperación del palacete, a fin de convertirlo en un espacio para el arte y la cultura. Sin embargo, los trabajos no se ejecutaron.

Son muchas las historias fantásticas que se narran sobre el lugar, donde no faltan fantasmas, sonidos inexplicables y toda suerte de eventos de ultratumba.

Lo que sí resulta motivo de sorpresa y espanto es que, después de tantos años, el Palacete Loyola sigue abandonado, sumando destrucción y desolación.

La Maracaibo moderna y emprendedora, dejó en el camino, a su suerte, a estas joyas arquitectónicas. Hoy en plena pandemia y con una crisis económica galopante, es difícil vislumbrar iniciativas que las saquen del olvido. Queda como asignatura pendiente e ineludible para cuando nos arropen buenos tiempos.

Inventario del abandono

A las edificaciones que hablan de la historia del Zulia, de Maracaibo, se suman otras que no son patrimoniales pero que forman parte de nuestro paisaje urbano y a las que también nos habituamos a ver inertes, solitarias, mal utilizadas o destruidas.

Por citar unas pocas: la Quinta Luxor en Indio Mara, el edificio del Banco de Comercio, el liceo Baralt, el Aula Magna de LUZ, el edificio de Fetrazulia en Haticos, entre otros tantas que quizás la buena memoria de nuestros lectores nos ayude a recordar. 

 

Lea también: El drama de la ciudad: Maracaibo se debate entre el abandono y la destrucción (+ Fotos y Video)

 

 

Quinta Luxor, Maracaibo Foto: José López / Noticia al Día

Edificio del Banco de Comercio – Foto: Eduardo Barreto / Noticia al Día

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Foto: Eduardo Barreto / Noticia al Día

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Liceo Baralt, Maracaibo – Foto: José López / Noticia al Día

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Liceo Baralt, Maracaibo – Foto: José López / Noticia al Dia

Foto: Cortesía

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Foto: Eduardo Galbán / Diario República (Cortesía)

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Foto: Eduardo Galbán / Diario República (Cortesía)

 

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F. Reyes

Noticia al Día