Un 24 de julio ocurrió el horrendo asesinato del padre Faustino Gazziero

Un 24 de julio ocurrió el horrendo asesinato del padre Faustino Gazziero: Degollado por un joven chileno en el altar de la Catedral

El 24 de julio de 2004, Rodrigo Orias Gallardo, un joven chileno de 25 años, degolló al sacerdote Faustino Gazziero en el altar de la catedral de Santiago de Chile.

Esto reseñó El Mercurio el 30 de julio de ese año

Los escalofriantes detalles de cómo Orias preparó el asesinatoEl joven compró una daga que mandó a afilar por ambos costados para asegurarse de su cometido.

Una daga similar a la de la foto fue la que usó Orias para el crimen.

Impactantes y escalofriantes detalles reveló esta tarde el auto de procesamiento dictado en contra de Rodrigo Orias, como autor de homicidio calificado del sacerdote Faustino Gazziero, perpetrado el sábado 24 de julio pasado. En el documento, se da cuenta de que el joven compró una daga que mandó a afilar por ambos lados para asegurarse de su cometido. Además, el mismo confesó que se preocupó de «elegir una iglesia que por su simbolismo y grandeza fuera la más importante para el país»: La Catedral de Santiago.

A continuación y por la importancia de la información, reproducimos la parte fundamental de la resolución de la magistrada Verónica Sabaj. «…Se encuentra legalmente justificado en el presente estado procesal:

«a) Que el día 2 de julio del año en curso, un individuo viajó desde la ciudad de Coyhaique en dirección a Santiago, motivado por un fanatismo de orden satánico».

«b) Que, con fecha 14 de julio de 2004, procedió a arrendar una pieza en un inmueble ubicado en calle García Reyes N° 90, Santiago, lugar en el que se alojó a contar de la referida data, elaborando circunstancialmente un plan cuyo objetivo era quitarle la vida a un sacerdote de la Iglesia Católica».

«c) Que, para estos efectos se preocupó de elegir una iglesia que por su simbolismo y grandeza fuera la más importante para el país, la que en la especie estaba constituida por la Catedral Metropolitana de Santiago».

«d) Que, con fecha 23 de julio de 2004, concurrió hasta el local Copacabana, lugar en que compró una daga, la que al día siguiente, en la mañana, llevó a un establecimiento comercial situado en calle Eyzaguirre N° 1126, de esta ciudad, con el fin de sacarle más filo, por las cuatro caras, asegurándose de esta forma el resultado del delito y la indefensión de la víctima».

«e) Que, con fecha 24 de julio de 2004, el sujeto guardó entre sus vestimentas la referida daga, y al finalizar la misa efectuada a las 17:30 horas en la Catedral Metropolitana de Santiago, se acercó al sacerdote que la dirigía y le propinó heridas corto punzantes en la zona cervical de carácter complicada, como asimismo en la cabeza, tronco y mano derecha, las que provocaron la muerte a Faustino Gazziero De Stefani».

«f) Que, el referido sujeto fue detenido en el interior de la señalada Iglesia por funcionarios de la Primera Comisaría de Carabineros de Santiago». «2° Que los hechos narrados en forma precedente son constitutivos del delito de homicidio calificado de Faustino Gazziero De Stefani, ilícito previsto y sancionado en el artículo 391 N° 1, circuntancia quinta del Código Penal. «3° Que de estos mismos antecedentes a los que cabe reunir los propios dichos del inculpado Rodrigo Enrique Orias Gallardo, de fojas 164 a 169, se desprenden presunciones fundadas para estimar que a éste le ha cabido participación en calidad de autor del delito contemplado en el considerando segundo de la presente resolución.

«Y visto además, lo dispuesto en el artículo 274 y siguientes del Código de Procedimiento Penal, se declara que se somete a proceso y prisión preventiva a Rodrigo Enrique Orias Gallardo, como autor del delito de homicidio calificado de Faustino Gazziero De Stefani, ilícito previsto y sancionado en el artículo 391 N° 1, circunstancia quinta del Código penal.

«Practíquense las desiones y notificaciones legales que correspondan, hecho dese orden de ingreso en calidad de procesado, debiendo permanecer con las debidas medidas de seguridad en el Hospital Penitenciario de Gendarmería de Chile, para estos efectos ofíciese. «Prontuáriesele y en su oportunidad, agréguese a los autos copia de su Extracto de Filiación y Antecedentes. «Resolvió Doña Verónica Sabaj Escudero, juez suplente».

