Reconocen sus derechos: Lilibet Diana ocupará el octavo lugar en la sucesión al trono británico

Reconocen sus derechos: Lilibet Diana ocupará el octavo lugar en la sucesión al trono británico

Reconocen sus derechos: Lilibet Diana ocupará el octavo lugar en la sucesión al trono británico. Foto: Agencias

Han tenido que pasar 52 días desde que llegara al mundo, el pasado 4 de junio, la segunda hija de los duques de Sussex para que los derechos dinásticos de la pequeña hayan sido reconocidos de manera oficial por la familia real británica.

Lilibet Diana Mountbatten-Windsor ocupará el octavo lugar en la línea de sucesión al trono británico, el siguiente respecto a su hermano mayor Archie. La hija del príncipe Harry y Meghan Markle desplaza de este modo al tercer hijo de la reina Isabel II, el príncipe Andrés, que pasa al noveno lugar seguido de sus hijas, las princesas Beatriz y Eugenia.

El listado de herederos lo encabeza Carlos de Inglaterra, seguido de su primogénito, el príncipe Guillermo, y de sus hijos: George, Charlotte y Louis.

El hecho de que hayan tardado tanto en incorporar su nombre a la lista ha sido objeto de polémica, ya que en el caso de Archie tan solo hubo que esperar doce días. Aunque las causas reales no han trascendido, todo indica que las causas apuntan a los sempiternos problemas de los Sussex con la familia real.

El propio nombre de la bebé provocó ya una pequeña controversia. Después de que Harry y Meghan explicaran mediante un comunicado que habían elegido el primer nombre en honor a la monarca, ya que Lilibet es como se la conoce de forma cariñosa. Sin embargo, pocos días después de su nacimiento, una fuente de palacio aseguraba a un corresponsal de la BBC que la pareja nunca había pedido permiso a la reina Isabel para dar a su hija el apodo familiar.

En cuanto a la lista de sucesión al trono, la madre de la pequeña y debutante en el mundo de la animación no aparece en ella, ya que no pertenece a la realeza por nacimiento, como tampoco lo hacen Kate Middleton u otros cónyuges reales como Mike Tindall o Sarah Ferguson, la duquesa de York.

Las bases legales que establecen la línea de sucesión en el Reino Unido se remontan al siglo XVII con el reinado de Guillermo III, también conocido como Guillermo de Orange.

En 2013 se modificaron por última vez para poner fin al sistema de primogenitura masculina, que situaba automáticamente a los herederos varones por encima de sus hermanas.

Al mismo tiempo, las enmiendas también eliminaron una norma histórica por la que un miembro de la realeza no podía mantener su posición en la lista si se casaba con una persona de religión católica.

Los cambios entraron en vigor en marzo de 2015, pero solo se aplican a los hijos de la realeza nacidos después del 28 de octubre de 2011. A pesar de ello, la posición de Lilibet en la lista no es inamovible: la hija de Harry y Meghan –cuyo certificado de nacimiento se hizo público el 6 de julio– perderá puestos en la línea de sucesión si alguno de los hijos de Guillermo y Kate se convierte en padre en el futuro.

Como curiosidad, el príncipe Carlos, de 72 años, ostenta el récord de ser el heredero más longevo de la historia británica, ya que ocupa el cargo desde que la entonces princesa Isabel accediera al trono el 6 de febrero de 1952, cuando él tenía tan solo tres años, como bien saben los fans de ‘The Crown’.

 

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