Elsa Antúnez, la zuliana que dedicó su vida a la velocidad

Elsa Antúnez, la zuliana que dedicó su vida a la velocidad

Elsa Antúnez

Elsa Antúnez, la zuliana que dedicó su vida a la velocidad. Foto: Agencias

Como ejemplo perfecto de lo que significa el amor por el deporte, esta Elsa Antúnez, quien es una querida deportista zuliana que se desenvolvió en el atletismo y registró grandes marcas entre las décadas de los 60 y 80, convirtiéndose en “La Gacela” y, por lo tanto, en una de las velocistas más increíbles en la historia de Venezuela. Esta es su historia.

La pasión por el deporte conlleva una serie de sacrificios, disciplina y dedicación para obtener esa condición física optima que lleva a un profesional a cumplir sus metas. Sin estos valores, es improbable conquistar los sueños.

En un pequeño pueblo llamado Los Dolores en el Municipio Sucre del Estado Zulia, nació Elsa Antúnez el 29 de noviembre de 1949 y fue criada bajo una familia humilde, pero los valores humanos y la buena educación fueron elementos que nunca faltaron en el día a día, los cuales la formaron como una excelente persona.

A los 8 años de edad, Elsa y su familia se mudaron a Maracaibo, ciudad donde comenzó a desempeñarse y practicar el deporte a los 13 años en el bachillerato de la Escuela Técnica, en la que se recreaba con actividades físicas como el baile y el que sería su pasión de toda la vida, el atletismo.

Desde niña ya sentía placer por correr. “Me mandaban a la tienda y yo iba corriendo, mi hermana mayor me regalaba muñecas, pero yo las dejaba de adorno y me iba a correr y a saltar”, expresó la atleta durante una entrevista con Noticia al Día en el 2019. Por esto mismo, tener la oportunidad de profesionalizarse en el atletismo en la ciudad de Maracaibo fue una gran felicidad para ella.

Con solo 14 años, Elsa participó en su primer certamen en los Juegos Darinco en la ciudad de Caracas, en el cual ganó la medalla de oro. A partir de aquí, gano cierto reconocimiento que basto para ser convocada al equipo juvenil del Estado Zulia, donde seguía dedicándose con esfuerzo a sus entrenamientos.

Elsa Antúnez

Cada vez su carrera era más estable y sus participaciones eran más relevantes a nivel nacional. Se destacan sus récords juveniles en salto, 100 metros planos y en salto alto en 1967. Tres años después, sucedió su triunfo más recordado y que hizo que su carrera diera un salto al reconocimiento internacional. Se trata de los Juegos Bolivarianos de 1970, en los que consiguió la medalla de oro, plata y bronce, siendo esta su primera competencia internacional.

“Con mi récord en esos Bolivarianos despegué, fui a Centroamericanos y del Caribe, al preolímpico de 1983 en Estados Unidos, a un Festival Mundial, llegué a tener el récord de 100, 200 y 400 y pertenecía a la selección de Venezuela”, destacó en la mencionada entrevista.

Aun así, su mayor récord y que sigue siendo una marca imbatible al día de hoy, se trata de lo conseguido en el Campeonato Nacional Universitario de Atletismo en 1978, celebrados en México, en el que consiguió alcanzar los 100 metros planos en 11.06 segundos, un suceso sin precedentes en el torneo.

Con una vida dedicada a la velocidad, Elsa Antúnez se conoce como una mujer perseverante, familiar y con altos deseos de conocimientos, ya que considera a los estudios como parte esencial del ser humano. Durante sus años de oro, estudió Educación Física en la Universidad del Zulia (LUZ) y desarrollo su competencia como bilingüe al aprender inglés en los Estados Unidos.

Elsa Antúnez

Tras una carrera muy exitosa que maravillo al Zulia y a Venezuela, fue honrada con la oportunidad de pertenecer al Salón de la Fama del Atletismo Venezolano e inmortalizar sus memorables corridas, además, escogió el camino de preparar actividades profesionales y organizar torneos deportivos al ser Coordinadora General de Deporte de LUZ desde el 2007, posición que dejo en el 2019 al jubilarse.

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Como parte final, Elsa Antúnez ha demostrado que, si se trabaja con pasión, grandes cosas sucederán. Más importante aún, basó su vida en la ideología de que el deporte no solo beneficia al cuerpo, sino al alma misma. Por este tipo de dedicación y amor, se convirtió en “La Gacela” y dejo un legado para las nuevas generaciones de atletas.

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Javier Villalobos/Pasante

Noticia al Día