Esto reseñó el diario La Cuarta el 24 de julio de 2014

Coyhaiquino que asesinó Faustino Gazziero reside en Santiago y se cambió el apellido para reisentarse en la sociedad sin atados.

Autor: L. Tabilo y L.V.
En casa de familiares en San Bernardo vive actualmente Rodrigo Orias Gallardo, el joven que hace diez años saltó tristemente a la fama tras degollar en la Catedral Metropolitana al sacerdote italiano Faustino Gazziero.

El 24 de julio de 2004, el muchacho llegó hasta el templo ubicado a un costado de la Plaza de Armas. En medio de una liturgia sacó una daga de 20 centímetros y asesinó al padre Gazziero.

Orias cometió este atroz crimen afectado por una esquizofrenia de tipo paranoide, razón por la que fue declarado inimputable y enviado al Hospital Psiquiátrico de Putaendo. Tres años después quedó libre y rearmó su vida en la sureña ciudad de Coyhaique.

Su causa fue defendida por la abogada Carmen Gloria Arroyo, la conocida jueza de Chilevisión y rostro del matinal de esa estación televisiva.

En Coyhaique ganó un campeonato de fisicoculturismo, trabajó en una forestal y siguió su tratamiento médico para mantener a raya su enfermedad. En esa ciudad entrenaba sus músculos en el gimnasio Power Fitness.

“Hoy día se encuentra sujeto a la autoridad sanitaria, lo que significa que a él se le hacen controles en forma mensual que determinen que está siguiendo el tratamiento médico que se dio en su favor”, explicó “La Jueza”, quien ha seguido en contacto con Orias.

¿En qué está?
En todos estos años Orias apenas ha hablado un puñado de veces con los medios de comunicación. El muchacho lamenta el crimen y señala que lo hizo porque estaba enfermo. También pidió perdón a la familia del religioso y a la Iglesia Católica.

Dentro de lo poco que se sabe de la vida del joven es que estaría viviendo en San Bernardo y que se cambió el apellido paterno para sacarse la carga que conlleva. Además, trabaja para ganarse los morlacos.

Su padre, que aún vive en Coyhaique, dijo escuetamente que “mi hijo ya no está acá, él hace tres años que se fue”.

Añadió que no habla con su hijo. La que sí lo hace es Carmen Gloria Arroyo. “Es un caso bien especial. Con Rodrigo regularmente conversamos, y durante y después ha sido una relación muy cercana. Me involucré muy emocionalmente con la familia y con él”, señaló “La Jueza”.

Impactante
Los feligreses que presenciaban la misa del sacerdote italiano el 24 de julio de 2004 jamás olvidarán esa tarde. Al finalizar la ceremonia eclesiástica, Rodrigo aprovechó que bajaba del altar para atacarlo.

Según el mismo relato del joven, dijo que escuchó y obedeció a los demonios que lo atormentaban para matar a Gazziero. El arma la compró a pocas cuadras de la Catedral, por 2.500 pesos.

Luego, se autoinfirió graves heridas cortantes, por lo que lo derivaron a la Posta Central.

“Fue muy difícil trabajar esa tarde, toda la gente estaba en estado de shock”, señaló la periodista Karina Álvarez que salió al aire con la noticia ese día.

Finalmente, la justicia lo declaró inimputable y lo derivó al Psiquiátrico de Putaendo.

Bonachón
El padre Faustino Gazziero, de la Orden de los Siervos de María, era oriundo de Italia y llegó a Aysén en 1960.

Bernardino Zanella, sacerdote de la parroquia El Sagrario, vivió durante mucho tiempo junto a Faustino.

Contó al diario pop que el difunto sacerdote focalizó su misión social en la educación en los jóvenes de escasos recursos. “Él era muy competente y estaba interesado en fomentar principalmente la formación académica siempre ligada a la entrega de valores cristianos”, destacó.

Según sus cercanos, el padre Gazziero era amigo de los más humildes, acostumbraba a conversar con los curagüillas que cuidan tocomochos en las afueras del Cementerio General y era seco para madrugar. “Desde que se levantaba hasta las 10 de la mañana no hablaba con nadie. Curiosamente sus hermanos y familiares eran iguales a él”, recordó Zanella.